Contra-editorial sobre Hong Kong y la libertad

 

Friedman y Pinochet. Imagen tomada de https://bit.ly/3bR7lfP

 

El joven Pedro Pizano ha escrito un artículo sobre Hong Kong y la libertad al que quiero responder. Agradezco a La Ventana Rota por darme este espacio.

Primero que todo, Bucaramanga no es la ciudad adecuada para comparar con Hong Kong por tener un área similar, como lo hizo Pizano. Quizás Barranquilla, como una ciudad puerto, sería más adecuada. Sin embargo, Hong Kong es una isla, por lo que tendría que ser San Andrés y Providencia o la Isla de Gorgona en el océano pacífico —como está ubicada Hong Kong. ¿Se imaginan un Hong Kong colombiano en la Isla de Gorgona, antigua cárcel para los más temidos criminales colombianos? Hasta sería apropiado.

Segundo, el joven Pizano desconoce, en su alusión más generosa, las sombras de la política monetaria, económica y social de Milton Friedman. Invito al joven Pizano y a los lectores de esta gran y naciente revista, a que revisen el apoyo que Friedman le dio a una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica: la del General Augusto Pinochet en Chile. Aunque menos mencionado, también dio su apoyo a la dictadura china por medio del Secretario General del Comité Central, Zhao Ziyang. Esto nos lo cuenta Julian Gewirtz en The Little‐​Known Story of Milton Friedman in China.

Es cierto que una simple afiliación o uso (o mal-uso) de las teorías de Friedman en Chile no descalifican a Friedman. Es cierto que los mal llamados Chicago Boys, por sí solos, no desacreditan el libre mercado que se asocia con Friedman. Sin embargo, nunca hay que desconocer el uso (o mal-uso) de las ideas. No hay duda que, sin las teorías de Friedman, Pinochet no se habría mantenido en el poder ni hubiera logrado convencer a demasiadas personas de su perversa benevolencia económica —antes de acudir a los Chicago Boys en 1974 (un año después del golpe de Estado), la inflación era del 746%, lo que fue igual a un 551% más de inflación que la que se presentaba con Allende. Hasta el día de hoy hay defensores de Pinochet —hasta hay personas que creen que se necesita una dictadura como esta en Colombia para mejorar. Nada más lejos de la verdad.

También es cierto que la política económica de Augusto Pinochet es igual en términos y condiciones del mal llamado capitalismo chino. Es decir, Xi Jinping, al igual que hizo Pinochet, reprime las libertades individuales, los derechos civiles y políticos, mientras supuestamente permite el libre mercado. Friedman dio su apoyo a estas dictaduras con base en una premisa que se ha demostrado falsa: la libertad económica no lleva a la libertad política. ¿Por qué será tan difícil el argumento de que esto no es suficiente para un crecimiento sostenible, dignatario y realmente empoderador?

Esto es, para permitir el libre mercado dignatario de Adam Smith y expuesto en su Teoría de los Sentimientos Morales, no se necesita reprimir o quitarles libertades a los individuos. Es más, es al revés: sin libertades no hay instituciones que den oportunidades y, por ende, que den lugar al crecimiento sostenible como lo exponen Daron Acemoglu y James Robinson en Por Qué Fracasan Los Países.

Tercero, el federalismo en Colombia con la Constitución de 1863 fue un desastre tanto para el país como para los individuos. No obstante, entre sus predecesoras, fue la Constitución que más tiempo estuvo: 23 años como lo afirma Hernando Valencia en Cartas de Batalla. Quizás nunca más podremos volver a un modelo federal en Colombia. Esto no quiere decir que el federalismo no funcione. Simplemente, el federalismo no ha funcionado y quizás nunca funcione en Colombia —con matices, tal vez no haya dado lugar a lo que podía dar porque mientras se profesaban unos principios se practicaban otros como nos cuenta Juanita Villaveces en Propuestas hacia el Progreso Económico en el Siglo XIX en Colombia: Impuesto directo, Aduanas, Vías de Comunicación y Federalismo. Acepten la realidad que a nuestro James Madison y John Jay, los ejecutó Morillo. Es decir, al mismo tiempo casi que los Estados Unidos de América lo invadieron y quemaron la Librería del Congreso, Morillo llegó a lo que sería los Estados Unidos de Colombia y ejecutó a Camilo Torres Tenorio.

Cuarto, Friedman y sus discípulos desconocen el colonialismo, la historia y las consecuencias rapaces y criminales de las ciudades-estado como Hong Kong —o para usar los ejemplos de Pizano— de Japón entre 1868 y 1898 e Inglaterra entre 1846 y 1939. Ambos países, Japón e Inglaterra, eran imperios coloniales, racistas, clasistas, xenófobos y explotadores.

Tampoco es cierto que Hong Kong sería potencia sin la cercanía y el beneficio de ser un tax haven para la China. Es decir, no se puede tener a un Hong Kong sin la China por más cero aranceles y estado limitado que se quiera.

De todas maneras, si se podría tener un Estonia sin violar libertades individuales que crezca a un ritmo razonable y que ensaye de resolver el nudo gordiano que se ha creado entre Piketty y Deaton. Un debate eterno que en diferentes formas ha sido liderado por Keynes y Hayek o Karl Marx y Adam Smith y que no sabemos con quiénes vaya a seguir.

Y entre estos debates eternos, ni hablemos de Ayn Rand que le da el nombre a esta revista en su forma original. Después de todo, ¿quién es verdaderamente John Galt?

Autor entrada: Sofía Salazar Marroquín

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Sofía Salazar Marroquín es un pseudónimo.