Redes sociales y democracia: un breve análisis desde Huxley

Las redes sociales pueden ser una amenaza para la democracia, como también pueden ser un salvaguardo para la misma

Imagen tomada de https://bit.ly/3bBaZKy

Aldous Huxley, escritor y filósofo británico, en el compilado de ensayos Nueva Visita a un Mundo Feliz[1], analizó la existencia de los augurios que él había planteado años antes en Un Mundo Feliz. Dentro de los diferentes análisis que él efectuó, subyacen las cuestiones relacionadas acerca de los efectos de la propaganda en una sociedad democrática. Huxley expresaba que la propaganda como un todo se podía dicotomizar bajo dos conceptos: racionalidad e irracionalidad. Por una parte, la propaganda racional es conforme al interés propio de todos aquellos individuos que hacen la propaganda como a los que esta está dirigida; y por otra, la propaganda irracional no responde a un interés en particular, por el contrario, esta está en concordancia con los impulsos, los miedos, las pasiones y demás. En nuestros días, las redes sociales han permitido una difusión más amplia de propaganda, el punto importante es interrogarse si las redes sociales más que beneficiar a la democracia, pueden lastimarla.

 

Las redes sociales son una estructura de carácter social que está integrada por un conjunto de individuos que están vinculados por algún criterio. En la actualidad, las redes sociales pueden ser utilizadas de modo tal que sirvan como un mecanismo para la difusión de prensa, propaganda y opinión. Las redes sociales pueden ser una amenaza para la democracia, como también pueden ser un salvaguardo para la misma. La cuestión acerca de si las redes sociales son una amenaza o si son un salvaguardo para la democracia está relacionado con el modo en el que se utilizan, tal como dijo Huxley, y ubicando al autor dentro del contexto actual, las redes sociales utilizadas de un modo son indispensables para la supervivencia de una democracia, como también utilizadas de otro modo pueden ser una de las más poderosas armas en contra de una democracia, dependiendo de si la propaganda emitida en las redes es racional o irracional.

 

Utilizadas de un modo las redes sociales no son una amenaza para la democracia. Las redes sociales, en efecto, son un producto del progreso tecnológico que ha permitido que muchas personas tengan acceso a la red global desde cualquier rincón del mundo, esto ha posibilitado a que los “hombres modestos” puedan expresar miles de opiniones de forma independiente sin un costo de maquinaria y organización considerables, lo cual es socialmente deseable, pues la pluralidad de opiniones es un aspecto esencial dentro de una democracia. De igual forma, al ser las redes sociales una estructura que no está dominada por el Estado, la difusión de información dentro de esta no atesorará censura política ni de comunicación. Simultáneamente, dejando de lado una generalización apresurada, las redes sociales pueden responder al interés lógico de las personas que hacen la propaganda, con lo cual, la insensatez derivada de una eventual irracionalidad queda subrogada ante información y argumentación razonable y analítica.

 

En contraste, las redes sociales utilizadas de otro modo si pueden ser una amenaza para la democracia. Como ya se dijo, las redes sociales han permitido la expresión de opiniones y la difusión de información y propaganda por parte de miles de personas, lo cual en teoría es algo positivo. Sin embargo, en algunos casos estas difusiones y expresiones están marcadas por la irracionalidad que se hace evidente en opiniones basadas en pasiones o impulsos que no siguen una línea argumentativa lógica o no están basadas en pruebas de carácter veraz. Así mismo, las redes sociales también son un “objeto de distracción ininterrumpida del carácter más fascinante” (Huxley, 1958, pag. 177), pues dentro las redes sociales se encuentra información intrascendente de entretenimiento que impide que las personas presten mayor atención a la realidad social y política del país, lo cual puede ser una amenaza para la democracia.

 

En conclusión, no hay una respuesta absoluta acerca de si las redes sociales son una amenaza para la democracia, debido a que la respuesta depende de qué modo se utilizan. Si se emplean de una forma racional donde la pluralidad de opiniones está sustentada en líneas argumentativas lógicas y pruebas veraces, las redes sociales no son una amenaza para la democracia. Por el contrario, si se manejan de una forma irracional por medio de la difusión de noticias falsas o la publicación de opiniones carentes de fundamentos argumentativos lógicos, las redes sociales sí son una amenaza para la democracia. De igual forma, la respuesta depende de la pertinencia e importancia de la información publicada en redes sociales en términos de la trascendencia que contiene esta información dentro de la vida social y política de la sociedad.

 

[1] Huxley, A. (1958). Nueva visita a un mundo feliz.

 

Autor entrada: Luis Martínez

Luis Martínez
Luis Martínez es estudiante de Economía de la Universidad del Rosario. @luisfemartinezh