¿Viena o Pittsburgh?

Como dice Lucas, «preguntar por qué los teóricos monetarios de la década de 1940 no hicieron uso del enfoque de equilibrio como el modelo desarrollado por Arrow y Debreu es, me parece, como preguntar por qué Aníbal no usó tanques contra los romanos en lugar de elefantes».

 

Robert Lucas. Imagen tomada de https://bit.ly/33j55eZ

 

Resumen

 

La nueva macroeconomía clásica, escuela predominante por sus aportes a la medición de los factores que afectan los ciclos económicos, es descendiente de la Escuela Austriaca. Por lo tanto, los estudios actuales sobre el ciclo económico se cimientan en varios aportes de los economistas austriacos (e. g., las consideraciones temporales por parte de Böhm-Bawerk y el estudio de las perturbaciones monetarias y de los ciclos económicos desde los modelos de equilibrio general por parte de Hayek). No obstante, la Escuela Austriaca es poco estudiada y, por esta razón, el presente ensayo busca describir qué diferencias y similitudes tiene la teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca con las teorías del ciclo económico de la Escuela de las expectativas racionales en cuanto a los modelos de equilibrio general, influencia del dinero y expectativas.

 

Hipótesis de investigación

 

Primero, la Escuela Austriaca y la Escuela de las expectativas racionales se adhieren a los modelos de equilibrio general. Segundo, a diferencia de la teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca, las teorías de la Escuela de las expectativas racionales no estudian la influencia del dinero en los ciclos económicos. Tercero, las teorías del ciclo económico de la Escuela Austriaca y de la Escuela de las expectativas racionales tienen un tratamiento diferente de las expectativas.

 

Introducción

 

La Escuela Austriaca ha tenido inmensos aportes a la economía: Carl Menger fue uno de los tres fundadores del marginalismo[1]; Friedrich von Wieser formuló la doctrina del costo de oportunidad[2]; Eugen von Böhm-Bawerk planteó una teoría del capital que introdujo consideraciones temporales[3]; Ludwig von Mises (junto con Friedrich von Hayek) demostró que el cálculo económico era imposible en la comunidad socialista[4], y Friedrich von Hayek desarrolló una teoría del ciclo económico basada en la distorsión de los precios relativos entre bienes de consumo y bienes de capital[5]. A pesar de sus aportes y de que economistas como James Buchanan[6] o Robert Lucas[7] se consideraron austriacos, ambos ganadores del Premio Nobel de Economía, esta escuela económica es poco estudiada. En consecuencia, el objetivo del presente texto es explicar la teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca y luego contrastarla con las teorías del ciclo económico de la Escuela de las expectativas racionales, para ver sus diferencias y similitudes y llegar a un juicio de valor sobre la influencia y resultados de estas teorías.

 

Precedentes

 

La teoría austriaca del ciclo económico[8] es la teoría del auge insostenible[9]. De acuerdo con Hayek[10], el ciclo ocurre por movimientos monetarios, cambios en la tasa de interés (en la tradición wickselliana), que cambian los precios relativos entre bienes de consumo y bienes de equipo (en la tradición walrasiana), que llevan a cambios en la estructura del capital (en la tradición bawerkiana). Esto es, los ciclos económicos se explican por factores monetarios que tienen efectos reales[11]. Las consecuencias, descritas por Mises[12], son la malinversión y el sobreconsumo y el acortamiento de la estructura productiva —y, por el acortamiento de la estructura productiva, la disminución del producto—.

 

Los predecesores de esta teoría son la Currency School, Wicksell, Böhm-Bawerk, Walras, Spiethoff y Cassel[13]. La Currency School explica el periodo de auge a través del aumento del crédito; Wicksell distingue entre la tasa de interés natural y de mercado; Böhm-Bawerk plantea una estructura de capital en el tiempo; Walras postula la interdependencia de los fenómenos económicos, y Spiethoff y Cassel introducen el desfase temporal y la insuficiencia de fondos prestables. La principal influencia, no obstante, es la wickselliana, walrasiana y bawerkiana.

 

Teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca

 

El proceso productivo, como explica Böhm-Bawerk[14], está dividido en etapas que transcurren a través del tiempo: el producto de una etapa sirve como insumo de la siguiente. Los cambios de dicha estructura productiva, alargamiento o acortamiento —mayor o menor subdivisión del proceso productivo a través del tiempo, que aumenta (cuando el proceso productivo se alarga) o disminuye (cuando el proceso productivo se acorta) la cantidad de bienes de producidos—, son definidos por la tasa de interés[15].

 

La tasa de interés es el precio que balancea las preferencias intertemporales[16], es decir, las elecciones entre consumo y ahorro[17] o entre consumo presente y consumo futuro[18]. Si la tasa de interés es la tasa natural[19], las decisiones intertemporales entre consumo e inversión y entre las etapas del proceso productivo están coordinadas[20]. Luego, si cae la tasa de interés, los recursos se transfieren de las etapas finales (etapas dedicadas a la compra de bienes de consumo) a las etapas iniciales (etapas dedicadas a la compra de bienes de equipo), esto es, se inician procesos productivos de largo plazo.

 

Lo anterior se puede ilustrar de la siguiente manera: en la economía de Robinson Crusoe, este obtiene su consumo de la pesca sin equipo. Si busca aumentar su consumo tiene que construir una caña de pescar (un bien de capital) y para construirla (i) tiene que ahorrar pescados para alimentarse mientras construye la caña y (ii) tiene que disminuir la producción de consumo mientras dedica el único factor productivo (trabajo) a la producción de la caña[21].

 

La tasa de interés, que balancea las preferencias temporales, cae por (i) un aumento de los fondos prestables o (ii) por una política monetaria expansiva[22]. Si aumentan los fondos prestables, disminuye el consumo. Pero si hay una política monetaria expansiva, efectuada por el Banco Central[23], los fondos prestables no aumentan y el consumo no disminuye, a pesar de que se envíe esta señal al mercado[24]. Esto hace que se descoordinen los procesos productivos a través del tiempo[25]: las empresas creen que hay fondos suficientes para realizar sus planes, pero las personas no han renunciado a su consumo, incluso lo aumentan, puesto que si disminuye la tasa de interés disminuyen los incentivos al ahorro[26].

 

Luego, si no hay recursos suficientes, los proyectos no son terminados[27]. No obstante, ocurre lo siguiente. Por una parte, como hay empresarios que pujan por más recursos para terminar sus proyectos —esto es, como hay un aumento de la demanda de fondos prestables—, suben las tasas de interés, y por esta subida (un aumento de los incentivos al ahorro), más personas intercambian su consumo presente por consumo futuro. Por otra parte, como hay proyectos que no logran terminar, también se liberan recursos. Esta sucesión de hechos hace que otros proyectos se completen, por el aumento de los fondos prestables. No obstante, por la descoordinación y posterior reajuste —reasignar los medios de producción y de trabajo—, se acorta la estructura productiva —y, en consecuencia, disminuye el producto— (Mises, 1961; Mises, 2008)[28].

 

Robbins, Mills, Rothbard, Huerta de Soto, Friedman y Schwartz, Hayek, Garrison, Wainhouse, Le Roux y Levin, Keeler, Mulligan, Carilli y Dempster, Young, Butos, Hughes, White, England, Ramey, Bismans y Mougeot, Skousen y Neira, Bagus y Romero[29] verifican que la teoría austriaca del ciclo económico predice los períodos de auge y recesión impulsados por una política monetaria expansiva.

 

Diferencias y similitudes con las teorías del ciclo económico de la Escuela de las expectativas racionales

 

Equilibrio general e influencia del dinero

 

Hayek, uno de los principales exponentes de la teoría austriaca del ciclo económico, se adhiere a la teoría del equilibrio general walrasiano, esto es, considera que el sistema de precios es un sistema interconectado que comunica información[30]. Friedman[31] explica cómo el sistema de precios comunica información: un precio que aumenta (cambio en el precio relativo entre dos bienes para Hayek) comunica qué ofertar, da un incentivo para ofertar el bien del que sube el precio y determina quién obtiene qué. A partir de esto, Hayek explica los ciclos económicos por cambios en los precios relativos entre bienes de consumo y bienes de capital por movimientos monetarios que cambian las tasas de interés (hacia abajo) en favor de los bienes de capital. Con esto, Hayek introduce a la teoría del equilibrio general walrasiano una teoría del capital, el interés y el dinero[32].

 

De acuerdo con el economista austriaco, en una economía estática y sin dinero no hay desequilibrio. Solo al añadir el dinero, los movimientos monetarios cambian los precios relativos entre bienes de consumo y bienes de equipo[33] y por un manejo discrecional de la política monetaria, que distorsiona estos precios relativos, ocurren los ciclos económicos[34]. A la luz de esto, los principales representantes de la nueva macroeconomía clásica[35], Lucas y Kydland y Prescott[36], invocan las contribuciones de Hayek, y Kydland y Prescott[37], las de Böhm-Bawerk, ya que retoman el análisis de los ciclos económicos desde un modelo de equilibrio general y desde una estructura productiva intertemporal[38].

 

A partir de esto, es decir, a partir de un modelo de equilibrio general y una estructura productiva intertemporal, Hayek estudia las perturbaciones que genera la política monetaria. En la misma línea de Hayek, Lucas[39] plantea que los ciclos económicos ocurren por eventos monetarios no esperados y que sería un error no incluir estos movimientos en el estudio de los ciclos económicos. En este punto, se entremezcla la influencia del dinero y las expectativas. La ocurrencia de movimientos monetarios no esperados se puede explicar como sigue: los agentes poseen información incompleta y, por tanto, los vendedores no saben si los cambios en el precio de su producto son por un aumento de la demanda agregada o por un aumento de la demanda de su producto. Así, un vendedor puede descoordinar su producción por una percepción errónea[40].

 

No obstante, a partir de los trabajos de Kydland y Prescott y Long y Plosser[41], trabajos en los que se tienen en cuenta los aportes de Böhm-Bawerk pero no los de Hayek, se desarrolla la teoría del ciclo económico real[42] que se enfoca en los movimientos de los agregados económicos por cambios en la productividad, en el estudio de los movimientos, la persistencia y los comovimientos, y en la medición, por medio de la desviación estándar, el coeficiente de autocorrelación y la correlación cruzada[43][44], y se deja por fuera el papel del dinero y, por tanto, de las perturbaciones monetarias en los ciclos económicos. En consecuencia, la teoría del ciclo económico real omite las perturbaciones monetarias que, en cambio, sí son incluidas en la teoría austriaca del ciclo económico[45]. Esta ha sido la principal crítica a este modelo[46]. Esta teoría también ha recibido críticas por (i) la existencia de mercados no competitivos, (ii) los costes de menú, (iii) las rigideces salariales, y (iv) los fallos de coordinación[47]. Asimismo, Blanchard y Watson[48] sostienen que la evidencia sobre esta teoría es mixta. A partir de estas críticas, Kydland y Prescott[49] incluyen las perturbaciones monetarias en la explicación del ciclo económico[50].

 

Así pues, para la primera hipótesis, es posible concluir que ambas escuelas económicas usan los modelos de equilibrio general para explicar los ciclos económicos. Esto ocurre porque la Escuela de las expectativas racionales retoma el análisis de la Escuela Austriaca de los ciclos económicos desde los modelos de equilibrio general. Para la segunda hipótesis, se concluye que Lucas estudia los efectos de las perturbaciones monetarias en los ciclos económicos. Kydland y Prescott, en cambio, estudian los choques reales, esto es, los choques en la productividad. Luego, a partir de las críticas que recibe esta teoría, incluyen las perturbaciones monetarias como explicación de los ciclos económicos. Esta inflexión, ante la evidencia empírica[51], esto es, ante el hecho de que la política monetaria sí afecta la asignación intertemporal de recursos y de que la disminución de la tasa de interés tiene un efecto procíclico, pone a Kydland y Prescott del lado de Hayek.

 

Expectativas

 

Levačić y Rebmann, Laidler, Ibáñez, Avella y Fergusson[52] sostienen que la Escuela de las expectativas racionales es descendiente de la Escuela Austriaca. No obstante, también sugieren que la principal diferencia entre las dos escuelas es el tratamiento de las expectativas. Para la Escuela Austriaca[53], las expectativas son subjetivas, no adaptativas o racionales[54][55]. Esto es, ante cambios en los precios, los vendedores notan que ha variado el precio de su producto, pero no que ha variado el agregado. Esto ocurre porque los agentes forman sus expectativas a partir de su conocimiento disperso y fragmentado[56]. Luego, los vendedores ajustan sus planes a los nuevos precios, es decir, aumentan (disminuyen) la cantidad de bienes que producen e inicia un periodo de auge (caída), a pesar de que se han formado expectativas falsas por una señal errónea[57]. Al notar que se han cometido errores —esto es, al notar que el Banco Central revierte su política monetaria expansiva y que aumentan las tasas de interés—, quiebran los proyectos que no eran rentables antes del cambio en los precios y se reajusta la estructura productiva —y, por ende, disminuye el producto—[58].

 

La Escuela de las expectativas racionales al abordar el problema del agente y los datos externos propuesto por Hayek[59], plantea el modelo de islas[60]. En este modelo, se tiene información imperfecta y ocurren eventos monetarios no esperados. No obstante, como esta escuela parte de que los individuos tienen toda la información relevante para tomar sus decisiones y de que en término medio no cometen errores, sugiere que las expectativas son racionales[61] porque los costos de una inflación inesperada son suficientemente altos para evitarla[62][63]. Esto implica que la neutralidad del dinero se extiende tanto a corto como a largo plazo, puesto que si los agentes tienen información suficiente sobre la oferta monetaria, pueden prever los resultados de cualquier variación que se presente[64]. De acá proviene la crítica de Lucas: si los individuos cambian sus expectativas y comportamientos ante cambios en las políticas, los parámetros estimados en los modelos econométricos no se mantienen[65][66].

 

Este planteamiento no es diferente del desarrollado por Huerta de Soto y Kirzner[67]. El primer autor plantea que cada individuo usa los medios adecuados para conseguir sus fines (uno de los tres axiomas de los que parte la Escuela Austriaca)[68]. Si un individuo comete un error, no es sistemático porque aprende de cada nueva decisión y aprende de las decisiones que toman terceros[69]. El segundo autor plantea que los agentes toman decisiones acertadas porque el mercado da incentivos para tomar decisiones acertadas y evitar decisiones erróneas: las pérdidas y ganancias[70]. Si los individuos conocen el futuro, es decir, si no hay incertidumbre, no hay pérdidas y ganancias porque los precios presentes son iguales a los precios futuros. Solo ante un futuro con incertidumbre, unos agentes eligen mejor que otros qué producir y obtienen ganancias al dejar un margen entre el precio y los costos. Este argumento no ha sido incorporado a la teoría del ciclo económico de la Escuela Austriaca. Si se incorporara, como sostiene Tullock[71], se llegaría a cuestionar esta teoría, puesto que cada empresario podría anticipar los resultados de las políticas monetarias expansivas del gobierno y evitar los auges y caídas. Mises[72] afirmaba que los empresarios sí eran capaces de cambiar su comportamiento ante las mismas políticas monetarias expansivas. El argumento de Tullock, no obstante, es refutable si no se conoce la teoría correcta que explique los ciclos económicos y si no todos los agentes usan la misma teoría para predecir los resultados de las políticas monetarias expansivas del gobierno[73].

 

Así, para la tercera hipótesis, se puede concluir que el tratamiento de las expectativas no dista entre estas dos escuelas. La Escuela Austriaca y la Escuela de las expectativas racionales sostienen que los beneficios y los costos o las pérdidas y ganancias, incentivan adoptar comportamientos racionales —si no se adoptan, los agentes son expulsados del mercado—. Como plantea Mises[74] sobre la diferencia entre las escuelas económicas, la diferencia puede radicar en cómo se comunica la misma idea fundamental. Además, si se parte de que la Escuela de las expectativas racionales (principalmente Lucas) estuvo influenciada (influenciado) por la Escuela Austriaca, es coherente encontrar que estas dos escuelas tengan un tratamiento similar de los problemas económicos, incluido el papel de las expectativas. La diferencia, luego de este texto, es el grado de matematización de las dos escuelas. No obstante, como dice Lucas[75], «preguntar por qué los teóricos monetarios de la década de 1940 no hicieron uso del enfoque de equilibrio como el modelo desarrollado por Arrow y Debreu es, me parece, como preguntar por qué Aníbal no usó tanques contra los romanos en lugar de elefantes».

 

Conclusiones

 

La nueva macroeconomía clásica, escuela predominante por sus aportes a la medición de los factores que afectan los ciclos económicos, es descendiente de la Escuela Austriaca. Por lo tanto, los estudios actuales sobre el ciclo económico se cimientan en varios aportes de los economistas austriacos (e. g., las consideraciones temporales por parte de Böhm-Bawerk y el estudio de las perturbaciones monetarias y de los ciclos económicos desde los modelos de equilibrio general por parte de Hayek). De esta manera, resulta incomprensible que no haya más estudios sobre esta escuela económica. Schumpeter[76] trata de explicar esto al contrastar el fracaso de Precios y Producción de Hayek con el éxito de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero de Keynes[77]: el primero nadaba en contra de la corriente, y el segundo apoyaba las preferencias políticas de los economistas.

 

En los planes de estudio de Economía a nivel de pregrado, maestría y doctorado, hay más énfasis en la modelación matemática que en la discusión teórica. Este patrón, que se intensifica a medida que se toman cursos de niveles más avanzados, plantea varias preguntas. ¿Acaso las teorías que se enseñan son la respuesta definitiva a las discusiones teóricas? ¿Por qué no hay cursos que hablen de los aportes de Hayek o Lucas? Si estas teorías no son la respuesta definitiva a las discusiones teóricas —puede que las teorías de Hayek o Lucas tampoco lo sean, pero ¡cuánto se puede aprender!—, ¿por qué se da el paso a la modelación matemática de estas teorías? Si se antepone la modelación matemática al desarrollo teórico, cuando ya no haya más teorías o cuando las teorías caigan por sus propios errores, ¿qué función va a tener la modelación matemática? Por todo esto, bienvenidos sean los aportes metodológicos que ha hecho la Escuela de las expectativas racionales, pues son fundamentales para falsear una teoría o contrastarla con otras, pero sin dejar de lado las discusiones teóricas que ha dado la Escuela Austriaca.

 

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[6] Thornton, M., & Thommesen, S. (1987). An Interview with Nobel Laureate James Buchanan. Austrian Economics Newsletter.

[7] Snowdon, B., & Vane, H. (1998). Transforming macroeconomics: an interview with Robert E. Lucas Jr. Journal of Economic Methodology.

[8] El contexto en el que Friedrich von Hayek desarrolla las bases de la teoría austriaca del ciclo económico es explicado por Wapshott (2011). Hayek, a sus 18 años, se enlista en el ejército austriaco para luchar al lado de Alemania en la Primera Guerra Mundial. Después de luchar en el frente italiano, terminada la guerra, vuelve a Austria y sufre la hiperinflación que estremece a su país: la pérdida del valor de la moneda empobrece a sus conciudadanos y a su familia. Al iniciar sus estudios, se vuelve alumno Friedrich von Wieser y de Ludwig von Mises. De Wieser toma el estudio de la interdependencia de las variables económicas (Mises consideraba a Wieser un miembro de la Escuela de Lausana) y de Mises el estudio del aumento de los precios y de su relación con la estructura del capital (Mises estudiaba este tema para Austria). En 1921, Hayek empieza a trabajar en una entidad encargada de gestionar la deuda entre Austria y otros países. En 1923, llega a Nueva York para trabajar como investigador en un libro sobre el estado de las economías del centro de Europa. A partir de esta estadía, comienza su trabajo sobre los ciclos económicos.

[9] (Garrison, 2005a).

[10] (Hayek, 1996).

[11] Para Hayek, los ciclos económicos no pueden explicarse solo por factores reales (e. g., productividad, empleo, ingreso, demanda), pues habría que explicar por qué la economía no retorna al equilibrio después del shock (Gómez, 2008).

[12] (Mises, 1961).

[13] (Hayek, 1996; Mises, 2008).

[14] (Huerta de Soto, 1980; Avella & Fergusson, 2003; Neira, 2004).

[15] (Garrison, 2005a).

[16] (Avella & Fergusson, 2003).

[17] (Garrison, 2005b).

[18] (Böhm-Bawerk, 1947; Huerta de Soto, 1980).

[19]  La tasa de interés natural es la tasa de interés que es neutral a los precios (Soto, Enciso, Arango, Corredor y Álvarez, 2007). Al contrario, la tasa de interés de mercado es la tasa de interés perturbada por los precios, es decir, es la tasa de interés perturbada por el dinero (Avella & Fergusson, 2003). Si la tasa de interés es la tasa de interés natural, la oferta y la demanda de capital están en equilibrio. Factores institucionales como el sistema bancario desajustan esta tasa. Una desviación de la tasa de interés de su tasa natural hacia abajo (hacia arriba) ocasiona un aumento (una disminución) de la demanda por capital.

[20] (Garrison, 2005a).

[21] (Garrison, 2005a).

[22] Los instrumentos convencionales de la política monetaria son el encaje, las repos y las OMA (Ochoa, 2011). El mecanismo de transmisión de la política monetaria es la tasa de interés. Esto es, una política monetaria expansiva (o contractiva) desvía la tasa de interés de su tasa natural hacia abajo (o hacia arriba) (Hoggarth, 1996).

[23] Para Colombia, el Banco de la República – Colombia (BRC).

[24] (Friedman, 1970; Lucas, 1973; Barro, 1976; Huerta de Soto, 1980; Jurgensen & Rosende, 1993; Garrison, 2005a; Garrison, 2005b; Schwartz, 2008; Gómez, 2008; Neira, Rallo & Bagus, 2011; Neira, Bagus & Romero, 2013).

[25] Restrepo, Martínez y Lopera (2011) corroboran que si la tasa de interés se desvía de su tasa natural y la brecha es negativa, como plantea Wicksell, la economía se encuentra en auge. Si la brecha es positiva, la economía se encuentra en caída. La tasa de interés natural se calcula con las ecuaciones de Euler para el consumo y la inversión óptimos (Soto et al., 2007).

[26] (Huerta de Soto, 1980; Garrison, 2002; Garrison, 2005a; Garrison, 2005b; Neira, Rallo & Bagus, 2011; Neira, Bagus & Romero, 2013).

[27] (Huerta de Soto, 1980, Garrison, 2002; Garrison, 2005a; Garrison, 2005b; Neira, Rallo, Bagus, 2011; Neira, Bagus & Romero, 2013).

[28] (Mises, 1961; Mises, 2008).

[29] Robbins (1934), Mills (1936), Rothbard (1963), Huerta de Soto (1998), Friedman y Schwartz (1963), Hayek (1984), Garrison (2005c), Wainhouse (1982; 1984), Le Roux y Levin (1998), Keeler (2001a; 2001b), Mulligan (2002), Carilli y Dempster (2008), Young (2005; 2012), Butos (1993), Hughes (1997), White (1993), England (1993), Ramey (1989), Bismans y Mougeot (2009), Skousen (1994), Neira, Bagus y Romero (2013) y Ruíz (2001).

[30] (Garrison, 2005a; Hayek, 1945; Hayek, 1996; Ravier, 2015).

[31] (Friedman, 1980).

[32] (Vázquez, 2006).

[33] (Huerta de Soto, 1980; Hayek, 1996).

[34] (Gómez, 2008).

[35] El contexto en el que Robert Lucas desarrolla las bases de la nueva macroeconomía clásica es explicado por Fernández-Baca (2014). Lucas era un historiador interesado en la economía. Por esto, luego de estudiar su pregrado en Historia, cursa su doctorado en Economía en la Universidad de Chicago. A pesar de que en esta universidad impartía clases Milton Friedman (quien desarrolla la teoría de las expectativas adaptativas), sobre su pensamiento tuvo más influencia Paul Samuelson (quien parte de que los individuos tienen una conducta maximizadora) y John Muth (quien es considerado el padre de las expectativas racionales). En 1964 se gradúa del doctorado y desde un año antes de graduarse del doctorado inicia como profesor de la Universidad Carnegie-Mellon. En esta universidad empiezan sus trabajos de más impacto para la ciencia económica. Todo esto estuvo enmarcado en una aversión general de los economistas a los planteamientos keynesianos (Wapshott, 2011).

[36] (Lucas, 1977; Kydland y Prescott, 1990).

[37] (Kydland y Prescott, 1982).

[38] Este es un problema de optimización dinámica (Kydland y Prescott, 2004). Sobre esto, Hayek (1974) destaca la relevancia de la técnica matemática para entender los fenómenos económicos (e. g., para entender la interdependencia de los mercados). No obstante, ante una sociedad cambiante, plantea la dificultad de realizar predicciones. Mises (1981) plantea que la diferencia entre la Escuela Austriaca y la Escuela de Lausana (escuela que desarrolla el equilibrio general) es la forma de comunicar la misma idea fundamental. De este modo, el autor se opondría a los modelos matemáticos pero no a los sistemas dinámicos, puesto que considera que la ciencia económica es una ciencia dinámica (Sarjanovic, 1989).

[39] (Lucas, 1972; Lucas, 1973; Lucas, 1975; Lucas, 1987).

[40]  (Arango & Castillo, 1999).

[41] (Kydland y Prescott, 1982;  Long y Plosser, 1983).

[42] La teoría del ciclo económico real es descendiente de la nueva macroeconomía clásica (Rangel, 2013).

[43] (Arango y Castillo, 1999).

[44] Se plantea un debate metodológico por encima que teórico.

[45] (Jiménez, 2016; Jurgensen y Rosende, 1993).

[46] (Hurtado, Álvarez y Botero, 2011).

[47] (Neira, Bagus & Rallo, 2011).

[48] (Blanchard y Watson, 1985).

[49] (Kydland y Prescott, 1995).

[50] Sobre este punto, Hayek (1974) sostiene que la ventaja de las teorías empíricas es que pueden falsearse.

[51] Robbins (1934), Mills (1936), Rothbard (1963), Huerta de Soto (1998), Friedman y Schwartz (1963), Hayek (1984), Garrison (2005c), Wainhouse (1982; 1984), Le Roux y Levin (1998), Keeler (2001a; 2001b), Mulligan (2002), Carilli y Dempster (2008), Young (2005; 2012), Butos (1993), Hughes (1997), White (1993), England (1993), Ramey (1989), Bismans y Mougeot (2009), Skousen (1994), Neira, Bagus y Romero (2013) y Ruíz (2001) .

[52] (Levačić y Rebmann, 1982; Laidler, 1982; Ibáñez, 1994; Avella y Fergusson, 2003).

[53] De acuerdo con Garrison (2005c), Hayek elabora una teoría del ciclo económico sin expectativas.

[54] (Stordeur, 2011).

[55] Las expectativas adaptativas son desarrolladas por Cagan (1956), Phelps (1967) y Friedman (1969). Estas consisten en que los agentes toman sus decisiones con base en los datos del pasado.

[56] (Neira, 2004).

[57] (Jürgensen & Rosende, 1993; Garrison, 2005c).

[58] (Mises, 1961; Ravier, 2010).

[59]  (Lachmann y White, 1979; Sarjanovic, 1989).

[60] (Lucas, 1972).

[61] El trabajo de Campos, Molano y Cardozo (2015) demuestra que las expectativas son racionales y que los individuos aprenden de sus decisiones.

[62] (Ravier, 2010).

[63] Están (i) los costes en suelas de zapatos, (ii) los costes de menú, (iii) la variabilidad de los precios relativos y la mala asignación de los recursos, (iv) las distorsiones fiscales, (v) la confusión y vulnerabilidad, (vi) la redistribución de la riqueza, (vii) la incertidumbre, (viii) el señoreaje, y (ix) el coste político (Mankiw, 1998).

[64] (Fernández-Baca, 2014).

[65] (Lucas, 1976).

[66] Por Expectations and the Neutrality of Money y Econometric policy evaluation: A critique, Lucas obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1995 (Sánchez y Ochoa, 2005).

[67] (Huerta de Soto, 1980; Kirzner, 1980).

[68] Los otros dos axiomas son: (i) los medios se usan para conseguir los fines más valorados, y (ii) entre dos bienes iguales en distintos momentos (presente y futuro), se prefiere el bien presente. El primero dice que los individuos satisfacen sus necesidades y deseos más urgentes. El segundo que los individuos prefieren los bienes presentes y, por tanto, para trocar estos dos tipos de bienes (presentes y futuros) se debe pagar una tasa.

[69] (Bandura, 1982).

[70] (Mises, 1980).

[71] (Tullock, 1988).

[72] (Mises, 1943).

[73] (Huerta de Soto, 1998).

[74] (MIses, 1981).

[75] (Lucas, 1980).

[76] (Schumpeter, 1971).

[77] Esto ocurre a pesar de que Keynes, en su correspondencia con Hayek, sostiene que sus planteamientos carecen de una teoría del capital y el interés, bache que, también sostiene, solo puede resolverse volviendo a las obras de Böhm-Bawerk y Wicksell (Hayek, 2013). La teoría de Hayek, que era la teoría rival de Keynes en los años de publicación del Tratado del dinero y de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, se basaba en estos autores. No obstante, los planteamientos de Keynes se imponen sobre los de Hayek.

Autor entrada: Martín Sánchez

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Martín Sánchez, editor en jefe, es estudiante de Economía @UNColombia y columnista @lasillavacia. Old Whig. @MartinSanchezD