Una mirada al potencial de la Nueva Ruta de la Seda: parte 4

 

Para el surgimiento de una potencia, es necesario tener en cuenta las capacidades militares. Si bien la República Popular China posee un ejército moderno, caracterizado por su gran número de efectivos, aún está distante de la capacidad que tiene Estados Unidos y su sistema de alianzas.

 

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El papel de Xi Jinping  y de la identidad nacional en la creación de la iniciativa

 

El rol del mandatario chino Xi Jinping ha sido crucial para la creación de la iniciativa. Caracterizado por las diferencias frente a sus predecesores del cargo, ha optado por una visión global de la proyección de China, dotándola de un accionar internacional más asertivo, explícito y pragmático. Asimismo, le ha garantizado al Estado chino el papel que se merece en el sistema internacional[1].

 

Por otra parte, se afirma que Xi Jinping ha tomado como punto de partida el denominado sueño chino, que consiste en el fortalecimiento de la nación tras un período de retrocesos y vulnerabilidades durante los últimos siglos. Este discurso se ha convertido en una política doméstica que tiene como objetivo convertir al país en una gran potencia en el sistema internacional, sobre todo en el ámbito económico y político. En ese orden de ideas, la restauración del poder es el supuesto del que parte la búsqueda de la vuelta a la supremacía china en el continente asiático, tras haberla perdido durante el siglo XIX.

 

Cabe resaltar que el sueño chino está ligado al One Belt One Road y a las tendencias ideacionales de la nación. El autor afirma que dentro de los símbolos de la República Popular China, se evidencia el discurso de resurgimiento, sobre todo en el himno nacional, cuya letra se caracteriza por el llamado a resurgir tras el momento más crítico de la historia del país.

 

No obstante, se describen algunas debilidades del Estado chino para su proyección. El ascenso de China ha sido denominado como armonioso, caracterizado por la no injerencia en asuntos internos y por el respeto al accionar de otros Estados. Sin embargo, para el surgimiento de una potencia, es necesario tener en cuenta las capacidades militares. Si bien la República Popular China posee un ejército moderno, caracterizado por su gran número de efectivos, aún está distante de la capacidad que tiene Estados Unidos y su sistema de alianzas.

 

Al mismo tiempo, se afirma que el soft power de China aún es débil frente a otros actores internacionales, y que debe seguir evolucionando para ser efectivo en la transmisión de valores institucionales y culturales. El desarrollo del soft power es necesario para el establecimiento y consolidación de China como una gran potencia. Resulta entonces como un gran reto, al ser proyectado de una manera armoniosa y no bajo supuestos coercitivos para el cumplimiento de sus proyectos de Estado[2].

 

[1] Miller, T. (2017). China’s Asian dream: empire building along the New Silk Road. London: Zed Books.

[2] Hayden, C. (2012). The Rhetoric of Soft Power: Public Diplomacy In Global Contexts. Retrieved November 19, 2017.

Autor entrada: Andrés Felipe Ramírez Quintero

Andrés Felipe Ramírez Quintero
Andrés Felipe Ramírez Quintero es estudiante de Relaciones Internacionales, con énfasis en Seguridad y Defensa de la Pontificia Universidad Javeriana.