Una mirada al potencial de la Nueva Ruta de la Seda: parte 2

 

Domínguez muestra la necesidad de una asociación entre China y la ASEAN, como medida hábil de parte de la administración china para consolidar su papel en el comercio marítimo y el acceso a diferentes enclaves del cinturón que conforma la región del sudeste asiático.

 

Imagen tomada de https://bit.ly/2LRiWBB

 

Retos geográficos

 

Dada la necesidad de elaborar un plan de expansión regional y mundial, la República Popular China urge de vías de transporte para desarrollar la Nueva Ruta de la Seda (NRS). Este requisito plantea una controversia inmensa, ya que se presentan distintas pujas internacionales por el control de algunas zonas que son puntos claves para el crecimiento y la comercialización de recursos desde China hacia el resto del mundo. De acuerdo con Llera[1]:

 

“El Gran Sueño chino abarca, además, una Ruta Marítima en el Sudeste asiático y un corredor económico entre Bangladesh, China, India y Myanmar, (…). A ello hay que añadir el macro-proyecto de la Ruta de la Seda, sustentado sobre el bastión financiero que supone el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, en el que participan 57 países, algunos de ellos occidentales (con la señalada excepción de Estados Unidos), bajo el liderazgo de China, (…). La Ruta de la Seda promovida bajo el eslogan “One Belt, One Road” – aspira a conectar Oriente y Occidente (Asia-Europa-África), atravesando tanto las conflictivas regiones chinas de Xinquiang y el Tíbet, como las antiguas repúblicas soviéticas” (p. 253).

 

En este contexto, resulta de gran importancia para la política exterior china la inmersión en diferentes áreas geográficas consolidando alianzas fructíferas para su proyecto económico.

 

El “Collar de Perlas” y la estrategia china de control del sur de Asia

 

En el artículo escrito por Domínguez [2] se esboza la iniciativa de tipo militar que tiene como objetivo facilitar a la armada china el acceso a una serie de puertos estratégicos que se extienden desde el mar de China hasta la península arábiga, para desarrollar ejercicios militares, descanso de tripulaciones, reabastecimiento de buques, y misiones antipiratería, de auxilio humanitario y alivio de desastres. Todo esto, enfocado en  mejorar las condiciones de seguridad y transporte del flujo comercial que atraviesa el estrecho de Malaca y se extiende entre África oriental y el sur de Asia. Llamada también la Ruta de la Seda Marítima, esta táctica promete ser un impulso a la actividad militar china en aras de consolidar el dominio de la zona, y así, manejar una parte importante de la agenda económica en el plano internacional.

 

“El concepto moderno de la «Ruta Marítima de la Seda», surgió durante un discurso del presidente de China, Xi Jinping, en el Parlamento de Indonesia, en octubre de 2013, cuando este solicitó un incremento de la cooperación marítima entre China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) —la cual es considerada en su conjunto como la séptima economía más grande a nivel mundial” (p. 956).

 

Domínguez muestra la necesidad de una asociación entre China y la ASEAN, como medida hábil de parte de la administración china para consolidar su papel en el comercio marítimo y el acceso a diferentes enclaves del cinturón que conforma la región del sudeste asiático.

 

[1] Llera, M. (2016, January 16). El paradigma chino en el escenario global. Retrieved November 19, 2017, from http://www.redalyc.org/html/282/28245351024/

[2] Domínguez, F. R. (Enero de 2017). China: de la estrategia del cinturón al collar de perlas. Obtenido de Instituto Español de Estudios Estratégicos: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_marco/2017/DIEEEM01-2017_China_Estrategia_CollarPerlas_RuizDominguez.pdf

Autor entrada: Andrés Felipe Ramírez Quintero

Andrés Felipe Ramírez Quintero
Andrés Felipe Ramírez Quintero es estudiante de Relaciones Internacionales, con énfasis en Seguridad y Defensa de la Pontificia Universidad Javeriana.