La ingeniería y la carretera romana

 

Sin duda, todos los caminos, las carreteras del mundo antiguo conocido, llevaron a Roma, pero es la ingeniería misma, la carretera que ha llevado el progreso a las manos de la humanidad.

 

Imagen tomada de https://bit.ly/32UnYlZ

 

Por medio de este documento se hace un análisis del papel de la ingeniería como ciencia en la civilización y su valor como herramienta en la construcción de esta, analizando el papel y la importancia de la carretera romana en el tiempo.

 

“Todos los caminos conducen a Roma”, una frase famosa que fue usada en épocas del gran imperio romano para referirse a su poder y extensión. Así, todo camino construido llevaría a la capital del imperio, lo que los romanos consideraban el centro del mundo.

 

Aunque aquellas palabras puedan sonar poderosas y ambiciosas, lo cierto es que la calzada romana pavimentó el progreso mismo del mundo.

 

La ingeniería es un oficio antiguo, quizás tanto como la civilización misma. “Se puede decir que la construcción, como tal, aparece con el hombre que la emplea de forma rudimentaria durante la prehistoria en la edificación de chozas y palafitos con los que se protege de las inclemencias del tiempo y del ataque de las fieras, así como en la erección de monumentos funerarios. Es en Mesopotamia, Asiria y Egipto, donde se desarrolla, aunque es en Grecia y posteriormente en Roma, donde se perfecciona. La ingeniería tiene un gran desarrollo y perfección en Roma como lo demuestra la construcción de abastecimientos de agua a poblaciones con toda la infraestructura de canales y acueductos que esto conlleva, el saneamiento de ciudades, las defensas y las vías de comunicación (calzadas y puentes) que tanta importancia tuvieron en el imperio, hasta el punto de que, solamente en España y Baleares la longitud de las calzadas romanas alcanzaba la considerable cifra de 30.000 kilómetros.”¹

 

Aquella apreciación de Cánovas puede darnos a entender el poder, la ambición y visión de uno de los imperios más trascendentales en la historia de la humanidad, no solo por abarcar todos los confines a través de las obras públicas símbolos del poder y la presencia del Estado (en este caso, el emperador mismo), sino por dar respuesta a una de las cuestiones que ha acompañado al ser humano desde que este se ha dispuesto a construir y crear: satisfacer necesidades.

 

Esa búsqueda a lo largo del tiempo, para solucionar problemas tan necesarios y fundamentales como agua potable, vías seguras, edificaciones que puedan responder a la protección, el refugio y la paz espiritual, siempre han recaído en manos del ingeniero. “Pero en la antigüedad las cosas eran diferentes. Por aquel entonces los ingenieros se encargaban tanto de la obra en sí como de la maquinaria.”² Con el paso de la especialización en los oficios, la arquitectura ha tomado su distancia e importancia de la ingeniera civil. Pero, sin duda alguna, ha sido la ingeniería misma la que a lo largo de los años, en esa búsqueda de dominar la naturaleza, y, sobre todo, de facilitar la vida humana, ha reinado en el proceso del desarrollo civilizatorio. “Las técnicas utilizadas en la edificación por los romanos eran muy depuradas, empleando, ya en aquellos tiempos, en sus edificios públicos el hormigón y el ladrillo, construyendo grandes bóvedas, como la del panteón de roma de 44m de luz, realizada en el siglo II A.C. e impresionantes acueductos. Estas técnicas no fueron superadas en Europa hasta cerca del 1800.”

 

“La economía del imperio romano dependía directamente de las carreteras. Podemos decir, por tanto, que su gran expansión por todo el orbe entonces conocido se debió precisamente al uso que supieron hacer de las carreteras y a la enorme capacidad constructora que demostraron en la implantación de estas infraestructuras. Sin ella Roma nunca hubiera sido lo que fue y sin Roma las carreteras nunca habrían alcanzado el papel civilizador que han tenido en la historia.”³

 

La ingeniería, como hemos mencionado, ha sido una herramienta del presente usada en múltiples vertientes y variantes como un instrumento en favor del avance de las sociedades. A su vez, en el pasado ha sido la punta de lanza del progreso, del avance y de la civilización misma, y, gracias a esta, el ingenio humano ha encontrado sus cúspides, desplegando majestuosos monumentos históricos que perduran hasta el día de hoy. Ha sido tal su impacto que ha dejado una herencia tan fuerte y clara en sus experiencias civilizatorias, que son las columnas de nuestras sociedades modernas.

 

“Hoy es realmente muy fácil asombrarse de cómo un gran numero de sillares de piedra escuadrada logran sujetarse por si mismo, formando muro de mucha altura y arcos fantásticos gracias a la técnica de la bóveda, a los contrafuertes y a otros mecanismos constructivos. Esas construcciones que se levantan mucho sobre el suelo llaman la atención al hombre, aunque no se entienda bien como se ha logrado el equilibrio entre todas las piezas. Pero muchas de estas grandes y elevadas obras, como las pirámides de Egipto, son de una inutilidad manifiesta para el bienestar y el progreso del pueblo que las construyó a posteriori, para la humanidad. Incluso, para la mayoría de las gentes, todos los monumentales templos que no son de su propia religión, también gozan de ese carácter de inutilidad. Nadie puede concluir, sin embargo, que las vías de comunicación entre las gentes y los lugares, de cualquier tipo a lo largo de la historia, no sean de la mayor utilidad para el progreso de la humanidad. En concreto, las carreteras romanas han tenido un papel fundamental en la historia de lo que hoy se llama la civilización occidental, Para Roma, supusieron el instrumento por excelencia que permitió a su cultura extenderse, como lo hace el fuego por la pólvora, por el mundo entonces conocido.”

 

Sin duda, todos los caminos, las carreteras del mundo antiguo conocido, llevaron a Roma, pero es la ingeniería misma, la carretera que ha llevado el progreso a las manos de la humanidad.

 

¹ Ingeniería militar e ingeniería civil, dos ingenierías íntimamente vinculadas. Cánovas Fernández Manuel. 2001. Universidad Politécnica de Madrid.

² Los ingenieros romanos. L.A & J.A Hamey. 1990. Cambridge University Press.

³ Vías romanas, Ingeniería y técnica constructiva. Moreno Gallo Isaac. 2006. Ministerio de Fomento CEDEX-CEHOPU.

Autor entrada: Daniel Alejo Aristizabal

Daniel Alejo Aristizabal
Daniel Alejo Aristizabal es estudiante de Historia en la Pontificia Universidad Javeriana. Columnista e investigador del Centro de Estudios de África, Asia y Mundo Islámico (CEAAMI) en 2017. Exmonitor de la cátedra de Mundo Antiguo Euroasiático.