El double entendre de la superioridad de los economistas

La economía busca emular a las ciencias naturales. El prestigio del economista se debe al uso de medidas y modelos. Su objetivo es que los procesos sociales estén en una ecuación. Investigar, inferir, y realizar experimentos controlados.

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En las ciencias sociales hay un orden jerárquico que —parece— es dominado por la economía —definida por Lionel Robbins como “(…) la ciencia que analiza el comportamiento humano como la relación entre unos fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos”. Los economistas se ven en la cima, pues, según estos, tienen las mejores herramientas analíticas —matemáticas. Son los únicos científicos sociales que tienen un premio “Nobel” (Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel) ​ y, detrás de los egresados de informática e ingeniería, son los que poseen mayor renta. Esta actitud se debe a las diferencias de género, estratificación y desigualdad respecto a los otros científicos sociales. Además, debido a la diferenciación interna y la hiperespecialización de las ciencias sociales, se ha perdido su herencia común. Se presenta, ahora, la relación entre la economía y las otras ciencias sociales sobre cuatro puntos. (1) Insularidad. (2) La influencia de los poderosos en la disciplina. (3) La reorientación de la economía. (4) La influencia social de los economistas.

Insularidad: la economía busca emular a las ciencias naturales. El prestigio del economista se debe al uso de medidas y modelos. Su objetivo es que los procesos sociales estén en una ecuación. Investigar, inferir, y realizar experimentos controlados. Aunque la economía considera temas de otras ciencias sociales, continua en su insularidad. La teoría de la elección es incompatible con la premisa que los procesos sociales hacen a los individuos. Los métodos cualitativos no encajan con la ansiada formalización matemática de los economistas. Hay asimetría, por ejemplo, entre las citas en economía y las otras ciencias sociales. Las citas en economía de otras ciencias sociales son del 0,3 %. En ciencias sociales de economía son del 2,3 %. Los economistas se asemejan a colonos que se establecen en una tierra y son imperialistas —principalmente por la influencia de la Escuela de Chicago y su teoría de la elección racional, que ha permeado las otras ciencias sociales. Los economistas valoran menos la interdisciplinariedad que los otros científicos sociales.

Jerarquía interna: el cuerpo teórico de la economía es unitario. Por tanto, discutirlo o citarlo, a diferencia de las otras ciencias sociales que tienen más vertientes, es más simple. La economía mira más hacia sí misma que las otras disciplinas. Los economistas, a pesar de sus diferencias políticas, se acogen a un mismo marco. Asimismo, los economistas tienen normas más homogéneas, más confianza en sus juicios, y mayor probabilidad de votar en grupo. Los departamentos de economía influencian el mercado laboral de sus egresados. La correlación entre prestigio y ubicación es más fuerte en economía que en otras ciencias sociales. Los departamentos intercambian estudiantes. La jerarquía es definida. Son horizontalmente más integrados. Las normas conservan la jerarquía.

Prácticas de empleo: en economía el mercado laboral es organizado y clasificado según criterios de calidad ampliamente aceptados. Los intermediarios “venden” a los egresados a los posibles compradores. Las revistas de economía más citadas se concentran en los departamentos donde trabajan o egresan los autores. En comparación con las revistas de sociología que representan el 22,3 %, las revistas de economía representan el 28,7 % y 37,5 %. En doctorado cambia a 35,4 % en sociología y 45,4 % y 57,6 % en economía. Las jerarquías institucionalizadas, provenientes de la organización y el control, dan lugar a esto.

Prácticas de asociación: las asociaciones profesionales de los economistas son más cohesionadas y jerarquizadas que las de las otras ciencias sociales. La organización de la American Economic Association (AEA) es sencilla —menor cuota y menores estatutos— y centralizada —pocos toman decisiones. La organización de la American Sociological Association (ASA) y la American Political Science Association (APSA) es más compleja —mayor cuota y mayores estatutos— y descentralizada —todos toman decisiones.

El ascenso de las finanzas: en las últimas décadas, los economistas disminuyen las citas de matemáticas y estadística para darle paso a las finanzas. Esto es, cambia su interdisciplinariedad a las finanzas. El cambio lo dan las escuelas de negocios cuando se vuelven empleadoras de científicos sociales. Disminuye el número de autores que trabajan con el gobierno y crece el número de autores que trabajan con escuelas de negocios.

Una vida propia: los economistas piensan diferente a los otros académicos y a la población en general. Son más sinceros a la hora de buscar su propio interés. Sus opiniones son más impopulares —como el caso del mercado como solución a las problemáticas sociales. Están a medio camino de los negocios y las ciencias sociales. Lo que no sería un problema si no es porque la economía busca maximizar el bien común. Crisis como las del 2008 hacen replantear la conciencia, el optimismo, y la confiabilidad de los economistas. La confianza es el mayor logro y, a la vez, el talón de Aquiles de la economía.

Referencias

Fourcade, M., Ollion, E. and Algan, Y. (2015). La superioridad de los economistas. Revista de economía institucional, 17(33), pp.13-43.

Autor entrada: Martín Sánchez

Martín Sánchez
Estudiante de Economía @UNColombia. Pasante @Cil_Libertad. Columnista @lasillavacia. Old Whig. @MartinSanchezD