Sobre lo importante

Hay que volver al romanticismo, a la sensibilidad, a la estética que generan las cosas.

Imagen tomada de Planas https://bit.ly/2HLF9io

Hay que volver al romanticismo, a la sensibilidad, a la estética que generan las cosas. En un mundo donde las personas se encuentran sosegadas y regidas por sistemáticos métodos de vivencia, en un mundo donde la rutina define el pasar del tiempo y donde la planificación es lo predilecto por las personas, es menester reencontrarse con uno mismo para después recuperar la sensibilidad frente a la vida y darle paso a una emanación indescriptible de novedades. Esa magia que se encuentra donde no la hay; ese fulgor inasible habido en las cosas que generan felicidad y ese sentimiento, sea cual sea, es digno de ser repetido y encontrado todos los días.

 

El fulgor de las cosas, que posee absolutamente cualquier objeto mundano, tiene que ser un recurso para que lleguen a las personas nuevos sentimientos y evoquen nuevas emociones. Cualquier cosa, usada por medio de la interacción entre personas está sujeto de ser interpretado y, por tanto, de llegar a una persona de manera que exalte sus expresiones. La vida no es bien vivida en un maniqueísmo absoluto; elección de muchas personas en la actualidad.

 

No todo puede ser materializado sustancialmente y lo que se genera intrínsecamente en alguien no puede ser reducido a sensaciones efímeras. Quien no lo ha experimentado no puede saber con certeza de lo que es causante, naturalmente. Además, para el que lo ha vivido, se desvanece raudamente; dejando un espacio truncado que se va completando con aspectos baladíes de la vida misma. Ergo, las personas también tienen que hacerse responsables de recuperarlo y estar dispuesto a llenarse de advenedizos sentimientos, logrando, paulatinamente, el encuentro al camino de la sensibilidad. Esto por cuanto se obedece a la sistematización de la vida y se va dejando a un lado lo importante por cumplir objetivos materiales definidos previamente, precediendo la novedad. Basta con solamente haberlo vivido una vez, para sucumbirse a ese mundo pasional de los sentimientos y dejarse seducir de lo trasmundano. 

Autor entrada: Nicolás Orjuela

Nicolás Orjuela
Nicolás Orjuela es estudiante de Ingeniería Industrial. Universidad de los Andes.