Psicología de la libertad: parte 1

Ser libre no es un tema marginal y filosófico, sino el núcleo mismo de la existencia humana, la condición sine qua nom para autorealizarse, y diseñar y realizar la propia existencia, cada quien la suya propia.

Imagen tomada de Alto Nivel https://bit.ly/2Ov7w4Q

Los niños saben qué es un esclavo

¿Lo eres? -“¡No, por supuesto!”. Es la respuesta inmediata e irreflexiva de cualquiera. Lo complica la conclusión implícita: ¡Entonces,… soy libre! Esta respuesta intuitiva acarrea una trágica consecuencia: siendo libres, nada más hay por hacer. Además, es innecesario estudiar la libertad, carece de sentido. ¿Para qué?

La imagen precisa de un esclavo, encadenado, sugiere la respuesta infantil binaria: se es o no esclavo. Contrario a esclavo es ser libre, luego somos libres, y punto. Poco sentido tiene desarrollar escalas, mediciones, instrumentos. “¿Un instrumento para medir la libertad?”, me preguntan con frecuencia. “¿Qué sentido tiene?” ¡Y sí que es necesario!

Basta con medir las libertades económicas de cada país, los resultados son contundentes y siempre favorables a las libertades (progreso y prosperidad). Solo que recogen un pequeño aspecto de las libertades humanas, importante sí, más no el único. Dejan de lado las libertades psicológicas, las del individuo.

¿Cómo saber si alguien es libre psicológicamente? Ni idea. ¿Lo eres? Ni idea. Sabemos muy poco acerca de un tema tan importante, vital, pues condiciona la autorealización o el fracaso existencial de cada persona. Todo menos un tema menor.

 

Me temo que somos menos libres de cuanto creemos

Esta tarde evalúe mi libertad personal con un sencillo cuestionario. El resultado fue 71% de libertad personal.

La libertad es demasiado importante psicológicamente, porque puede ser magnífica o trágica. Trágica cuando crea infelicidad, soledad, apatía, depresión o suicidio. Ocurre al acumular malas decisiones, estas tornan la vida invivible e insufrible.

Le puede ocurrir a cualquiera. Por ejemplo, elegir estudiar una profesión ajena a sus intereses y aptitudes, no solo es tiempo perdido (¡hablamos de 70.000 horas!), sino que lleva a trabajar en un área equivocada e insatisfactoria, Todo por una mala opción, decisión. Igual ocurre con una novia inadecuada, o pareja o cualquiera de las demás decenas de opciones tomadas por los seres humanos. ¿Por qué? Todo se relaciona con la libertad.

Para completar el acertijo, ningún ser viviente viene diseñado para ejercer la libertad. ¿Qué sentido adaptativo tendría? Ninguno. Sí viene bien diseñado para satisfacer sus necesidades y obedecer a otros, en mamíferos sociales. Cuando logra ambas metas descansa; esto es, almacena energías, costosas. No puede optar y elegir lo que a bien quiera, sería terriblemente desadaptativo, arriesga su vida. Es mejor seguir los consejos de la sabiduría filogenética de la especie: necesidades y deberes.

Cada elección puede tener buen, mal… o pésimo resultado, esto último ocurre muchas veces. Como la libertad consiste en elegir, la persona recibe las consecuencias de su decisión libre. Las malas decisiones producen malestar personal y social, en lugar de bienestar. Por ejemplo, “elegir” embarazarse, luego de una noche de tragos. “Decisión” que daña el bienestar futuro de ambos jóvenes, y peor de la bella criatura por aterrizar en un hogar disfuncional: pierde ella, pierde él, pierde su hijo. Todos pierden.

Estas y decenas de otras malas decisiones acumuladas, llevan al joven a un callejón sin salida existencial, con efectos psicológicos acumulativos desastrosos, cuando la única aparente “solución” es morir; lo compruebo al atender jóvenes en la Liga colombiana contra el suicidio durante doce años.

La libertad es magnífica si se está preparado para ejercerla, no obstante casi nunca se está, es la terrible verdad. Debería ser encantador ejercer la libertad, el mayor anhelo de una sociedad, de un padre, de un joven, el de diseñar y realizar su vida, la suya propia. Solo que requiere ciertas y precisas condiciones psicológicas que nos preparamos a estudiar.

Ejercer la libertad personal conduce a unos jóvenes a vidas infelices, a otros hacia existencias plenas y de auto realización. ¿Qué diferencia a unos de otros? La libertad lo explica todo, o su falta. La libertad es psicológicamente un asunto terriblemente práctico, necesario y útil, como arte de elegir lo mejor para ti y los tuyos. ¿Dominas este crucial arte humano?

 

Comprehender la libertad nos acerca a la autorealización

Comenté que esta tarde evalúe mi libertad personal con un sencillo cuestionario, el resultado fue 71% de libertad personal. No sé si es mucha, o poca, ni idea. He hablado toda mi vida de libertad y nunca pensé que podía y debía medirla.

En el tercer artículo te propondré un sencillo cuestionario, que hasta ahora comienzo a diseñar, podría ser el único psicólogo en intentarlo. No bien que la libertad es un asunto capital para cualquier persona, ni qué decir para un joven cuya vida diaria consiste en elegir y autodiseñarse. ¿Es libre? ¿Cuánto? Qué importante sería para él saberlo, y tomar las medidas del caso.

En tanto que arte de tomar las mejores decisiones, la libertad resulta ser un asunto terriblemente práctico y útil. Ser libre no es un tema marginal y filosófico, sino el núcleo mismo de la existencia humana, la condición sine qua nom para autorealizarse, y diseñar y realizar la propia existencia, cada quien la suya propia.

Nos preparamos para comprehender uno de los más prácticos y benéficos conceptos psicológicos: la libertad. La esencia de nuestro próximo artículo será este concepto: ¿qué significa ser libre?

Autor entrada: Miguel De Zubiría

Miguel De Zubiría
Miguel De Zubiría es psicólogo. Fundador y director científico de la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani, junto con José Brito (Quito), creador del enfoque pedagógico Pedagogía Conceptual, Presidente de la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación, Presidente de la Liga colombiana por la vida contra el suicidio.