Parteras, de la tradición ancestral negra a la realidad del sistema de salud colombiano

Las comunidades indígenas y raizales latinoamericanas han desarrollado sistemas de salud enfocados en la prevención y cuidado, lo que puede denominarse como sistemas de salud de forma no occidental. La mirada de esta forma de pensar y generar procesos de sanación es conocido popularmente como medicina tradicional, generando una jerarquía entre la medicina enseñada por el hombre blanco y aquellas ofrecidas por la madre naturaleza.

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La medicina tradicional posee la característica de ser, en la mayoría de los países latinoamericanos, patrimonio inmaterial de las comunidades. Por tal motivo se han generado programas e iniciativas que beneficien a los realizadores de estas prácticas, con el fin de continuar su legado. Este tipo de conocimiento se ejecuta con un elemento naciente de la cosmovisión y de la transmisión oral entre generaciones. En Colombia, la partería por parte de las comunidades negras se ha convertido en un patrimonio turístico, llevando a que crezca el interés por esta práctica.
De acuerdo con la Revista Tikuari (2011), la medicina tradicional posee la característica principal de tener prácticas autóctonas, uso de plantas medicinales, entre otro tipo de elementos denominados como poco convencionales ante la medicina occidental. En Latinoamérica se ha desarrollado durante las últimas décadas un trabajo en pro del fortalecimiento y preservación de la identidad, brindando de esta manera el reconocimiento a diferentes actores que participan de dichos sistemas de salud tradicionales. Un ejemplo de esto es el reconocimiento dado a las parteras y los payés, personas encargadas de la atención en salud de las comunidades indígenas y negras; principalmente en Colombia.
La importancia de su preservación aparece en la sociedad actual al reconocerse como elemento enfocado a la excelencia y la única, por parte de las comunidades originarias, para procesos de prevención, cuidado y curación de diversas enfermedades que sufren estas. De acuerdo con König (2011), esto se debe a la poca atención que poseen diferentes comunidades dadas la falta de trabajo por parte del Estado para suplir sus necesidades y a la pobreza que poseen las mismas comunidades para poder trasladarse a lugares donde presten servicios de salud gubernamentales. Cabe mencionar que esto se le suma a los pensamientos colonizadores, dando un lugar de inferioridad a la medicina tradicional, y la falta de interés que se tiene por dichas comunidades. Pero la importancia de la medicina va más allá, ya que “no solo sirve para el cuidado de la salud individual, sino también para la defensa de los derechos colectivos, ya que, al preservarlo, las comunidades refuerzan su cultura originaria y hacen frente a la explotación desmedida de los recursos naturales en su territorio” (Revista Tikuari, 2011, p.2)
Los conocimientos indígenas, aquellos dados a través de la oralidad, la práctica constante y el paso de generación en generación, son una respuesta al desarrollo en salud en diferentes comunidades. Para Pérez (2011) un sistema de salud enfocado en la medicina indígena tiene su propia manera de diagnosticar y de elegir sus propios métodos de curación, en los que se involucra, como se mencionó con anterioridad, la espiritualidad, la religiosidad y el culto, sumado al uso de plantas medicinales. Dicha manera está basada en unos principios, en cuestiones de jurisprudencia natural por parte de los indígenas, las cuales conciben que su sistema de pensamiento, más allá de una práctica en pro de la salud, es un sistema de compartir conocimientos, haciendo que los conocimientos que no se compartan no puedan ser llamados conocimientos. La importancia de la oralidad, en este caso es fundamental. El saber medicinal se trasmite de forma oral, la lengua junto con el querer se convierten en los conductores del conocimiento, de corazón a corazón. Por eso el mensaje se siente tan cálido, el corazón es la llama que posee las comunidades para transmitir la vida. En el caso de las parteras, se transmite elementos de vida y de fortaleza (Ikal, 2011; p. 10).
Durante las últimas décadas se ha conseguido que los saberes ancestrales se popularicen, trayendo consigo el debate sobre la importancia de legalizar y reconocer a nivel global este tipo de prácticas. De acuerdo con ello, la Organización de las Naciones Unidas en 1992 reconoció el derecho indígena para el desarrollo de sus prácticas de salud para la conservación de conocimientos tradicionales. En el 2002, la UNESCO instó a los estados al desarrollo de políticas que fomenten la integración y el aprovechamiento de saberes tradicionales, para que de esta manera se pueda promover el reconocimiento de los saberes, las experiencias y “representaciones que poseen los pueblos indígenas o comunidades locales que tienen una historia antigua de interacción con su medio natural, enmarcándolo como una posesión vinculada al lenguaje, las relaciones sociales, la espiritualidad y una visión colectiva del mundo” (Guzmán-Rosas & Kleiche-Dray, 2017). De acuerdo con Ramírez (2007) se ha impulsado la generación de un reconocimiento a los trabajos realizados por los payés y las parteras, miembros de las comunidades indígenas enfocados a la atención médica de las comunidades. Es la riqueza de conocimientos medicinales tradicionales, una apuesta al choque cultural con occidente y el planteamiento de una nueva medicina.
Las parteras, como mujeres de descendencia negra, de África, han sido de gran interés durante las últimas fechas ya que, dado su reconocimiento a nivel mundial, poseen conocimientos sobre la gestión y el cuidado en la etapa del embarazo para aquellas mujeres que viven en situaciones alejadas o que poseen costumbres divergentes a la realidad occidentalizada. Pero tienen que convivir con un choque cultural y científico de la nueva era, ya que por su desarrollo casi rudimentario se han subvalorado, no obstante sus conocimientos han permitido que se les reconozca. A lo anterior se le suma la pérdida de algunas tradiciones o formas de tratamiento, principalmente por cuestiones religiosas, ya que han permitido que se satanice sus conocimientos, puesto que es dado por niveles más espirituales y de limpieza residual. De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (2017) “Su trabajo contribuye en el fortalecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva para garantizar embarazos seguros, deseados y evitar las muertes neonatales”. De esta manera, se fomenta que se organicen de manera profesional campañas que formen parteras con conocimientos adicionales sobre servicios de salud primario, con el fin de cumplir con las necesidades de salud reproductiva femenina en zonas aisladas. Lo anterior da respuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas.
En relación con los payés y las parteras, su labor ha sido continuar con sus actividades en contra de un sistema, no obstante esto ha dejado de ser así tras el desarrollo de acuerdos y decretos que les brindan un papel importante dentro de la sociedad. En Colombia, de acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas no se cuenta con el perfil profesional para el caso de las parteras, lo cual ha implicado una deslegitimación por parte del sector a la salud. En otras palabras, no se brinda el reconocimiento a dichas prácticas. Sin embargo, en Colombia, particularmente, se declaró a las parteras del Pacífico como patrimonio cultural inmaterial del ámbito nacional a los saberes asociados del país (Obregón, 2016), a lo anterior se le debe sumar el reconocimiento a su labor para la reducción de la muerte materna por parte del Ministerio de Salud y Protección Social (2016). De igual forma, se destaca el reconomiento de la partera como patrimonio de la humanidad (Alarcón-Nivia, Sepúlvedad-Agudelo, & Alarcón-Amaya, 2011).
Para finalizar, el papel dado a las parteras a nivel mundial, principalmente en países latinoamericanos, implica más allá del reconocimiento, dado que en muchos lugares están encargadas de la atención primaria de la reproducción femenina. Por tal motivo, desde el punto de vista normativo se ha establecido que dichas personas puedan reforzar sus conocimientos con saberes occidentales básicos de medicina no tradicional, lo cual les permite combinar saberes y apoyar de manera más efectiva a las condiciones de salud de sus comunidades o lugares de residencia. Conviene subrayar que en la actualidad las parteras enfrentan para el ejercicio de esta labor los problemas, dificultades y factores que amenazan la práctica de la partería tradicional como lo son las tensiones que existen entre la relación con el sistema actual de salud, el desconocimiento de algunos sectores de la comunidad, la violencia y conflicto armado, la pobreza y las difíciles condiciones de vida de las parteras entre otros factores.

Referencias

Alarcón-Nivia, M., Sepúlvedad-Agudelo, J., & Alarcón-Amaya, I. (2011). Las parteras, patrimonio de la humanidas. Revista Colombiana de Obstreticia y Ginecología, 188-193. Obtenido de http://www.scielo.org.co/pdf/rcog/v62n2/v62n2a10.pdf
Fondo de Población de las Naciones Unidas. (5 de Mayo de 2017). Día Internacional de la Partera 2017: las parteras salvan vidas. Obtenido de UNFPA: https://colombia.unfpa.org/es/news/d%C3%ADa-internacional-de-la-partera-2017-las-parteras-salvan-vidas
Guzmán-Rosas, S., & Kleiche-Dray, M. (2017). La inclusión del conocimiento tradicional indígena en las políticas públicas del Estado mexicano. Gestión y Política Pública, 297-339. Obtenido de http://www.scielo.org.mx/pdf/gpp/v26n2/1405-1079-gpp-26-02-00297.pdf
Ikal, S. (2011). Principios de medicina indígena en la cosmovisión maya. Tukari, 10-12.
König, S. (2011). La medicina indígena: un sistema de salud. Tikuari, 4-5. Obtenido de http://www.udg.mx/sites/default/files/080311_revista_tukari.pdf
Ministerio de Salud y Protección Social. (03 de Junio de 2016). Partería profesional es alternativa para reducción de muerte materna. Obtenido de Ministerio de Salud y Protección Social: https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Parteria-profesional-es-alternativa-para-reduccion-de-muerte-materna.aspx
Obregón, B. (08 de Octubre de 2016). Parteras del pacífico, declaradas patrimonio cultural del país. Obtenido de El Heraldo: https://www.elheraldo.co/nacional/parteras-del-pacifico-declaradas-patrimonio-cultural-del-pais-291909
Pérez, R. (2011). Medicina alternativa e indígena. Conocer para saber. Tikuari, 6-7.
Ramírez, C. (2007). Las comunidades indígenas como usuarios de la información. Investigación bibliotecológica. Obtenido de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-358X2007000200009
Revista Tikuari. (2011). Medicina tradicional indígena: efectividad. Tukari: Espacio de comunicación intercultural. Obtenido de http://www.udg.mx/sites/default/files/080311_revista_tukari.pdf

Autor entrada: Miguel Ángel Montáñez Pardo

Miguel Ángel Montáñez Pardo
Miguel Ángel Montáñez Pardo es lingüista de la Universidad Nacional de Colombia, maestrante en Ciencias Antropológicas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Fundador de la Revista Prolegómenos junto con Julián Sanabria.