Epistemología y ontología: pensando el bien en la actualidad

Es tarea de la humanidad ser capaz de distinguir entre estos y actuar solo en la medida en la que pueda hablarse de una decisión tomada como resultado de un conocimiento derivado de un rayo de luz.

 

Imagen tomada de El País https://bit.ly/2FrRLsC

 

¿Cómo hablar sobre el bien en la actualidad? Esta parece ser una pregunta importante, si tenemos en cuenta las controversiales versiones de lo que puede ser considerado bueno en un mundo mediado por crisis de divergentes indoles. El concepto del bien y de lo bueno es utilizado con el propósito de mediar las acciones de las personas, no solo se debe aspirar a ser buena persona, un buen ser humano, se debe actuar en función de esto, pues ¿cómo más podría llegarse a la meta esperada? Sin embargo, parece ser que la acogida de esta creciente necesidad de hacer el bien ha sido llevada a los extremos. Por ejemplo, en lo concerniente a un tema tan actual como lo es la legalización del aborto de diferentes países, personas han declarado que hacer el bien se basa en el hecho de no permitir este acto, pues debe velarse siempre por la vida. Sin embargo, cabe preguntarse por el bien que encierra la prohibición de un acto que puede salvar vidas. Si bien esto es del todo problemático, el presente artículo no busca plantear una postura crítica y mucho menos esbozar algún tipo de solución, por el contrario, pretende esclarecer el concepto de lo bueno y se espera que esto sirva como punto de partida en la consideración de la toma de una postura crítica frente a las necesidades del mundo.

Para comenzar, es preciso considerar lo que puede o no ser una sociedad en la medida en la que con estos criterios podrán derivarse formas de comportamientos apropiados para formar parte de esta y qué mejor que pensar esto con base en la obra celebre del filósofo griego Platón, La república, en donde este especifica que una sociedad debe ser guiada por principios y creencias filosóficas. De modo que solo en la medida en la que se realice un ejercicio filosófico con base en las acciones podrá determinarse lo que debe ser entendido por justicia, conocimiento, hombre y bien. Conceptos básicos a la hora de comprender tanto la función como la posición de la humanidad en el mundo, pues no podría pensarse en el bien que debe hacer el hombre si este no se reconociera como perteneciente a este y, ciertamente, tampoco sería capaz de actuar en pro de algo. Pero ¿qué es el bien? Para Platón, en principio, se debe hablar de la Forma del bien, pero esto no aclara nada.

La discusión que se desata tomando como punto de partida el bien ha dado pie a múltiples interpretaciones que buscan dar respuesta a la problemática Formadel Bien, pues su comprensión resulta enigmática. La visión de la figura del bien deviene en interpretaciones medidas por una visión ontológica, como bien lo explica Christopher Shields en su texto Surpassing in Dignity and Power: The Metaphysics of Goodness in Plato’s Republic, Pero, la filosofía platónica se caracteriza por estar mediada por el dualismo epistemológico, lo que deriva en la necesidad de señalar las consecuencias de la teoría de Shields dentro de esta. ¿Cómo pueden entonces coexistir concepciones epistemológicas y ontológicas en un mundo caótico en el que se hace necesario la comprensión del bien? ¿Cuál debe ser el punto de partida de una concepción del bien capaz de acoger prácticas vitales para la subsistencia hoy en día? Frente a esto es preciso examinar la Forma del bien es sí misma.

LaFormadel Bien, como es presentada, posee un lugar de honor entre las formas pues, de alguna manera, es anterior a las otras, tanto explicativa como ontológicamente. Platón concluye que las cosas conocidas son en la medida en la que tanto su existencia como su ser dependen del Bien, pues este supera al ser, tanto en dignidad, como en poder (506e3). Con esto, y bajo la pregunta por lo que fundamentalmente se está afirmando en dicho pasaje sobre el estado ontológico de la Formadel Bien, tanto en sus propios términos como en relación con otras formas, varios interpretes se han encargado de divulgar sus puntos de vista. Para Shields los puntos de vista cuya base se encuentra en afirmar que la Formadel Bienno es una Forma, son falsos. Por el contrario, asegura que la Formadel Bienes una forma junto con otras tantas, la cual posee la misma ontología que tienen todas y cada una de las otras formas. Asegura, de la misma manera, que no hay una paradoja especial como consecuencia de que esto sea así y, finalmente, plantea que Platón proporciona una razón perfectamente buena, muy significativa, para pensar que la Formadel Bienno es ousia.

Bajo su perspectiva, esta se encuentra más allá de la ousiaen dignidad y poder, a saber: aunque es necesariamente co-extensiva con el Ser, la Formadel Bienno debe, por lo tanto, ser identificada con ella. Por el contrario, la función explicativa que desempeña frente a otras formas la distingue de manera importante del Ser. Pero ¿a dónde nos lleva esto? No queda más que recordar la importancia platónica de enumerar las características vitales que debe poseer quien desee gobernar. Si un buen gobernante conoce el bien y la forma de este podrá dirigir de manera adecuada una sociedad y sus miembros serán igualmente capaces de actuar en función de ese bien previamente determinado. Para Shields el hecho de que Platón enfoque su discusión sobre la Forma del Bien en la relevancia y la indispensabilidad de la educación de los Guardianes aptos para gobernar sugiere que las características resaltadas por este se relacionen estrechamente con la conduta humana.

El primero de ellos alude al papel de la educación, es decir, en la necesidad de que los Guardianes sean educados para gobernar, pues solo así sabrán actuar en función del bien común, además gozaran de un sin sinfín de beneficios como resultado de su posesión de cierto tipo de conocimiento. El segundo, por su lado, se refiere a las identificaciones y definiciones erróneas, se trata pues de manejar los intentos equivocados en virtud de limitar el placer y conocimiento a ámbitos más familiares. El tercero es presentado como una característica sin excepciones que regula la conducta humana, donde el ser y la apariencia se unen como en ningún otro ámbito. De modo que lo bueno se considera como lo que los seres humanos quieren, la verdadera bondad en sí misma, no un simulacro cómodo, y se deduce que cualquier persona adecuada para gobernar tendrá una visión clara de lo que todos buscan.

Por otro lado, el dualismo epistemológico característico de la filosofía platónica hace alusión a las dos maneras de conocer, una mediada por los sentidos y otra por la razón. Según Platón, el alma que está en el mundo de las ideas cae al mundo sensible y queda atrapada olvidando todo lo que sabe. Lo que lo lleva a afirmar que el conocimiento consiste en recordar aquello que el alma ya sabía, es decir, la idea de Bien. Cuando esta logre recordar será cuando vuelva al mundo inteligible. Para alcanzar la sabiduría es preciso ascender de un grado de conocimiento a otro, existen, como ya se dijo, dos grados de conocimiento. Lo que posibilita pensar el conocimiento del bien como algo cuya base se encuentra en su forma o esencia misma, es preciso que en la actualidad se vuelva a la esencialidad de los conceptos. Solo por medio de una remembranza de lo que es bueno podrá actuarse en función de esto, para aquello se debe educar a las personas y caracterizar no solo el bien individual, sino más importante aún, el bien común con base en fundamentos tanto epistemológicos como otológicos. Únicamente bajo la comprensión de lo qué es el mundo es posible conocer lo que el ser es y lo que este debe hacer en función de la mutua preservación.

Finalmente, es posible afirmar que la teoría ontológica a la que Shields hace alusión podría encajar de manera particular en el dualismo epistemológico. El conocimiento de la Forma del Bien es el punto central. Incluso si se piensa en términos de la analogía del Sol acogida por Platón, podría asegurarse que, dado que el Sol ilumina por momentos las cosas, se convierte en aquello que determina cómo se perciben estas. Así, podría decirse, funciona el Bien y por lo tanto su Forma. Con esto en mente, podría concluirse que esta ontología podría dividirse también en un dualismo, a saber, aquello que se conoce bajo el rayo completo de luz y aquello que se conoce bajo la penumbra. Es tarea de la humanidad ser capaz de distinguir entre estos y actuar solo en la medida en la que pueda hablarse de una decisión tomada como resultado de un conocimiento derivado de un rayo de luz. Sin embargo, no bastará solo la luz para conocer qué es cierto, sino que el razonamiento, las ideas (realidades mentales) serán fundamentales.

 

 

Fuentes

  1. S. (2011). Surpassing in Dignity and Power: The Metaphysics of Goodness in Plato’s Republic. Philosophical studies series.

 

  1. (2013). La República. Madrid: Alianza Editorial S.A.

Autor entrada: Laura Forigua

Laura Forigua
Laura Forigua es estudiante de de Filosofía con opciones en literatura y fotografía. Parte del equipo editorial de la revista La Cicuta de la Universidad de los Andes.