Retos de la cuarta revolución industrial

Puesto que el cambio en el método de producción implica uso de nuevas técnicas, para que la estructura productiva absorba a los trabajadores en paro —efecto a corto plazo—, la disrupción debe ir acompañada de inversión en educación y empalme con el sector público-privado.

Los sistemas analíticos, digitales, físicos y biológicos están transformando la producción. En el pasado fue la industria —mecanización. Luego fue la electricidad y las líneas de ensamblaje —producción masiva. Y antes de llegar a la cuarta revolución fue la computación —programar máquinas. Actualmente, la producción —con la disrupción que trae para la sociedad y los gobiernos— se enfrenta a tecnologías entre las que se encuentran el internet de las cosas (IoT), la biotecnología, la nanotecnología, la inteligencia artificial (IA), la robótica, los drones y vehículos no tripulados, y la impresión 3D. Esta no es una revolución tecnológica per se, sino que es la convergencia entre las que ya han ocurrido.

Según el World Economic Forum (WEF), los principales retos que vienen con la cuarta revolución industrial son en cuanto a gobernanza ágil, perturbaciones en el empleo y habilidades, desigualdad, innovación y productividad, fusión de tecnologías, disrupción empresarial, seguridad y conflictos, y, por último, ética e identidad. Estos retos implican que la sociedad y los gobiernos —”porque los cambios suceden”, como en las anteriores revoluciones industriales— se adaptan o son arrollados.

¿Qué papel deben tener los gobiernos?

La transformación de las instituciones políticas y económicas en el devenir histórico deben ser la guía sobre qué tipo de gobernanza deben aplicar los países en el transcurso de la cuarta revolución industrial[1]. Dado que es posible —aunque varíen determinadas condiciones— mantener la estabilidad política y económica. El primer paso —principalmente para los Estados fallidos— es establecer un gobierno. El segundo es, mediante contrapoderes, limitar los poderes del ejecutivo. Y el último, es defender los derechos de propiedad y proveer de infraestructura, educación y mercados a la sociedad. Estas son las instituciones que al interactuar con las nuevas tecnologías han permitido el progreso y la prosperidad en los países, ya que son las que incentivan la disrupción y se adaptan a ésta. A partir de la interacción instituciones-tecnologías, se explica la pobreza y la riqueza de los países. De ahí que la sociedad y los gobiernos se adapten o sean arrollados.

¿Quién está a la cabeza?

En una encuesta realizada por Deloitte en The Fourth Industrial Revolution is here—are you ready?, los ejecutivos sostienen que los que van a liderar este cambio —por delante del gobierno, de las organizaciones intergubernamentales, no-gubernamentales y sin ánimo de lucro— van a ser los negocios tanto públicos y privados. Lo cual puede ser explicado por el lugar que ocupa el sistema de precios como sistema de información y de incentivos en los negocios.

Éste es relevante puesto que los precios transmiten información, la utilidad del bien, su escasez, qué vender y qué comprar —precios altos para vender y precios bajos para comprar—. De ahí que se dé el equilibrio entre oferta y demanda. Y, como consecuencia, que los precios coordinen la producción y el consumo. Además, los precios proporcionan incentivos, las pérdidas y las ganancias (pérdidas si se toman malas decisiones, ganancias si se toman buenas decisiones), para adaptarse a los fines de la sociedad (el consumidor decide qué comprar) y para elegir los métodos de producción menos costosos (a menores costos, mayores ganancias).

¿Cómo estos nuevos negocios van a alterar el proceso económico?

Sobre las personas —empresarios— que producen estos cambios al disrumpir y, por tanto, alterar el equilibrio económico hasta ser restablecido por la competencia, Joseph Schumpeter sostiene que:

Producir significa combinar materiales y fuerzas que se hallan a nuestro alcance. Producir otras cosas, o las mismas por métodos distintos, significa combinar en forma diferente dichos materiales y fuerzas. Es un cambio espontáneo y discontinuo, alteraciones del equilibrio. Esta acción, que recae en el productor, conduce los medios de producción a nuevos caminos. También conduce en el sentido de que lleva a otros productores tras de sí. Pero como sus competidores, que reducen primeramente y por último anulan sus ganancias[2].

Esto entrelaza habilidades, innovación y disrupción. Cualquier aumento en las habilidades va a permitir nuevas combinaciones de materiales y fuerzas. La nueva combinación es innovación. Y la innovación es una disrupción en cuanto a los datos económicos que se estaban usando hasta su aparición. Estos acontecimientos solo son perdurables en el tiempo por medio de los derechos de propiedad que crean los incentivos para que las personas busquen nuevas combinaciones de materiales y fuerzas y obtengan el pago por su aporte.

¿Qué perturbaciones puede tener el empleo?

Según Frédéric Bastiat, las decisiones económicas no tienen un solo efecto sino que tienen varios, a corto plazo (lo que se ve) y a largo plazo (lo que no se ve). Con la aparición de nuevas tecnologías, a corto plazo lo que se ve es la destrucción de empleo, a largo plazo lo que no se ve es el ahorro del empresario y, por ende, el aumento de producción en esta nueva área[3], ya que si se mantiene constante el consumo ahorro es igual a inversión. Esto es demostrable como sigue: hay dos empleados que producen 1kg de maíz por $2. Entra una nueva tecnología, lo que se ve es que la nueva tecnología permite producir 1kg de maíz con solo un empleado, lo que no se ve es que ese ahorro de $1 no va a quedar ocioso y, por tanto, el empresario al invertirlo va a contratar otro empleado para (con los mismos $2) producir 2kg de maíz. Es decir, gana el empresario porque aumenta la venta de maíz, gana el empleado porque aumenta su productividad y gana la sociedad porque aumenta la producción. No obstante, puesto que el cambio en el método de producción implica uso de nuevas técnicas, para que la estructura productiva absorba a los trabajadores en paro —efecto a corto plazo—, la disrupción debe ir acompañada de inversión en educación y empalme con el sector público-privado[4].

Dado lo anterior, no es sorprendente que sean las economías asiáticas las que estén a la vanguardia de la cuarta revolución industrial, pues es en este continente donde se encuentran 5 de las 10 economías más libres del mundo, es decir, 5 de las 10 economías que mejor garantizan los derechos de propiedad, un sistema jurídico objetivo, sencillo y eficiente, la promoción del comercio internacional, una política monetaria estable y un tamaño pequeño de su gobierno respecto al PIB. Éstas son Hong Kong, Singapur, Georgia, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. ¿No hay lecciones por aprender para traer progreso y prosperidad a nuestro países?

[1] Acemoglu, D., and Robinson, J. (2013). Why nations fail. New York: Crown Business.

[2] Schumpeter, J. (1997). Teoría del desenvolvimiento económico. México: Fondo de Cultura Económica.

[3] Bastiat, F. (2009). Obras Escogidas. Madrid: Unión Editorial.

[4] Barr, N. (2016). Entrevista con Nicholas Barr de la London School of Economics [Entrevista]. Recuperado de https://bit.ly/2OCcwaZ

Autor entrada: Martín Sánchez

Martín Sánchez
Estudiante de Economía @UNColombia. Pasante @Cil_Libertad. Columnista @lasillavacia. Old Whig. @MartinSanchezD