Destripando el Veganismo. Parte I- ¿Se necesita comer carne?

En la película 2001: una Odisea en el espacio, una escena al inicio realmente pone a pensar al espectador, se trata del primer crimen de la historia: un asesinato, el asesinato de un mono por parte de un grupo de su misma especie, se debe a un hecho particular: el consumo de carne y el uso de los huesos como el herramienta de caza.

Hace poco discutía  sobre las distintas posturas que sobrellevan tener una dieta vegana, los argumentos del por qué, su razón de ser, su opinión frente a los “no veganos”,  y la influencia ambiental y evolutiva del consumo de carne. Las posturas discrepan y oscilan desde una satanización de la carne, un sacrificio injusto animal, hasta una necesidad biológica y económica de los seres humanos. mientras que algunos argumentos rayan en el egoísmo cultural que una marca ha permeado en el criterio de sus clientes generando un culto a la personalidad, otras posturas juegan un papel de profecía que valdría tomarlas en cuenta. Así que ¿realmente vale la pena el veganismo?  Primero hay que revisar un poco de contexto.

 

¿Qué es el veganismo?

Existe una tendencia mundial de aniquilar el consumo de carnes y cualquier derivado animal, algunas de sus posturas se basan en lo siguiente:

  • Existe una industria salvaje dedicada a masacrar los animales y a volverlos producto de consumo.
  • Ningún animal debe ser utilizado como bien común, no se debe comerciar nada de origen animal ya que no tienen la voluntad de hacerlo.
  • Los desechos y la industria ganadera generan contaminación, lo que intensifica el cambio climático.
  • No es necesario consumir carne, el consumo de carne causa diferentes afecciones y consumir de manera orgánica es lo más saludable.

Empecemos con la postura más inmediata, la supervivencia, entonces: ¿La carne es una necesidad biológica?

Para hablar del hombre, es menester conocer su origen y desarrollo, puesto que es difícil predecir cómo fue esto.  Un acercamiento bastante bueno lo realiza Stanley Kubrick con una película adaptada sobre uno de los libros más proféticos de la ciencia ficción escrito por Arthur C. Clarke. En la película 2001: una Odisea en el espacio, una escena al inicio realmente pone a pensar al espectador, se trata del primer crimen de la historia: un asesinato, el asesinato de un mono por parte de un grupo de su misma especie, se debe a un hecho particular: el consumo de carne y el uso de los huesos como el herramienta de caza. Previamente, se muestra una toma de cómo un jaguar se alimenta de un tapir; mientras que los monos huyen despavoridos a una pequeña laguna para saciar un poco su sed y conseguir algo de comer, de inmediato, llega otra manada, expulsando al primer grupo y dejándolos a la deriva sin ningún tipo de recurso de subsistencia. En su desesperación, buscan alimento en el lugar donde fue asesinado el tapir, al no encontrar nada, empiezan a roer los huesos del animal y se percatan que usando los huesos, pueden romper el cráneo del animal, entre más fuerza le ejerzan, más daños provocan, y al erguirse pueden hacer más daño.

Imagen 1. 2001: A Space Odyssey. Kubrick. S, 1968. The Dawn of the man Copyright 1968 por la Metro-Goldwyn-Mayer.

Es entonces cuando deciden armarse y agruparse para un único fin: conquistar el recurso hídrico. Al llegar a la zona, empiezan a repudiarse entre ambos grupos y uno de ellos decide enfrentar al jefe, es cuando el mono armado con su hueso asesta un golpe letal a su compañero matándolo en el acto; la agresividad y empeño con el que asesinaron al individuo de su misma especie sirvió de alerta para el resto del grupo y declarar su dominio sobre el cuerpo de agua, el recurso por el que estuvieron compitiendo y fue la causa raíz del primer conflicto de la historia.

La evolución de los homínidos a veces es contada por sucesos independientes y casuales que no permiten conectar el pasado con los hechos actuales. Son tantos los espacios en blanco que no conocemos la verdadera causa de cómo un homínido, descendiente de los primates, consumió el primer trozo de carne, tal vez para sobrevivir, tal vez para conseguir un arma para defenderse de los depredadores. En estos tiempos, la naturaleza era inclemente y la moralidad era un concepto tan poco desarrollado e incluso inútil si se piensa en supervivencia. El alimento no era tan fácil de conseguir como en nuestros días, no se salía a la tienda, o a una fama para comprar media libra de mamut, tampoco existían químicos en suplementos que dieran lo necesario para llevar el día a día. La alimentación era algo muy fortuito, no se podría exigir que aparecieran alimentos vegetales en plena glaciación del Pleistoceno, los primeros hombres tuvieron que agruparse, defenderse y matar para sobrevivir (Arroyo, 2008).

El hombre moderno ya no debe cazar, puede obtener todos los requerimientos alimenticios necesarios con tal sólo ir al supermercado, carbohidratos, proteínas, vitaminas, nutrientes, aminoácidos esenciales. Para sobrevivir se necesitan ciertos valores en miligramos y una dieta omnívora sin excesivas grasas la puede suplir sin problema, un adulto consume en promedio 2300 kcal, obtenidas al transcurso del día y segmentadas entre vegetales y productos animales (Novartis, s.f.) No obstante, no toda la comida provee la calidad alimenticia que se necesita, usando el modelo de la pirámide nutricional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se puede asumir una proporción de ingesta dependiendo la calidad del alimento, en ella se puede observar que la carne no ocupa un puesto en la base, si no que se encuentra casi en la punta de la montaña.

Imagen 2 Pirámide nutricional descrita por la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuperada de:https://www.efesalud.com/estilos-de-vida-saludable-nuevas-recomendaciones-de-la-piramide-nutricional-senc-2015/

El ser humano necesita ingerir además de estos grupos básicos las vitaminas que no puede producir; por suerte, un trozo de pan no sólo contiene carbohidratos (aunque en menor medida) también posee vitaminas de orden hidrosoluble o liposoluble que el cuerpo absorbe (en menor o mayor medida dependiendo la dieta y el metabolismo del individuo) para su correcto funcionamiento. Estas no proveen energía por sí mismas, pero su carencia  puede producir distintas afecciones, como la falta de hierro que produce anemia o inclusive ceguera por ausencia de vitamina A (Triana, 2004).  La vitamina B12 se obtiene sólo en  productos de origen animal, y muchas otras vitaminas del complejo B se adquieren con más facilidad que en los vegetales.

Tabla 1. Adaptada de “Manual de nutrición y dietética”. Carbajal, A. (2002)   p. 11. Copyright por la Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Farmacia, Departamento de Nutrición.
Es irónico saber que estas vitaminas y aminoácidos se encuentran con gran facilidad en proteínas animales teniendo en cuenta que la tabla nutricional que la proteína animal debe ser algo como un “gusto” del día. (Eliziondo y Cid, 2002). Ahora, esto no significa que las personas deban seguir esto al pie de la letra como si un dogma se tratara, cada persona tiene un metabolismo distinto y se debe tener en cuenta que cada persona tiene un nivel calórico distinto, que es medido dependiendo su rango de edad o su sexo.

 

Se podría pensar que es una insensatez eliminar alimentos, decir cómo alguien debe comer sin tener siquiera un vago conocimiento de nutrición o hacer un análisis de la ingesta calórica de una persona ¿o no? Pues esto no es limitación para los veganos, para quienes gran parte de su alimentación se basa en la sustitución total de las proteínas por fabricados artificiales y/o el uso de suplementos vitamínicos.

 

La información a continuación proviene de una página de promoción del veganismo:

El consumo bajo de B12 puede causar anemia y daño al sistema nervioso. Las únicas fuentes confiables veganas de B12 son las comidas fortificadas con B12, incluyendo algunas leches vegetales, algunos productos de soya y algunos cereales al desayuno, y suplementos de B12.

La vitamina B12, ya sea que venga de suplementos, alimentos fortificados, o productos animales, viene de microorganismos. La mayoría de veganos consumen suficiente B12 para evadir la anemia y el daño del sistema nervioso, pero muchos no consiguen la siguiente para minimizar el daño potencial al corazón y complicaciones en el embarazo.

Para conseguir el completo beneficio de una dieta vegana, los veganos deberían hacer uno de los siguientes:

  • Consumir alimentos fortificados dos o tres veces al día para conseguir al menos tres microgramos (mg o µg) de B12 en un día.
  • Tomar un suplemento diario de B12 que proporcione por lo menos 10 microgramos
  • tomar un suplemento semanal de B12 que provea al menos 2000 microgramos.

(Traducido de vegansociety.com, 2019)

Seamos realistas, arriesgarse a automedicarse es una de las peores decisiones para la salud que una persona puede tomar. Y en este aspecto, el veganismo es muy susceptible a críticas, por desgracia no soy nutricionista ni entrenador personal para determinar cuántas tajadas de pan sin gluten debe comer una persona. Pero si de verdad es necesario aclarar en una página que promociona el veganismo que hay que tener cuidado con las cantidades que se ingieren para no desarrollar afecciones, es que existen falencias en los argumentos bases. Podríamos decir: “Es fácil, sólo hay que ingerir unas pastillas y me ahorro lo de comer carne, entre más vitaminas consuma, pues más vitamina B12 y tendré en mi cuerpo de más, seré más saludable”  nada más equivocado.

Cómo venía diciendo, existen dos tipos de vitaminas, las liposolubles y las hidrosolubles, la vitamina B12 pertenece al grupo de las hidrosolubles, las que sí se exceden se eliminan por medio de la orina, las otras son las liposolubles que si se almacenan causan problemas renales al ser absorbidas como lípidos. De una u otra forma, esto no significa que cada vez que orinemos, vamos a desechar los excedentes, todo depende de la calidad del riñón y el hígado para procesar las sustancias, así que si hay un antecedente alcohólico, con el tiempo florecerán problemas como cálculos renales, una afección de mayor tendencia en personas “convertidas al veganismo”. Entonces, ¿vale la pena convertirse al veganismo?

En mi próxima publicación acerca del veganismo abordaremos el tema de la sobre alimentación vitamínica y cómo repercute en las personas.

Autor entrada: Camilo Espinosa

Camilo Andrés Espinosa es estudiante de Biología de la Universidad Nacional de Colombia. Escritor de crítica y traductor.