Vacíos en la argumentación del libre porte de armas

Pero lo que es de rescatar es que puede haber otras causas, aparte del equilibrio de amenazas, que incida en bajas tasas de homicidios a pesar de estar o no prohibido el porte de armas.

Imagen tomada de El Periódico https://bit.ly/2BPCAXL

El comienzo del presente año, 2019, ha estado marcado por diferentes hechos  a nivel nacional. En esta ocasión, me quiero concentrar en el debate público por el porte de armas. No entraré en el debate ideológico/político, pero sí busco contraargumentar algunas ideas que he leído en redes sociales o en la prensa de aquellos que defienden el libre porte de armas.

No obstante, no hay que entrar en furor. Sí estoy a favor del porte de armas. Creo que las personas deben tener la libertad de hacer uso de la defensa personal, proteger su integridad física ante cualquier peligro y custodiar sus propiedades. Esto por medio de armas de fuego, armas blancas, patadas de taekwondo, un tenedor, etc. Lo que es cierto es que, ante la imposibilidad de tener un Estado omnipresente que provea total seguridad a los individuos que habitan el territorio, muchos optan por defenderse.

Puse el ejemplo del tenedor porque, en últimas, y aunque muchos quisieran, no todo lo que puede ser usado como un arma puede prohibirse. No es exagerado pensar que un objeto contundente como el mencionado pueda quitarle la vida a alguien —casos se han escuchado. Entonces, ¿debe el Estado prohibir cualquier elemento que pueda causar daño a una persona?, al prohibir el porte de armas de fuego o armas blancas, ¿se está respetando el principio de igualdad?, ¿por qué unas cosas sí y otras no? Aunque se prohíba el porte de armas o se restrinja, no es garantía para la seguridad y los llamados al control estatal son un medio que no logra el fin esperado. Aparte, es fácil en Colombia conseguir un arma y falsificar el documento que autoriza su porte o simplemente contratar una empresa de seguridad privada y proveerse de armamento por este medio.

Ahora bien, ya que expuse de manera corta lo que pienso del porte de armas y porque estoy a favor de la no intromisión del Estado en este asunto, quiero expresar lo que considero una pérdida del análisis del individuo desde algunas percepciones liberales. Esto por medio de algunos supuestos de dos teorías de las relaciones internacionales, disciplina a la cual tengo cierta cercanía. La propuesta es un análisis a la inversa, haciendo una analogía entre cómo las teorías neorrealista y liberal analizan el comportamiento de los estados y el actuar individual.

Primero, desde una óptica neorrealista, los Estados buscan sobrevivir a la anarquía que caracteriza el sistema internacional. Este fin se logra por medio de la  garantía de su propia seguridad, alejando lo que más puedan amenazas externas. La estrategia consiste entonces en mantener las mismas o mejores capacidades defensivas/ofensivas para contrarrestar una posible amenaza externa. Sin embargo, esta situación genera lo que se conoce como el dilema de seguridad: situación en la cual el Estado A, al mejorar sus capacidades materiales, como el armamento militar, ocasiona que el Estado B perciba una situación de inseguridad y busque armarse para igualar o superar al otro. Luego, este comportamiento puede ser replicado por el Estado A y así convertirse en una espiral que se repite varias veces. Un ejemplo de esto es lo que se conoce como las carreras armamentísticas.

Pero, este modelo de dilema de seguridad puede mermarse cuando los Estados tienen certeza de las capacidades del otro, optan por la defensa y prevalece la cooperación entre ellos. Esta situación se conoce como el equilibrio de amenazas.

En mi opinión, parece que muchos defensores del libre porte de armas sustentaran sus argumentos bajo esta lógica realista. Si hay ladrones armados, entonces las personas deben armarse. Entonces, si todos están armados, los que tienen una actitud ofensiva no van a entrar en conflicto por el temor de sufrir algún daño. No obstante, aunque las personas pueden defenderse a sí mismas, cabe la pena preguntarse una obviedad, ¿qué pasa cuando los individuos toman actitudes ofensivas? A diferencia del sistema internacional, dentro del Estado contamos con el aparato de la justicia, servicio que, a mi parecer, tiene igual importancia al de la seguridad.

En este sentido, no solo es que el ladrón que roba con armas tenga temor de atacar a su víctima, sino también que, en caso que lo haga, está prevenido de las repercusiones que esto puede traer. Luego, el argumento debe ser complementado con que la justicia sea eficiente y eficaz con los victimarios. Esto sin decir que el Estado deba proveerla al 100%. Al igual que la seguridad, el sector privado, como agencias de arbitramento, o la misma sociedad civil, tiene cabida.

Los defensores del porte de armas traen ejemplos como Suiza, donde no hay control al porte de armas y lo cruzan con la tasa de homicidios en este país que, para 2016, fue de 0.54 por cada 100.000 habitantes. Pero lo que es de rescatar es que puede haber otras causas, aparte del equilibrio de amenazas, que incida en bajas tasas de homicidios a pesar de estar o no prohibido el porte de armas.

De la otra teoría, la liberal, quiero rescatar que se enfoca en encontrar por qué los Estados no van a la guerra. Las diferentes causas pueden ser el derecho, las instituciones internacionales, la república, la interdependencia económica y los lazos sociales entre culturas. En este sentido, en la escala individual, creo que más allá hay ciertos principios que dirimen la vida en sociedad y evita que nos matemos unos a otros. No solo la justicia, sino también la moral individual. Y creo que esto es algo que falta en las ideas que apoyan el libre porte de armas.

Otros países como la India tienen estrictos controles en esta materia, pero su tasa de homicidios es baja (3.22 por cada 100.000 habitantes) en comparación a muchos países de Latinoamérica. En mi opinión, esto se debe a la concepción religiosa/moral india del Karma. Esa ley de causa y efecto, que hace que muchos en Asia Meridional no busquen hacerle daño a los demás.

Para terminar, creo que no podemos simplemente quedarnos en el argumento que el equilibrio de amenazas evita la confrontación entre las personas bajo un esquema de libre porte de armas. Hay que complementar el argumento con que un refuerzo de la justicia, el derecho y los valores individuales también inciden. Estas tres áreas necesitan de reformas, pero es un campo en el que un entramado de gobernanza entre el individuo, la sociedad civil, el Estado y el sector privado pueden trabajar de la mano.

Autor entrada: Daniel Trejos

Daniel Trejos
Daniel Trejos es asistente de investigación en la Universidad Externado de Colombia. @daniel2trejos