Educación y trabajo: de la reactividad a la proactividad

Recordemos que si buscamos y generamos elementos divertidos y motivadores en nuestros propios procesos educativos/laborales, posiblemente los disfrutaremos más.

Imagen tomada de https://bit.ly/2Is4bUO

Durante mucho tiempo me he hecho la pregunta: ¿cuál es ese sentido más profundo de acceder a la educación y al trabajo formal, para quienes lo hemos hecho? Con frecuencia, escuchamos personas que se quejan constantemente de “tener que” estudiar, ir al trabajo, entregar un informe o repasar para un parcial, lo que se ha terminado convirtiendo en parte de nuestra cultura popular occidental –la famosa frase “¡odio los lunes!” o la también conocida “¡ya es viernes!” son una muestra de ello. Estudios como el realizado por el MEN y la Universidad Nacional en el 2010[1] o el artículo del El Tiempo publicado el año pasado, sobre la insatisfacción laboral[2] exponen con datos y cifras detalladas esta problemática. Es curioso, no obstante, que muchas personas suelen continuar en esa labor, curso o carrera de la que se lamentan, sin preguntarse qué pueden hacer al respecto o buscar cambiar sus propios hábitos, o incluso sus áreas de estudio/trabajo, para así comenzar a disfrutar de lo que hacen, o tal vez también, a hacer lo que realmente les gusta.

Fredy Kofman, conferencista investigador, creador del Conscious Business Center[5], y PhD en economía, resalta en su charla “Vida, Libertad y Consciencia”[6], la importancia de volvernos conscientes de que somos cada una/o quienes tomamos nuestras propias decisiones, y que a partir de éstas vamos construyendo nuestra vida. Igualmente, el autor critica la costumbre de quejarse sin proponer soluciones, y por tanto, comportarse como una víctima de las circunstancias. Pensando en esto, cabría hacernos las preguntas: ¿hemos sido sujetos responsables y conscientes de cómo labramos nuestro camino, en cuanto a educación y trabajo se refiere? ¿Cuáles son las ventajas o los propósitos de quejarnos sin hacer algo al respecto? Tal vez, al reflexionar sobre esto y empezar un cambio desde cada uno/a, podríamos generar una transformación positiva y permanente a nivel individual y colectivo.

Dentro de mi experiencia como profesional, al preguntar a distintos estudiantes y trabajadores/as sobre lo que les impulsa a lo que están haciendo, con frecuencia responden que su área de estudio o trabajo ha sido parte de la tradición familiar, o que lo hacen porque tienen muchas obligaciones económicas, o que eso es lo “que realmente da plata”. Considerando la importancia de tomar decisiones de manera personal y no como resultado de mandatos familiares, a nivel inconsciente, la autora Anne Schützenberger (2006)[7] plantea la necesidad de descubrir las elecciones que hemos hecho a partir de “lealtades invisibles” –lazos ocultos mediante los cuales las personas cumplimos determinados patrones de acción que han sido repetidos a lo largo de generaciones ancestrales–, para así comenzar a comprendernos y trabajar sobre nuestros problemas. Para la psicóloga y autora colombiana, Gloria Sierra (2013)[8], esta indagación de los individuos sobre sus procesos genealógicos inconscientes contribuye a la construcción de la propia identidad y facilita tomar decisiones de forma autónoma y consciente. Lo anterior significa que el proceso de elección laboral y/o educativa debería hacerse de manera reflexiva, trabajando en el conocimiento de sí mismo, incluso a nivel inconsciente, y buscando desarrollar una motivación genuinamente personal.

En relación con este último concepto, en la investigación educativa moderna se resalta el valor de la motivación para aprender y la motivación intrínseca. La primera, promueve la importancia del aprendizaje ayudando a que el individuo perciba las actividades de clase como significativas, por lo que las termina realizando con dedicación y compromiso[9]. La segunda se refiere a considerar diferentes acciones educativas como inherentemente interesantes y/o placenteras y que reflejan la propensión humana hacia el aprendizaje[10]. Estos elementos podrían utilizarse en ambientes laborales y educativos al fomentar en trabajadores/as y estudiantes la pasión por conocer, descubrir y crear nuevos elementos, así como el aporte de ideas a partir de sus propios contextos, y la búsqueda del desarrollo de su sentido de vida y vocación mediante su quehacer laboral o educativo.

A partir de todo lo anterior, se podría invitar a intercambiar las quejas, reproches o frustraciones por “tener que” ir a trabajar/estudiar, por la búsqueda de soluciones dentro de sí mismos/as. Una palabra clave aquí es creatividad: comenzar a pensar de manera no convencional, ideando otras formas de ganar un buen sustento o de estudiar una carrera diferente, buscando compaginar mi vocación personal con el contexto en el que vivo. Esto significa, que si mi carrera o mi trabajo no me gustan, me cansan, o si preferiría desesperadamente estar haciendo otras actividades, debería reflexionar sobre qué razones personales, familiares –a nivel consciente e inconsciente– o incluso sociales me motivaron a escogerlos, así como cuáles son los objetivos reales que busco alcanzar con ellos, para así comenzar a pensar en qué cambios querría hacer y cómo implementarlos. También es importante hablarnos con la verdad, siendo capaces de reconocer nuestros aciertos y fortalezas, al igual que los errores y debilidades que hemos tenido en el camino. Finalmente, podríamos recordar que si buscamos y generamos elementos divertidos y motivadores en nuestros propios procesos educativos/laborales, posiblemente los disfrutaremos más.

Referencias

[1] https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-293664_archivo_pdf_resultados_ETC.pdf

[2] https://www.eltiempo.com/economia/sectores/nivel-de-satisfaccion-de-trabajadores-colombianos-son-su-empleo-211956

[3] https://www.discogs.com/es/The-Cure-Friday-Im-Love/release/6832847

[4] https://www.elcorteingles.es/libros/A13486599-garfield-odio-los-lunes-tapa-dura-9788416086870/

[5] http://cbcinternational.org/fred_kofman

[6] https://www.youtube.com/watch?v=S1D5pliEIaY

[7] Schützenberger A. (2006). ¡Ay, mis ancestros! Argentina: Ed. Omeba

[8] Sierra G. (2013). Soltar para volar 2. Colombia: Ed. San Pablo

[9] Brophy,  J.E.  (2004). Motivating students  to  learn (2da  Ed.).  Mahwah,  NJ,  United  States: Lawrence Erlbaum Associates

[10] Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Intrinsic and extrinsic motivations: Classic definitions and new directions. Contemporary Educational Psychology, 25, (1), 54-67

Autor entrada: Camila Muñoz

Camila Muñoz es de nacionalidad colombiana. Activista de causas relacionadas con el medio ambiente y la justicia. Vegetariana, pensadora, apasionada por vivir a través del sentir. Profesional en psicología, con especialización en desarrollo humano y maestría en educación, amante del idioma inglés. Actualmente trabajadora independiente, en busca de emprender a partir de la vocación.