¿Educación para qué? Los niños no se deben preparar para la universidad, sino para la vida

Las brechas de capital humano entre la oferta y demanda, demuestran que el sistema educativo no está respondiendo a las demandas del sector productivo y no van de la mano del avance científico y tecnológico de una sociedad inmersa en lo que llaman la Cuarta Revolución Industrial.

Imagen tomada de Política y medios https://bit.ly/2N5fH7q

Algo positivo que dejó el pasado debate presidencial en Colombia fue hacer que la educación se convierta en un tema de discusión clave de la agenda pública nacional por su aporte al desarrollo y la equidad, más allá de los periódicos paros de estudiantes y/o maestros a los que estamos acostumbrados.

La bienvenida al gobierno actual fue precisamente un paro estudiantil, que logró que se aumentara el presupuesto para el rubro de la Educación, que ya era el más alto históricamente y sobre el que muchos nos preguntamos si se está invirtiendo eficientemente.  Si bien se celebra este aumento porque generó un debate positivo alrededor del tema, queda el sin sabor de que se enfocó solo en la educación estatal, y sobre todo en la educación universitaria –que algunos quisieran que fuera totalmente gratis– y que tiene un problema estructural de financiación que viene de décadas atrás.

La discusión se dio en torno al financiamiento a la oferta, estigmatizando instrumentos de financiamiento a la demanda, que pueden ser complementarios. También se dejó de lado temas como la calidad; el mejoramiento de la gestión de las instituciones que explican por ejemplo muchas fallas en el detrimento de la infraestructura y el acceso a otras fuentes de financiación; la formación pre-terciaria, tal vez porque en Colombia los niños no marchan; y se olvidó tocar un tema trascendental para el desarrollo del país, como es la formación profesional para el trabajo.

Partiendo que la educación es pública, independiente que el servicio lo preste el Estado o un privado, muchos no estamos de acuerdo en que la universidad sea gratis en su totalidad, en mi caso porque creo que hay otras prioridades y porque creo que no se necesita, como lo explicaré más adelante. Más que garantizar algo gratis, hay que dar oportunidades a las personas para que con su esfuerzo puedan ser lo que quieren ser, como lo diría Amartya Sen.  Porque incluso puede que muchas personas no quisieran ser universitarios y es acá cuando uno se pregunta: ¿educación para qué?, ¿para qué estamos formando a la población?, ¿necesitan todos los jóvenes una educación universitaria? Siendo esta última pregunta la que se hace Tony Wagner, experto en Educación, que este vídeo corto habla sobre el problema en los modelos de educación tradicional.

En este video se menciona unos datos dramáticos sobre la educación en Estados Unidos, que al compararlos con los de Colombia no son muy diferentes.  Alrededor del 40% de los jóvenes no se gradúan de bachiller y del 60% de los que sí se gradúan, la mayoría salen mal preparados para la vida después del colegio, no saben ni qué quieren hacer, no tienen proyecto de vida y no tienen recursos.  Esto hace que no puedan tomar decisiones y muchos caigan en delincuencia o tengan que entrar al mercado laboral en labores poco calificadas. Cuando quieren estudiar piensan que solo la universidad es la respuesta para su desarrollo personal y al intentar entrar son pocos los que pueden hacerlo, algunos no pueden en una universidad estatal por los exámenes o cupos y muchos no logran acceder a una beca o entrar a una universidad privada. Los que logran entrar muchas veces presentan deserción temprana por mala elección de carrera, mal desempeño o por falta de recursos, etc. Lo más paradójico de todo es que al final los privilegiados que logran obtener un título universitario no logran ubicarse laboralmente, por eso es que las tasas de desempleo juvenil son más altas que el promedio, y los que consiguen trabajo lo hacen en ocupaciones diferentes a las que se prepararon, es decir, no hay pertinencia educativa.

En contraste con esta realidad de los jóvenes, está la realidad del sector productivo que no encuentra mano de obra calificada para ocupar muchas vacantes que tienen. Es lamentable ver cómo mientras unos jóvenes no consiguen trabajo, muchas empresas no llenan sus vacantes por falta de oferta con las competencias y habilidades que requieren, muchas encuestas muestran que más que universitarios, las empresas están necesitando técnicos en diferentes ocupaciones que estén formados en “el hacer”. Muchas empresas para llenar vacantes han recurrido a traer personal de otras ciudades o incluso países, lo cual no es necesariamente malo, pero cuando llega al punto que incrementa los costos laborales puede ser crítico para algunos sectores. Algunas empresas optan por aceptar la oferta disponible en Colombia, incurriendo en costos de formación adicional o con bajas en su productividad.

Las brechas de capital humano entre la oferta y demanda, demuestran que el sistema educativo no está respondiendo a las demandas del sector productivo y no van de la mano del avance científico y tecnológico de una sociedad inmersa en lo que llaman la Cuarta Revolución Industrial. No faltará quien critique esta visión, mencionando que el término  “capital humano” implica una conversión en mercancía del ser humano, dentro de su aversión a lo que llaman “neoliberalismo”.

A pesar de esta confusión, es importante aclarar que de lo que se trata es que las personas sean lo que quieran ser. Muchos van a querer estudiar en la universidad, otros en un Institución de Formación Técnica, otros en un conservatorio, otros querrán ser futbolistas o cantantes, chefs, emprendedores, muchas cosas, para las que incluso no se necesita estudiar o que actualmente no existen. Está claro que la educación no solo debe ser con visión de formar trabajadores, sino que debe haber espacio para el arte, la cultura, el deporte y muchas otras corrientes, de acuerdo a las preferencias de cada persona. Sin embargo, para que las personas tomen sus propias decisiones de acuerdo a sus preferencias, tengan su proyecto de vida y aprovechen las oportunidades, se necesita que estén en igualdad de condiciones para competir y tengan información completa sobre la demanda del mercado.

Esto implica muchas mejoras en el sistema educativo, y una de ellas es mejorar la calidad de la educación pre—terciaria. Con esto intento explicar mi afirmación de que hay otras prioridades más importantes que tener educación universitaria completamente gratuita, teniendo en cuenta que hay recursos escasos. Esto es, mejorar la educación temprana, primaria y secundaria, antes de pretender volver universal la terciaria. Colombia ya avanzó en la universalidad en la educación hasta bachillerato, pero falta mejorar la calidad, el nivel de inglés, las habilidades blandas y tecnológicas y disminuir la deserción.

Pienso particularmente que se deben enfocar los recursos primero que todo en los primeros años. Al ver un niño rico o uno pobre al nacer, no se notan casi diferencias, pero entre los primero 5 años se forman las diferencias más importantes y transcendentales a lo largo de la vida. Dependiendo de la nutrición, la estimulación educativa y la salud, se afecta la capacidad cognitiva de las personas y sus posibilidades de aprender.

El segundo foco debería ser la educación secundaria donde se requiere mejorar la calidad para que las personas puedan competir en igualdad de condiciones ya sea para entrar a la universidad o para ser lo que quieran ser. Sobre todo en la etapa final del colegio, lo que se conoce como educación media, se presenta las mayores retos, por las tasas de deserción que se presentan y porque aquí se aprenden los elemento básicos para estudiar en la educación terciaria.  La educación media se puede complementar con educación técnica, y con esto muchos jóvenes podrían ingresar al mercado laboral de inmediato si lo desean y luego pagar sus estudios teniendo más claro que quieren hacer; así podrán con sus propios recursos ir al universidad si lo consideran, o seguir por el camino técnico, que es algo a celebrar en el Plan Nacional de Desarrollo del nuevo gobierno, que contempla crear niveles avanzados en la formación técnica.

Piensen por un momento, ¿cuánto costaría estas mejoras?, ¿es serio y justo pensar en universidad gratis completamente sin primero haber mejorado estos aspectos y sin lograr que todos los colombianos se gradúen de bachiller?  Independientemente del costo de las mejoras de la educación pre-terciaria, esta sí debe tener todo el apoyo y esfuerzo, debe ser prioridad. Lo cual no significa que Colombia no deba soñar con la educación universal. Los países que tiene educación superior gratis lo han construido en muchas décadas, se puede trabajar paralelamente pero es irresponsable concentrarse en esto, mientras no se tienen los recursos.

Espero que lo mencionado sobre las brechas de capital humano, sirva para defender mi segunda afirmación sobre por qué creo que no se necesita que la universidad sea gratis completamente; porque no todas las personas lo desean, porque no todas las empresas lo requieren, porque creo que muchos podrían pagarla si mejoramos las condiciones económicas del país, y porque si preparamos mejor a nuestros jóvenes van a salir más pilos para acceder a becas en universidades privadas y en otros países.

No hay suficiente información para garantizar una oferta eficiente y se podría dar el nefasto caso de que haya universidades subutilizadas o que solo las aprovechen los ricos que pasan los exámenes, pues llegan mejor preparados. Si no hay buenos filtros, señales de mercado a través de costos e incentivos, se puede dar también sobreoferta en labores no demandadas en algunas regiones. En estos casos el sector privado es más flexible y rápido para acomodarse, y asumiría los costos que esos cambios implican.

Más que universidad gratis se deben mejorar las oportunidades para acceder a la educación terciaria en su sentido amplio -no solo universidad- con una combinación de instrumentos de política pública de oferta y demanda. Primero aumentando cupos estatales en las universidades, instituciones técnicas y tecnológicas y de formación para el trabajo como el SENA en los que se paguen de acuerdo a las condiciones, para algunos gratis. También se debe incentivar la universidad privada que puede ofrecer opciones a los que pueden pagar. La ampliación de la oferta sin ser universal, se debe complementar por medio de instrumentos de demanda cómo créditos públicos sin intereses, créditos privados, becas condicionadas, etc.

Sobre el tema técnico, que es otra alternativa dentro de la educación terciaria y que muchos quieren mostrarlo como de segunda y como la única opción respetable fuera la universidad, considero que es clave para nuestro futuro como país. Lamentablemente en Colombia está devaluado y por eso muchos no lo ven como una opción de vida, cuando realmente puede ser una opción muy buena y con mucho futuro (hay muchos técnicos que ganan más que un profesional). Sus métodos incluyen la práctica laboral que facilitan el tema de experiencia en el mercado laboral. Esta opción puede servir para adquirir capacidades para conseguir un trabajo en un menor tiempo y poder luego entrar a la universidad por sus propios medios o continuar en niveles más avanzados de formación técnica, como lo está demandando el mercado y todavía no existe en Colombia, como en otros países donde hay especializaciones y maestrías técnicas.

Es importante llevar esta forma de educación mucho más allá y tomar el ejemplo muchos países que tienen buenos sistemas de formación técnica y tecnológica que abre diferentes oportunidades y opciones de proyecto de vida a los jóvenes, donde incluso, la decisión sobre seguir en el camino académico (universidad) o el de formación profesional técnica (SENA y otros institutos técnicos privados)  se toma desde muy temprana edad.

Con esto quiere demostrar que entrar a una universidad no garantiza éxito o felicidad, tampoco garantiza que haya salto social porque depende de las oportunidades laborales y es una política excluyente, mientras no todos se gradúen de bachiller.

Estoy seguro que si se mejora educación de los jóvenes logrando que esta, además de gratuita, sea de alta calidad, muchos van a poder tomar sus propias decisiones y luchar por conseguirlo, incluso van a poder pagar sus estudios, permitiendo que los que no tengan recursos puedan acceder a lo gratis, que no debería ser literalmente gratis, puesto que las restricciones e incentivos nos ayuda a tomar mejores decisiones.

Autor entrada: Edwin Maldonado

Edwin Maldonado
Economista, Magister en Políticas Públicas con experiencia en el sector privado y gremial, manejado temas de competitividad, desarrollo industrial, productividad, infraestructura, comercio exterior, logística y cadenas de valor.