Un viaje a la Colombia Profunda

Visita a un país olvidado por los poderosos

Como oriundo de la ciudad de Bogotá y joven que nunca tuvo que vivir la barbarie de los 90 en el país el conflicto armado, la guerra civil no declarada que persigue a este país nunca fue un verdadero tema cercano a mi día a día. Entendía la complejidad y nunca le resté importancia; sin embargo, siempre mantenía una actitud muy neutral e indiferente a las sangrientas noticias que inundaban los noticieros más amarillistas. Puedo decir con total tranquilidad que no soy el único, los privilegios que tuve como niño de la capital nunca fueron de envidiar. Sin embargo, jamás supe qué era pasar una noche sin cenar, o tener que ir en lancha o atravesar una trocha durante dos horas para llegar a mi colegio. La prostitución en los baños o el microtráfico de algunos colegios eran como leyendas urbanas que conocíamos, pero nunca nos atrevimos a explorar. Lo más cercano a la “verdadera Colombia” que pude presenciar fueron los eventuales relatos de cosquilleo en los buses públicos o un robo con arma blanca que a mi primo casi le cuesta la vida.

Nada más que eso, relatos desde la visión de un espectador ausente y con el cinismo de creer que sus problemas eran el centro del universo.

 

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ir a la ciudad de Tumaco, al occidente de Nariño. Un lugar pintoresco con un “turismo oscuro”, no por ser racista sino por la situación social que se vive en la región y por cómo sus habitantes, debido al abandono del gobierno, han decido dedicarse con pesar a los cultivos ilícitos y al tráfico de drogas. El fallido plan de sustitución de cultivos de los acuerdos de Paz del gobierno Santos, de forma irónica, promovió la expansión de la siembra de coca (Garzón et al, 2018) y no sólo a cargo de las múltiples disidencias, también de los contactos con magnates mexicanos de la droga, verdaderos dueños de las parcelas de cultivo, condenando así a los campesinos locales a la ilegalidad, el único sustento económico realista que siquiera les puede poner un pan en la boca (Semana, 2017).

 

A diferencia de la costa caribe, el turismo recreativo es jugar a una ruleta rusa si no se tiene una comprensión de las fronteras invisibles. Se les recomienda a los visitantes no explorar la zona exterior a los dos kilómetros cuadrados, donde se encuentran hoteles prestigiosos como Los Corales o el Barranquilla. Salir un instante es estar expuesto a ser víctima de uno de los secuestros express o de una bala perdida de la guerra entre pandillas y las múltiples guerrillas que se pelean por el territorio.

 

Antes de aterrizar, se pueden notar algunas casas de palo destartaladas y maltrechas montadas a orillas del mar, parece que nunca nadie hubiese vivido en ellas. Ojalá así fuera… En estos lugares tienen lugar los peores horrores del narcotráfico. Cuando hay enemigos que “silenciar” o alguien no está de acuerdo con el patrón, es llevado a las casas clandestinas, lugares destinados a torturar, asesinar y descuartizar en picadillo a las víctimas. Las muy mal llamadas “casas de pique” se ubican a las afueras de la ciudad, lo que funciona como ligera advertencia a los curiosos o atrevidos que quieran desafiar a los estos caciques.

Casa de pique.

Imagen recuperada de: https://www.elespectador.com/noticias/judicial/historia-de-una-casa-de-pique-articulo-521746

Se podría pensar que este sitio está condenado al suplicio, a la miseria y la pobreza absoluta, salvo por un factor que por desgracia no pude ver, el famosísimo Carnaval de Fuego que se celebra durante la cuaresma católica antes de semana santa. Allí desfilan elegantes carrozas por tierra y mar, además hay múltiples festivales de música tradicional de la región. Estas fiestas locales enorgullecen a su gente y la sacan de la realidad tan cruda que viven al menos por un instante, incluso los más jóvenes desde temprana edad comienzan a solicitar un “impuesto de financiación” a los visitantes uno o dos meses antes para tener todo preparado.

Desfiles de mar en el Carnaval de Fuego.

Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15253184

 

Este impuesto es en un peaje artesanal cada quinientos metros solicitando cualquier moneda que se les quiera otorgar, es de completamente voluntario y si no quieres contribuir, no te preocupes: desde ese mismo instante empiezan a echarte talcos, pintura, tierra, para que sientas el carnaval. En el trascurso del camino y de los múltiples peajes de impuestos, se puede ver la pobreza extrema de los niños con desnutrición y la carencia de planificación familiar: familias numerosas de diez hermanos, que habitan en sus hogares de tabla marcados con grafitis del ELN, las “extintas” FARC-EP y otros tantos grupo. Sobra decir que estas casitas tienen una dudosa resistencia ante cualquier inclemencia del clima, al verlas parecen ansiosas de que una lluvia ligera las arrase por completo. Los mayores son quienes sobrellevan el peso de su familia porque quién sabe si acaso será el único ingreso que tendrán en mucho tiempo. Algunos tratan de salir del mundo de miseria y miedo que impregna hacer turismo en la región y, de forma irónica, los líderes de las disidencias como alias el Guacho, pactan una tregua más efectiva que la dispuesta por el Gobierno Nacional, así acaban con las batallas por el dominio del territorio, mejorando la imagen social en favor del turismo para que el único ingreso de esta gente no sea producto del narcotráfico.

 

Por ende, las redes delincuenciales asechan como chulos a aquellos jóvenes que en la desesperación del llanto de hambre de sus hermanos y abuelos, son reclutados para el mundo del tráfico de sustancias, como le llamarían en los noticieros de la capital, cuando más bien es hacer de mula. —Llevas un kilo de un extremo al otro y te pagan 8 milloncitos, llevas 2 y te pagan 20 —Dice don Fausto, taxista de la zona que conoce muy bien el movimiento de la droga allí.

 

La parte más impresionante fue cuando abandonaba estas tierras y tuve que ver el turbio panorama de un ecosistema transformado por la acción humana.  Tumaco hace parte de una ecoregión conocida como Choco biogeográfica, muy rica en variedad y endemismo  (Agencia de noticias UN, 2017) por sus ventajas geológicas al tener cerca al Océano Pacífico y estar cercada por las Cordillera Occidental. Especies típicas como el manglar rojo Rhizophora mangle o el cedro estaban ausentes y, el ecosistema de bosque tropical que compone la mayor parte del territorio, arrasado y sustituido por especímenes de Erythroxylum, mejor conocido como coca, que estaban distribuidos en cientos de hectáreas y hectáreas de la zona que bordea el pacífico. El impacto ambiental, las consecuencias que traerán las inundaciones, el debilitamiento de los suelos y la compleja transformación climática en todo el departamento, son temas que dan para una larga discusión.

 

En lo personal, jamás había visto un cultivo de coca frente a frente, la única vez que vi la magnitud de terreno sembrado fue mediante estudios de modificación y alteración del mosaico en la ecología del paisaje. El desplazamiento de la matriz, es decir, los pequeños parches que delimitaban las parcelas, era observado mediante imágenes satélite usando una banda óptica que detecta la longitud de onda de la hoja. En resumen, el satélite captaba el color verde exacto de la hoja, lo procesaba mediante pixeles y cálculos avanzados para obtener lo siguiente:

Imagen Áster satelital de una zona de cultivos ilícitos.

Imagen procesada con la clasificación de terreno, el color rojo representa los cultivos de coca.

Recuperadas de: http://www.biesimci.org/SIMCI/metodologia.html

 

El color rojizo representa la extensión del cultivo de coca, denotando la magnitud de este problema del que el gobierno ya tiene conocimiento, pero no hace ningún esfuerzo para solucionar.

 

Debo admitir que constatar la situación de la zona contrastó por completo con mis creencias y posturas incrédulas sobre la veracidad de la tecnología militar estadounidense para detectar estas zonas que además de un problema social representan ahora una tragedia ambiental. Se suele subestimar la intromisión de gobiernos extranjeros en asuntos nacionales que, por arrogancia en el mayor de los casos, se asume como incierta y sensacionalista. Nada más falso al obtener los resultados y que un minúsculo trabajo de campo tenga una certeza de casi el cien por ciento.

Contraste satelital con imagen área de una parcela con plantaciones de coca: http://www.biesimci.org/SIMCI/metodologia.html

 

Ahora, no se puede decir que vamos a realizar una labor humanitaria en las playas de Tumaco y vamos a reestructurar la vida de sus habitantes para que dejen de vivir en el margen de la ilegalidad. El cultivo de cacao proporciona 120.000 pesos mensuales, menos de 30 dólares mensuales, mientras que por la misma hectárea de coca obtienes 500.000 mensuales, o más o menos 180 dólares. Por otro lado, el Estado no está presenta en la zona, aquí no existe fuerza militar que pueda contra los mercenarios y sicarios de los capos del negocio, la figura del héroe americano que trae democracia moriría descuartizado en treinta minutos en una casa de pique, sin que se sepa su paradero durante al menos unos años, si es militar raso, sin perro que le ladre.

 

La situación me dejó muy permeado, no puedo decir ni por broma que me considero víctima del conflicto por las impresiones que tuve, pero tampoco puedo desconocer el mundo, el otro país que existe remanente y que el Gobierno pretende ocultar, donde los militares temen adentrarse y donde los patrones ofrecen más posibilidades de “salir adelante” que los programas de restitución de cultivo, Allí durante mucho tiempo no se podrá sembrar papa, ni yuca, ni plátano, la honradez no es paga, la legalidad es contraproducente, y el turismo una ruleta rusa. Hago esta crónica desde mi posición privilegiada, con servicio a Internet y una cama en donde dormir cómodo, para mostrarles que existe una Colombia Profunda, a menos de dos horas en avión.

 

 

 

Autor entrada: Camilo Espinosa

Camilo Andrés Espinosa es estudiante de Biología de la Universidad Nacional de Colombia. Escritor de crítica y traductor.