Angelus Novus, el ángel olvidado de la historia

 

Pues esa industrialización tan despiadada que retrata, fue el parteaguas para la incorporación de esas clases marginadas a una sociedad que gradualmente fue produciendo mejoras de manera general.

 

(Imagen tomada de BBC https://bit.ly/2s2Ay1G)

 

Resulta problemático que algunas personas vean con temor y les genere rechazo las ideas que conllevan a un “progreso” como el mismo Benjamin llegó a definir, aunque preferiría emplear “desarrollo” en su lugar. En su “Tesis de filosofía de la historia” Walter Benjamin lleva a cabo un análisis interesante, pues como algunos posestructuralistas y posmodernistas, critica la concepción materialista de la historia que tanto ha primado (Benjamin, 2012).

 

Lo interesante es que la crítica de Benjamin fue llevada a cabo desde la misma izquierda, con afán de nutrir sus ideales o, tal vez, de reoxigenar esas ideas añejas. (Tratar de culpar al capitalismo y el desarrollo industrial como envilecedor de la cultura y de la vitalidad humana). En los diversos ensayos contenidos en su “Angelus Novus” retrata al hombre moderno como un ser autómata, invadido por la enajenación que la vida de trabajador y el vacío existencial de las nuevas ciudades industriales ofrece, que resulta un mal para esas personas despojadas de su vida campirana y tradicionalista. La visión romántica de Benjamin, retratada por fragmentos de poesía de Baudelaire, son una aportación interesante y bella para la literatura, pero para su análisis social se aleja en cuanto a su interpretación de lo que realmente ocurrió. Pues esa industrialización tan despiadada que retrata, fue el parteaguas para la incorporación de esas clases marginadas a una sociedad que gradualmente fue produciendo mejoras de manera general.

 

Benjamin notó que la interpretación del desarrollo de la historia de manera dialéctica estaba errada, acertó en que ese proceso no se desenvuelve de manera lineal hasta llegar a la consumación de una fase específica, como arrogantemente llegó a afirmar Hegel o Marx, quienes además conocían y de cierta forma eran precursores de las mismas, y a quienes irónicamente criticó Fancis Fukuyama al declarar que el fin de la historia llegó con la caída del muro de Berlín y el bloque soviético (Fukuyama, 1992). En su lugar, la historia es un desarrollo cambiante e incierto, con una serie de avances y retrocesos. Está a discusión la interpretación de algunos pensadores como él dentro de la Escuela de Frankfurt, quienes consideraban que la razón como instrumento llega a ser el factor que desencadena el desarrollo de algunos de los hechos más oscuros y desagradables de la historia. Lo cierto es que tomando esta premisa, el evento que más condenaron y sus hechos, fue el de la Segunda Guerra Mundial, en donde los campos de concentración fueron las pruebas más evidentes de que la razón utilizada por algunas ideologías mal encaminadas resultan en las tragedias y actos más despreciables cometidos por el hombre.

 

El paréntesis aquí es que esas ideologías que impulsaron estos actos que tanto condenaron los pensadores de esta escuela de pensamiento, estaban basadas en una serie de principios e ideas que implícitamente comparten, su rechazo por el libre mercado, la imposición de una vida y una economía dirigida, la falta o la violación de derechos como la propiedad y la vida misma, por solo mencionar algunos, y ponen en evidencia ciertas incongruencias dentro de estos planteamientos.

 

Lo que veo peligroso es el uso de la interpretación que emplean algunos individuos que comparten este tipo de ideas, el derecho con el que parece que se sienten acreedores de señalar selectivamente ciertos acontecimientos y pasar por alto otros tantos que en esencia poseen una naturaleza similar, si no es que la misma. Ellos quienes llegan a apelar por el empleo de la “razón” que conlleve a un “progreso” encaminado a sus intereses o caprichos.

 

En efecto, Benjamin tenía razón, el desarrollo histórico está dado por una serie de avances y retrocesos, en donde la razón misma es participe de uno o de otro. El empleo que se le da, es quizás lo que lo determina. Pero parece que no logró notar que ciertas ideas que compartía fueron utilizadas para lograr las ruinas de la historia que aquel Angelus Novus miraba asombrado y asustado al ser arrastrado por la tormenta del “progreso” que los acontecimientos del momento provocaron. No todo “cambio” nacido de la izquierda o de la derecha, nos llevará a un estado de “progreso”. Pero el principal problema es, que quienes apelan por dicho cambio no notan su falta de razón, a pesar de jactarse de ello, y aún menos las ruinas que están por provocar.

Referencias

 

Benjamin, W. (2012) Angelus Novus. Granada. Editorial COMARES.

Fukuyama, F. (1992) El fin de la historia y el último hombre. México. Editorial Planeta.

Autor entrada: Saúl Alejandro Rubio

Saúl Alejandro Rubio
Saúl Alejandro Rubio es estudiante de sexto semestre de Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Coordinador Local de Estudiantes por la Libertad. Sus intereses son la educación, la filosofía, la migración y la psicología social. @echoes2396