De líderes sociales: Francia Márquez Mina

 

(Imagen tomada de Semana https://bit.ly/2wIh7Af)

 

El pasado 24 de abril el poder de la raza, la lucha del territorio y por la vida fueron reconocidos gracias al trabajo de una lider social colombiana, quien fue la ganadora del 2018 Goldman Environment Prize, el mayor reconocimiento dado a líderes ambientalistas en el mundo. Su nombre, con bella galantería, se impuso en los diferentes medios de comunicación, Francia Márquez Mina, una representante digna de la esperanza por el buen vivir y la defensa de los derechos ambientales y humanos.

 

La ganadora de este reconocimiento, con su sonrisa latente, ha inspirado a jóvenes, mujeres y hombres, a luchar por los derechos ambientales y por hacer una reducción de la desigualdad social que nos atañe en estos días en nuestro país. La noticia de su galardón hizo sentir al pueblo colombiano orgulloso y representado, pues se reconoce el trabajo de una líder social, de una líder que ha sido amenazada, que ha dejado su tierra y que vive con el temor de ser un número más de aquella estadística violenta en la que se sucumbe Colombia actualmente: el asesinato de los líderes sociales.

 

Como una de las muchas líderes sociales, Francia Márquez se llenó de coraje para alzar su voz, para combatir la hegemonía y la invisibilización de un pueblo luchador, de un pueblo que ha sufrido constantemente el olvido de un Estado centralista y corrupto. Ella, como Berta Cáceres, la líder social lenca asesinada en Honduras, expone la berraquera del pueblo, aquel conformado por diversidades raciales, étnicas y lingüísticas.

 

Francia, con pocos conocimientos de Derecho, tras haber estudiado un tiempo dicha carrera, decidió tomar una postura en contra de la minería ilegal y de la contaminación por mercurio y cianuro del río Ovejas, ubicado en su pueblo de nacimiento: La Toma, Cauca.

 

Tras infructuosas respuestas decidió dirigirse a la ciudad de Bogotá desde La Toma, en compañía de sus dos hijas. La marcha, que duró 10 días, tenía el objetivo de visibilizar la realidad de su pueblo y la situación ambiental que se enfrentan diariamente. Al inicio la acompañaron 15 mujeres, pero al llegar a la capital eran más de 150 mujeres y jóvenes que se sumaron a la defensa del territorio y la vida.

 

Dicho actuar recuerda la frase de la reconocida antropóloga cultural estadounidense Margaret Mead:

 

Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado“.

 

Sin importar si Francia conocía dicha frase recorrió más de 350 kilómetros, protestó por 22 días y se tomó el Ministerio de Interior, todo esto con el único fin de buscar una solución al problema que afectaba ambientalmente a la comunidad de La Toma. Finalmente, lo logró, cumplió el objetivo de detener la minería ilegal, pero lamentablemente llegaron las amenazas de muerte.

 

En unos cuantos días, el ciudadano a pie habrá olvidado por completo el nombre de Francia Márquez, olvidará su lucha y todo su trabajo, como lo que sucede con aquellos líderes sociales asesinados, donde solo su pueblo recuerda el bello trabajo realizado y les da el reconocimiento necesario. Es hora de cambiar la realidad, de levantar la voz y darnos cuenta que el pueblo colombiano está en pie de lucha, sangrante y agonizante; pero sin importar esto, como dice Francia: “El pueblo no se rinde, ¡Carajo!”

Autor entrada: Miguel Ángel Montáñez Pardo

Miguel Ángel Montáñez Pardo
Miguel Ángel Montáñez Pardo es Lingüista de la Universidad Nacional de Colombia.

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