Desarrollo de la mediación del poder

 

Es un hecho que la democracia que hoy conocemos cambiará pronto sus procesos por la forma y los medios de comunicación con los que disponemos, esta es una oportunidad para generar un avance, las herramientas están a nuestra disposición. La decisión de adaptarnos con independencia permanece latente.

 

 

(Imagen tomada de Conociendo Nuestro Derecho https://bit.ly/2vwxjDL)

 

El mejor sistema de organización política y social, al menos conocido en el mundo occidental, es la democracia. Para comprender este particular sistema hay que remontarse al año 468 a. n. e. cuando en la región de Sicilia comienzan a caer los tiranos, muere Hierón y en el 466 a. n. e. se expulsa a Trasíbulo de Siracusa. A la par del nacimiento de la democracia se comienza a desarrollar la retórica, Corax y Tisias emprenden las primeras escuelas que desarrollan este arte, lo cual tiene una relevancia que no debe despreciarse, pues es mediante el desarrollo de los métodos de comunicación efectiva de las ideas y opiniones, como los jóvenes eran preparados para participar en debates a fin de que sus ideas fueran aceptadas en las asambleas y así poder ser electos a los puestos de jueces o magistrados (Murphy, 1989).

 

Es menester contemplar la importancia del lenguaje y de la comunicación de las ideas, del papel que comenzó a jugar, desde el momento en el que el tirano dejó de imponer su palabra bruta y caprichosa, para comprender las problemáticas que continuaron desarrollándose y que, actualmente, nos persiguen como sombras en nuestro andar.

 

A pesar de sus agigantados avances, en la democracia de la Antigua Grecia existían deficiencias importantes, a pesar de ser un “poder del pueblo”, el problema radicaba en la categorización del mismo, los considerados ciudadanos eran una pequeña minoría, que a la vez, por su reducido número posibilitaba un sistema de democracia directa, en el que la participación tan reducida en la toma de decisiones no impedía una traba para una autentica validación de los derechos de expresión y de otro tipo para los individuos (Sartori, 1993).

 

Me parece preciso destacar que un factor determinante para el desarrollo de la democracia sin ninguna duda, fue la apertura de los pensadores griegos a las ideas, a la libertad otorgada para debatir los temas de relevancia social y en los de la filosofía propiamente dicha.

 

Durante el retorno de las tiranías, de los gobiernos totalitarios, la posibilidad de expresar las opiniones que las mentes más versadas e inquietas tuvieron, fueron limitadas y con esto, las ideas, calladas. Esto no sólo implicó un obstáculo considerable de avances científicos, tecnológicos y del saber, sino la imposibilidad de cuestionar y erradicar el statu quo. El absolutismo, como enemigo de la libertad, condenó por igual a todos aquellos que pudieran estar o no de acuerdo con los dogmas impuestos y con el limitado rango de acción que asfixiaba tanto las ideas, como el desarrollo y la libertad misma.

 

Durante el siglo XV, con la Reforma de Lutero, se daría una liberación que actualmente se puede llegar a subestimar, pues en aquella época la Iglesia poseía el monopolio en lo referente a las ideas y creencias, en la educación. Este hecho fue la génesis de un cambio de gran importancia en el desarrollo de las corrientes del pensamiento, en las costumbres y, en la vida social y económica que al poco tiempo se expandiría por Europa y Norte América. Un factor fundamental para que Lutero pudiera impactar con sus ideas, fue que poco tiempo antes, se había desarrollado la imprenta, gracias a este avance tecnológico, la comunicación de las ideas se pudo de dar de manera masiva, de manera más rápida que cualquier otro medio disponible hasta entonces. De no haber existido la imprenta en la época de la Reforma, posiblemente la población germana y del resto de Europa no hubiera conocido a tiempo las 95 tesis de Lutero para que pudiera ser efectivo dicho movimiento y, por ende, no hubiera sido posible ese cambio en aquel momento (Ramírez, 2009).

 

La Revolución Francesa, como uno de los acontecimientos históricos más destacados de la historia, trajo consigo la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en donde se reconocen los derechos naturales del hombre, en función de las características con las que se constituía la idea de hombre, aunque no tardarían en abolir la esclavitud y ampliar el marco de referencia para hacer valer sus derechos entre los individuos. A pesar de la tiranía que surgió al poco tiempo de consumado este acontecimiento, representó un comienzo propicio para la propagación del espíritu de libertad en otras latitudes del mundo.

 

Poco antes de la Revolución Francesa, se lograron grandes avances en la forma de organización social y política, en la toma de decisiones en Norte América. Los dos acontecimientos más importantes que se dieron a cabo, la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y la Guerra de Secesión dieron lugar a la entrada de la garantía de los derechos individuales y otros avances. Las ideas de fondo que prevalecían entre la población fueron muy influyentes en la manera en que se moldeó la forma de organización de los inicios de aquella nación, no es de sorprender que la influencia de las ideas y costumbre protestantes, dieran lugar a un terreno propicio para el desarrollo de una moral basada en el trabajo, que exigía un arduo esfuerzo por parte del hombre para realizarse, de manera implícita, se forjaba a la vez una validación de la  búsqueda de intereses individuales, a una mayor autonomía por parte de los individuos, los cuales se acostumbraron a trabajar para ahorrar, y así invertir posteriormente para incrementar sus posesiones, de las cuales ellos eran propietarios, pero que a la par enriquecían progresivamente a la sociedad (Weber, 2013).

 

Fue un ambiente propicio para que mediante el respaldo de la ley y de un conjunto de principios morales, se llevara a cabo el desarrollo de la independencia individual, sin dejar a un lado la cooperación social que esto implicaba, lo que conllevó a una defensa férrea de estos derechos. Fue el inicio de esta sociedad próspera, que fue solidificando la democracia y el desarrollo mediante la forma de interacción y cooperación, lo que sorprendería a Alexis de Tocqueville para escribir La Democracia en América, fue esta sociedad y sus principios la que inspiraría a otras naciones del Nuevo Continente a desarrollar sus nuevas formas de organización, a pensadores y grandes influyentes como Juárez en México, o a Domingo Faustino Sarmiento en Argentina, a buscar un modelo que permitiera la participación conjunta en la toma de decisiones, basada en la libertad y el respeto de la misma, para así alcanzar la civilización y erradicar la barbarie, las ideas que el mismo Sarmiento plasmaría en Facundo.

 

Estos cimientos determinarían las sociedades que tenemos actualmente, desde luego se sumaron más avances, como el sufragio universal, por ejemplo. Sin embargo la democracia encierra una paradoja, al revisar sus orígenes, de alguna manera la democracia en sus inicios fue una imposición de una pequeña minoría, actualmente ocurre lo contrario, una imposición de las mayorías. En palabras de Sartori (1998) la opinión se encuentra teledirigida, o el concepto de Ortega y Gasset (2010) existe una sociedad de masas que no cuentan con una opinión individual, bien pensada. Durante el siglo XX, los medios de comunicación se han ido desarrollando, y con ello desde luego, la propagación de las ideas. A diferencia de la Antigua Grecia, en donde eran grupos reducidos, pero muy versados en la opinión crítica, en la actualidad se ha desarrollado una sociedad y un modelo de opinión de masas, por ende, homogéneo y obtuso. En la primera mitad del siglo XX ascendió al poder un líder autoritario que emprendió una campaña bélica a escala mundial, y fue por la legitimidad que le otorgaron los votantes. Existen problemas con el desarrollo que ha tenido este modelo, en la toma de decisiones y de acciones que conlleven al cambio, como se ha visto son las formas y los medios de comunicación los que permiten su respectivo desarrollo, avances y retrocesos.

 

En la actualidad, las formas de comunicación han cambiado nuevamente de manera radical, con una velocidad y eficiencia sin precedentes. La facilidad al acceso de información es una herramienta potencial para propiciar opiniones mejor construidas. También estos avances nos permiten expresar libremente y generar mayor difusión de nuestras ideas. En esta historia narrada, el papel de la libertad de expresar nuestras ideas y la formación adecuada de nuestros argumentos por la apropiación del conocimiento que esto implica, es lo que ha permitido generar más avances que retrocesos. Llegado a este punto, es importante recordar que el precio de la libertad es la eterna vigilancia, y el ejercicio de la misma implica una responsabilidad proporcional al grado que tengamos de ella, por lo que en la toma de decisiones es indispensable ser consciente y anticiparse a las consecuencias de aquellas que tomemos.

 

Mientras mayor autonomía posea un individuo, mayor poder tendrá, la participación en la toma de decisiones es una constante en nuestra vida cotidiana, tenemos la fortuna de contar con los medios para ejercerla y con leyes que las respalden, pero también somos responsables de encargarnos de hacerlas valer. Mientras mayor poder y libertad posea un individuo, menos dependiente será de un tirano que lo controle y decida por él.

 

Es un hecho que la democracia que hoy conocemos cambiará pronto sus procesos por la forma y los medios de comunicación con los que disponemos, esta es una oportunidad para generar un avance, las herramientas están a nuestra disposición. La decisión de adaptarnos con independencia permanece latente.

 

Bibliografía

 

-Murphy, J. (1989). Sinopsis de la Retórica Clásica. Madrid. Gredos.

-Ortega y Gasset, J. (2010). La rebelión de las masas. Ciudad de México. La Guillotina.

-Ramírez, M. (2009). Información y contrainformación. Anàlisi: quaderns de comunicació i cultura, (39), 149-162.

-Sartori, G. (1998). Homo videns: La sociedad teledirigida. Buenos Aires. Taurus.

-Sartori, G. (1993). ¿Qué es la democracia?. México. Editorial Patria.

-Weber, M. (2013). Ética protestante y el espíritu del capitalismo. Ciudad de México. Éxodo.

Autor entrada: Saúl Alejandro Rubio

Saúl Alejandro Rubio
Saúl Alejandro Rubio es estudiante de sexto semestre de Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Coordinador Local de Estudiantes por la Libertad. Sus intereses son la educación, la filosofía, la migración y la psicología social. @echoes2396