Errores en la propuesta económica de Gustavo Petro

Si lo que se busca es aumentar los salarios, se debe aumentar la seguridad jurídica, reducir los impuestos y flexibilizar el mercado laboral, así el capital va a ser más productivo, van a mejorar los sueldos y se van a conseguir bienes y servicios a precios más bajos.

 

(Imagen tomada de HSB Noticias http://bit.ly/2zXK0cP)

 

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El primer error del vídeo en el que Petro explica su propuesta económica, es comparar la economía colombiana con la venezolana, basándose en el código minero de Pastrana. Venezuela es un país monoproductor, mientras la minería en Colombia aporta apenas el 7,32% del PIB (http://bit.ly/2kjg2ZP). De esto se puede inferir que Petro busca minimizar el impacto de lo que ha sido el chavismo en Venezuela comparándolo con el modelo económico colombiano, que, profundizando más allá de sus palabras, no tiene punto de comparación. A continuación una tabla que muestra cómo van las economías colombiana y venezolana:

 

 

Petro habla de la transformación del país a un modelo diferente en el que se será potencia agraria y ambiental. Vamos punto por punto.

 

El primero es el latifundio improductivo, si bien habla de usarlo, no habla de cómo adquirirlo, por consiguiente se puede estimar que será expropiando y aumentando la inseguridad jurídica, no solo para los empresarios extranjeros -como lo dice él- sino para los colombianos que buscan emprender sus negocios en el país. La pregunta sería, ¿quién, nacional o extranjero, va a emprender un proyecto empresarial en un país que no le plantea seguridad jurídica? He ahí el primer paso para destruir el sector empresarial. Esto solo hablando del impacto en la producción. Sin pasar por alto que sí, el país tiene un serio problema con los derechos de propiedad, pero este se soluciona verificando de quién es qué, devolviéndolo a su legítimo propietario y protegiendo, sea de bajo o de altos recursos, la propiedad de todos los colombianos.

 

El segundo es la degradación en la estabilidad laboral y los paupérrimos salarios. La estabilidad laboral al igual que los salarios, si no es por acuerdo voluntario entre las partes (empleado y empleador), solo consigue aumentar los costos de contratar a un empleado, que repercute en no contratarlo (desempleo). Si usted va a contratar servicios de limpieza para su casa, y considera que ese trabajo se valora, por ejemplo, en $40.000-día, y una legislación le dice que debe pagar mínimo $80.000-día, pues, simplemente, si no valora así el servicio, prescinde de él. Esta imprecisión surge de no entender qué es un salario, que no es más que el aporte a que una empresa sea más productiva. El salario no es un decreto como lo plantean los políticos. Si lo que se busca es aumentar los salarios, se debe aumentar la seguridad jurídica, reducir los impuestos y flexibilizar el mercado laboral, así el capital va a ser más productivo, van a mejorar los sueldos y se van a conseguir bienes y servicios a precios más bajos.

 

El tercero es la renuncia a la educación, en la que Petro plantea abrir sedes universitarias por todo el país que reciban 500.000 estudiantes nuevos por año, y hace la precisión de que costará $15 billones adicionales al Presupuesto General de la Nación. La pregunta sería, ¿quién propondría esto con una tasa de tributación de 69,7% sobre las empresas (http://bit.ly/2AOx5Km)? Y si no es sobre las empresas que recaerían los impuestos, ¿de dónde saldrían los $15 billones adicionales? No obstante, quedan las dos opciones, 1) se termina de destruir el sector empresarial del país o, con condiciones tan precarias para el emprendimiento, 2) se termina de asfixiar a los colombianos de a pie con más impuestos.

 

El cuarto es las rentas de la exportación de petróleo y carbón, aquí como concepto -no lo nombra- Petro usa la teoría del valor-trabajo de Marx, al plantear que los recursos que da la naturaleza no tienen valor si no se han transformado con trabajo, craso error si se tiene en cuenta que los recursos que da la naturaleza sí tienen valor al intercambiarse y, además, el trabajo no es un común denominador para el valor, como lo plantea Eugen von Böhm-Bawerk (http://bit.ly/2AlroCq). Ni el mismo Petro podría dudar que los recursos que da la naturaleza tienen valor, porque, si así lo hiciera, se caería toda su propuesta agraria. Que el agro tenga valor y el petróleo y carbón no, es solo una contradicción lógica. Que el uso del petróleo y carbón sea cuestionable ya es otro punto. Para terminar con la teoría valor-trabajo, los trabajos no valen lo mismo ni tienen nada en común, o ¿cómo se traducen 1 hora de trabajo de un médico a 1 hora de trabajo de un mesero? El valor se basa, entonces, en la productividad.

 

El quinto punto es las rentas de la tierra, en las que Petro se basa en los economistas clásicos planteando que la industrialización implica un cambio fundamental en el campo y menciona ejemplos de economías desarrolladas que subsidian su agro, pero olvida analizar el impacto del mismo en estas economías. Por ejemplo, el impacto del sector agrario en Nueva Zelanda, que es potencia lechera y ovina, llega solo al 4% del PIB (http://bit.ly/2ACOkO5), sin contar que Nueva Zelanda es una economía de libre mercado y, por consiguiente, no subsidia su agro, siendo, a pesar de esto, potencia. El subsidio no es igual a competitividad, al contrario, los subsidios restan competitividad. Respecto a la tierra, sí tiene valor pero no es la base de una economía. La base real de una economía es encaminar descentralizadamente los procesos productivos a actividades rentables. La ‘renovación’ que trae Petro viene únicamente con 3 siglos de atraso en teoría económica.

 

El sexto es producir bienes de capital, pero ¿quién dice qué bienes y en qué cantidades se van a producir? Si esto lo dicta el Estado, se puede descoordinar el proceso productivo y, a la vez, desperdiciar capital en actividades que podrían no ser rentables. El objetivo de producir e intercambiar es buscar ganancias y, por otro lado, adquirir bienes y servicios que satisfagan necesidades. Hay solo una opción por el volumen de información que produce la actividad empresarial, que la producción esté basada en la propiedad privada de los medios de producción, para que, descentralizadamente, se produzcan e intercambien bienes y servicios. Si se da el caso contrario, la planificación central de los medios de producción solo traería el colapso económico al no poder hacerse una autoridad central con el volumen de información que genera la actividad empresarial.

 

Petro habla de más proyectos como la infraestructura del agua, la red ferroviaria nacional (metro y tranvía en las áreas urbanas) y la generación de energía solar, pero no explica cómo ni de dónde va a salir el presupuesto. Si ya esbozamos cómo entre inseguridad jurídica e impuestos se va a destruir el sector empresarial, no queda duda que no hay de dónde sacar el dinero para estos últimos proyectos que, aun con el presupuesto, son bastantes irreales. Termino con una frase de Frédéric Bastiat: “El coste real del Estado es la prosperidad que no vemos, los empleos que no existen, las tecnologías a las que no tenemos acceso, los negocios que no llegaron a existir y el brillante futuro que se nos ha robado. El Estado nos ha saqueado tan seguramente como un ladrón que entra en nuestra casa y nos roba todo lo que amamos”.

Autor entrada: Martín Sánchez

Martín Sánchez
Old Whig. @MartinSanchezD