#MejorVargasLleras… ¿o no?

 

“No necesitamos de un candidato estatista que lleva más de 7 años gobernando y, simultaneamente, haciendo campaña para seguir limitando el potencial de los colombianos por medio de regulaciones o, como les gusta llamarlo, “políticas integrales de desarrollo”, sino alguien que tenga claro que la única forma de progresar es mediante más mercado y menos Estado.“

 

(Imagen tomada de El Tiempo http://bit.ly/2AfhX5f)

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de la Revista John Galt.

 

El pasado 14 de noviembre de 2017, el precandidato presidencial Germán Vargas Lleras le presentó al país su primer documento de política pública, donde expone sus propuestas económicas para ser elegido primer mandatario de la República de Colombia. Este documento pionero, irrumpió en el debate público debido a su visión económica para los próximos 4 años, que, inevitablemente, abarca una propuesta de reforma tributaria. La cual ha levantado polvo en la opinión, pues desde las calificadoras de riesgo hasta exministros como Carlos Caballero, coinciden en tachar la propuesta como “irresponsable”.

 

Este panorama me llevó a revisar exhaustivamente el documento presentado por Vargas Lleras, compuesto de 40 páginas y dividido en dos componentes: La visión de crecimiento a largo plazo y la redefinición de la política tributaria. En estas líneas no me ocuparé de comentar su visión de crecimiento, aunque sea bastante cuestionable, sino que me enfocaré en comentar, con detenimiento, los diversos puntos de su reforma tributaria, así como su visión del gasto fiscal del Gobierno.

 

En primer lugar, comentaré lo rescatable de la propuesta, el resumen más sintético de la misma es:

 

“Reducir la tasa de tributación de los negocios hasta alcanzar una tasa del 30%; que elimine los impuestos a la adquisición de bienes de capital; que distribuya mejor la carga impositiva, y que simplifique los procesos para el cumplimiento tributario.” (página 7)

 

Esos claros objetivos parecen sonar como una melodía celestial para el infierno tributario colombiano, sin embargo, es una afirmación vacía y retórica, pues completa su propuesta manifestando que, respecto al gasto, “nos aseguraremos no de gastar más, porque somos conscientes de las restricciones financieras de la Nación, sino de gastar mejor.“ (Página 7, negrilla propia). Concluyendo que, para empatar las finanzas públicas, lo que se hará es “recaudar 60 billones de pesos adicionales en el cuatrienio.” Es decir, la visión de Vargas Lleras no está construida para reducir los impuestos reduciendo el gasto, sino mantener el gasto por medio de la “lucha contra la evasión”. De allí que todo lo positivo que comentaré a continuación es solo una ilusión, conforme a que son mejoras estéticas que, sin reducción del gasto, son saludos a la bandera inservibles.

 

La propuesta trae varios puntos positivos como los siguientes:

-Eliminación del impuesto de timbre

-Eliminación del impuesto a los dividendos

-Eliminación de la renta presuntiva

-Deducibilidad total de costos y gastos en el impuesto de renta

-Deducibilidad de IVA pagados en bienes de capital, así como volver el 4xmil una retención recuperable en el impuesto sobre la renta

-Deducibilidad del pago de ICA en el impuesto de renta

-Desgravar el componente inflacionario de los rendimientos financieros (para que el impuesto de renta sea de eso, RENTA efectiva)

-Depreciación en 2 años del 100% del costo de nuevas inversiones en bienes de capital

-Devolución automática en menos de 3 meses de todos los saldos a favor en las declaraciones de renta

-Obligar el trámite de reformas tributarias en dos legislaturas

-Eliminación de exenciones

-Control sobre la evasión

 

Estos puntos seguramente aliviarían la carga impositiva colombiana (cercana al 70% efectiva), permitiendo crear un ambiente favorable a la inversión, a la creación de nuevas empresas, de nuevos empleos y, lo más importante, generando mayor libertad económica para los colombianos. Sin embargo, la propuesta evidentemente tiene su lado oscuro y negativo que realmente le quitan todo lo beneficioso de la misma.

 

Pasare a enumerar los aspectos negativos:

-Gravar con IVA todos los bienes excluyendo solo canasta básica y otros productos esenciales

-Eliminar el impuesto sobre los rendimientos de las inversiones de portafolio de extranjeros

-Mantener y aumentar recaudo por medio del control a la evasión pasándola de un 40% a un 20%

-Reducir el impuesto de renta al 10% para el sector agropecuario

-Mantener beneficios tributarios para sectores que pertenezcan a una “política integral de desarrollo del país”

 

Debo decir que los puntos negativos no están expuestos de forma explícita ni tampoco son fácilmente observables por un lector desprevenido de la propuesta. No obstante, las falencias estructurales de la propuesta saltan a la luz cuando se observa su último cuadro resumen en la página 36, donde, claramente, después de hacer un ejercicio de sumas y restas, básicamente se pretende que todas las disminuciones de recaudo se vean compensadas por una reducción de la evasión, y así de manera mágica termina no solo manteniendo el recaudo, sino aumentándolo en alrededor de dos puntos del PIB.

 

Esta falencia contable es gravísima, no se necesita tener un Doctorado en Finanzas para darse cuenta que es, cuando menos, ingenuo creer que se puede reducir la carga impositiva sin reducir el gasto. Incluso, es más sensato lo que proponía la comisión de expertos, relativo a reducir los impuestos a la actividad empresarial, compensándolos con un aumento en las personas naturales. Al menos en esta segunda propuesta los desbalances tenían de donde compensarse, pero en la propuesta de Vargas Lleras dicha posibilidad brilla por su ausencia, simplemente porque si la DIAN no recauda el 20% de evasión planteado, el país tendría que compensar las pérdidas derivadas de la reducción de impuestos con (más) deuda. Lo que resulta una locura en el escenario actual, tanto por la regla fiscal como por el ya abultado endeudamiento del sector público, que se ubica en casi el 40% del PIB.

 

Entonces, de aplicarse la fórmula de Vargas Lleras, podemos terminar en un escenario de inestabilidad macroeconómica derivada de una propuesta sin sustento fáctico real, debido a que la DIAN seguramente no cumpliría las metas, pues ni hoy ni nunca ha recaudado semejante cifra de evasión y, seguramente, ni con el doble de presupuesto podrá lograrlo.

 

Adicional, la propuesta parece buscar la reducción de impuestos en términos generales, pero esto tampoco es cierto. Pues si se aplica el IVA a todos los bienes, terminaría aumentando enormemente el costo de los productos para todos los consumidores, dejando solo su deducibilidad para las empresas y las personas naturales de altos ingresos, que además solo podrían hacerlo a bienes de capital.

 

Por otro lado, aunque parece eliminar las exenciones, en el mismo párrafo de la propuesta las termina aceptando y dejándolas vivas, como lo muestra claramente esta cita: “Se suprimen a futuro todas las exenciones, beneficios y tratamientos preferenciales que carezcan de justificación económica y que no obedezcan a una política integral de desarrollo del país.” (Pagina 35), anotación que bien escrita seria: “No se suprimen las exenciones que tengan justificación económica y obedezcan a una política integral de desarrollo del país”.

 

Entonces, la eliminación de exenciones son un simple rótulo retórico que, en realidad, está sujeto a “justificaciones económicas” ó a “la política integral de desarrollo”. ¿Cuáles serán las justificaciones económicas?, ¿qué burócrata decide la política integral de desarrollo?, o, mejor aún, ¿cuál política de desarrollo? Estos interrogantes dejan mucha incertidumbre alrededor de la propuesta económica de Vargas Lleras. Pero adicionalmente, son la puerta para mantener el agujerado sistema tributario colombiano donde cada sector quiere tener ventajas en forma de literales en el Estatuto Tributario.

 

Por consiguiente, la propuesta presentada por el precandidato tiene serios vacíos en cuanto a su fundamentación. Esto explica los cuestionamientos tanto del exministro Caballero como de las calificadoras de riesgo. Pero lo verdaderamente preocupante de la propuesta no es lo visible o lo que llena los titulares de prensa, sino la lógica económica que hay detrás de su propuesta. Esta no es más que el mantenimiento del grande burocrático, costoso e ineficiente Estado colombiano. Esto es una opción claramente nefasta que debería ser condenada vehementemente por los ciudadanos, pero lo que más sorpresivo es que sucede exactamente lo contrario, encontrando titulares como “Vargas Lleras el candidato de los inversionistas”. ¿Será que los inversionistas quieren una propuesta de más estatismo para Colombia? ¿Será que quieren mantener el enfermo déficit gemelo de la economía colombiana?

 

Dicha perspectiva de la sociedad en general y de los medios en particular son un claro reflejo del estatismo cultural dentro del cual vivimos, del cual nos parece normal que el Estado tenga el tamaño que tiene y que lo deseable sea mantener su tamaño o incluso expandirlo, ideas socialistas que no se dicen expresamente, pero están tácitas en medio de los discursos de gran parte de la elite colombiana.

 

Lo que deberíamos estar buscando, es una propuesta que expresamente manifieste la necesidad de reducir el gasto del Estado, concentrarlo en los más desfavorecidos y pasar a manos privadas toda aquella actividad que pueda existir en el mercado sin intervención estatal. En últimas, alguien que defienda abiertamente el libre mercado, la democracia y desee menos estatismo para hacer más libres a los colombianos.

 

Para el 2018 necesitamos alguien con ideas apegadas a la libertad, la igualdad ante la Ley y la defensa de la propiedad. En conclusión, no necesitamos de un candidato estatista que lleva más de 7 años gobernando y, simultaneamente, haciendo campaña para seguir limitando el potencial de los colombianos por medio de regulaciones o, como les gusta llamarlo, “políticas integrales de desarrollo”, sino alguien que tenga claro que la única forma de progresar es mediante más mercado y menos Estado.

 

En suma, la propuesta de Vargas Lleras parecería ir en la dirección indicada pero con un análisis más profundo de la misma, revela que nos llevará al mismo lugar donde estamos hoy: estatismo y, su variante, más estatismo. Siendo esta una propuesta claramente negativa, que solo producirá el mismo resultado que hoy nos tiene con un endeudamiento elevadísimo, un déficit creciente y un crecimiento económico francamente mediocre. Hasta que no se tome la decisión valiente de abandonar el estatismo y se decida tener impuestos planos, bajos y eficientes, que garanticen la libertad económica de los colombianos, que no confisquen la propiedad bien ganada de los sectores productivos, no podremos vivir en una verdadera y eficiente economía de libre mercado.

 

Lastimosamente en el debate público colombiano la opción del libre mercado brilla por su ausencia y apenas un candidato parece hablar de estas ideas. Sin embargo, la ceguera de poder de quienes pertenecen a su partido no lo dejarán aspirar a la Presidencia de la República. Este candidato es Rafael Nieto Loaiza, un solitario defensor de la libertad en medio de la política colombiana. Ojalá en un futuro sus ideas sean difundidas y quizás sí pueda aspirar a llegar a la casa de Nariño. Por ahora le lleva ventaja otro estatista camuflado como Iván Duque.

 

Adenda: El resultado de la primera vuelta en Chile es un presagio de lo que puede pasar en Colombia si nos dejamos vencer culturalmente de las ideas socialistas, nos tocará escoger entre izquierda interventora o izquierda chavista, horror.

Autor entrada: Mateo Martínez

Mateo Martínez
Mateo Martinez es estudiante de séptimo semestre de Derecho en la Universidad de los Andes y Senior´s founder de la Sociedad de Debate Uniandina. Fue el primer campeón del Torneo de Debate Uniandino. Ha participado como voluntario del programa Congreso Visible. Sus áreas de interés son el Derecho Publico, Fiscal y Patrimonial. @jmateo_martinez