¿Se puede ser libertario y moralmente conservador?

 

El libertarianismo es un movimiento que expresamente se burla de la Ley de Identidad, del hecho que: las cosas son lo que son y las contradicciones no pueden existir en la realidad.

 

(Imagen tomada de ABOGADOMANIA http://bit.ly/2zKLKCt)

 

Claro, igual que se puede ser enemigo de Israel y libertario, o bien defender la existencia de Israel contra los islamistas, se puede ser enemigo de la razón y libertario, o bien declararse libertario y al mismo tiempo decir que se defiende la razón y se admira a Ayn Rand, no preocupándose de la contradicción en la que incurre.

 

El libertarianismo es un movimiento que expresamente se burla de la Ley de Identidad, del hecho que: las cosas son lo que son y las contradicciones no pueden existir en la realidad.

 

El movimiento libertario es un movimiento posmoderno que tiene sus raíces como todos los demás movimientos modernos en Kant, en la epistemología desintegradora- irracional de Immanuel Kant.

 

El libertarianismo parte de considerar que todas las posturas filosóficas e intelectuales son igualmente válidas para defender la libertad, con tal de que se acepte como axioma la no agresión.

 

¿Pero qué es la no agresión?, ¿acaso es autoevidente que algo constituye o no agresión?
Desde luego no lo es, en vista de que hay gente que considera agresión matar a un feto gestado y otros que consideran que es agresión impedírselo coercitivamente por la fuerza, algunos consideran que es agresión la política de Israel sobre el pueblo palestino, y otros que se trata de una defensa de un Estado semi-libre frente a hordas de colectivistas islámicos que son agresores.

 

Unos consideran que el matrimonio homosexual es agresor y otros consideran que no agrede los derechos de terceros.

 

Unos glorifican la Edad Media y sostienen que era muy libre y afín al principio de no agresión, en cambio, otros la detestan justamente por ser una era de opresión intelectual y física, una era de oscurantismo anti-mente y anti-vida.

 

Un movimiento intelectual que acepta las contradicciones en temas esenciales es característico de la posmodernidad, del nihilismo epistemológico que declara que todo vale, que se puede partir de cualquier principio siempre que haya un consenso.

 

En este caso, el consenso entre los que se dicen libertarios, no sobre ¿qué es libertario? Las preguntas sobre la esencia y la identidad para un posmoderno son obsoletas, son aristotélicas, son del pasado, de la no-modernidad.

 

El libertarianismo al declarar que el principio de no agresión es autoevidente pero al mismo tiempo decir que cualquier intento de definir la no agresión, establecer criterios de inclusión y exclusión ideológica es dogmatismo y en sí mismo contrario al principio de no agresión, supone declarar la bancarrota intelectual.

 

Un movimiento que dice que cualquier idea filosófica es tan válida como cualquier otra, siempre que aceptes o digas aceptar un indefinible e indefinido principio de no agresión, es un movimiento sin rumbo, sin destino, sin norte, y un movimiento que solo agrupa a cínicos a los cuales no les interesan las ideas o a colectivistas enmascarados como liberales, que ven en esa indefinición, una plataforma para defender su paquete ideológico colectivista particular, sea comunista, relativista multiculturalista, conservador etc.

 

Por eso, Vanesa Vallejo es tan libertaria como Jorge Valín, aunque ambos defiendan posiciones antagónicas en materia de aborto.

 

Por eso un anarquista es tan libertario como un defensor del Gobierno limitado, aunque las consecuencias sean diametralmente opuestas.

 

Es así porque los libertarios siguiendo la epistemología moderna de Kant-Hegel y los posmodernos neomarxistas, prescinden de la Ley de Identidad y de la adhesión a los principios, a los fundamentos, a las esencias.

 

El libertarianismo es un movimiento neomarxista en el sentido de prescindir de la integración del conocimiento, de la adhesión a absolutos fundamentales, de adhesión a la supremacía de la razón.

 

Ellos usan las palabras al modo que lo hacen los posmodernos, aceptando la visión nominalista extrema, según la cual las palabras son una mera construcción consensual sin referencia a ideas o hechos de la realidad.

 

Así, ¿cómo se puede saber lo que es o no autoevidente y diferenciarlo de lo derivativo?, ¿cómo saber lo que es un axioma si no tienes criterios absolutos para identificar el axiomatismo de un principio?

 

La respuesta de los libertarios es: no nos interesa en absoluto, vivimos cómodos en libertad entre contradicciones, y pareces un místico-dogmático si defiendes una visión integrada del conocimiento, una filosofía rectora-absoluta que establezca criterios claros y que no permita aceptar posturas contradictorias en ningún tema y mucho menos en temas fundamentales.

 

Los libertarios se oponen a la visión Aristotélica de la epistemología de la construcción de sistemas de conocimiento integrados a partir de la realidad que no acepten, que no toleren contradicciones y que excluyan a todos aquellos que no comparten los esenciales.

 

Vanesa Vallejo puede ser libertaria y ser moralmente conservadora, pero es que puede ser eso hoy y mañana libertaria y hedonista, si así le da la gana, no hay objetividad que le impida hacer una cosa y su contraria.

 

En cambio, lo que nunca podrá ser un anti-abortista, un defensor de la Edad Media, de la religión o bien un enemigo de Israel, o un hedonista, o un anarquista, es Objetivista de Ayn Rand.

 

Y desde luego la protección de los derechos individuales solo puede tener sentido si uno se adhiere a un esquema filosófico absoluto, en este caso, el Objetivismo de Ayn Rand.

 

Pero eso es anatema entre los libertarios. La verdad es que cualquier persona honesta que defienda la libertad debería llegar a ser Objetivista con el tiempo y abandonar la posición subjetivista, anti-principios, nihilista, desintegradora del libertarianismo y esa posición de tolerancia intelectual que exhibe el movimiento libertario.

 

Ser libertario debería ser una transición antes de llegar a ser Objetivista si uno llega a conocer el Objetivismo.

 

El libertarianismo es una bancarrota intelectual que solo es aceptada o personas que son inmorales o bien por personas despistadas, descuidas o poco o nada interesadas en filosofía y en sostener las ideas como un poder práctico.

 

Solo un platónico psicoepistemológico, es decir, alguien que trata las ideas como humo evanescente sin conexión con la realidad, los valores y la propia vida, puede aceptar estar dentro de un mismo movimiento y tolerar intelectualmente a aquellos que sostienen ideas que uno considera malvadas, sin valor y destructivas.

 

Por eso cualquier persona puede ser libertario o puede ser admiradora de Ayn Rand y declararse libertario  o cualquier otra cosa, pero no pueden ser Objetivistas de Ayn Rand, en ese sentido, y no pueden comprometerse con el absolutismo de la realidad.

 

Pues una persona absolutista-objetiva no puede tolerar ser parte del mismo movimiento de personas que sostienen ideas que ellos consideran inválidas.

 

Lo único que un Objetivista puro y un defensor de la razón puede hacer y debe hacer es respetar sus derechos individuales inalienables a creer o sostener lo que quieran.
Yo no soy tolerante porque yo respeto y admiro la razón y la verdad, y si considero que una idea es inválida y mala, entonces yo como Objetivista y defensor de la razón, la rechazo.

 

Cualquiera puede ser libertario, pero eso no lo convierte en defensor de los derechos individuales y la libertad, y una persona moralmente conservadora en tanto se opone al aborto, en tanto glorifica la Edad Media, en tanto no ataca el conservadurismo colectivista y en tanto ataca el matrimonio igualitario y otras tantas medidas que apoya o tolera que son violatorias de los derechos individuales pero que se ajustan al colectivismo moral religioso-conservador, podrá ser libertario y todo lo que quiera, pero no será un defensor de los derechos individuales.

 

Por eso yo insto a abandonar el movimiento libertario y a hacerse Objetivista, si uno es honesto verá la validez de mi consejo.

Autor entrada: Miguel Roldán

Miguel Roldán