Homenajes que hacen daño al proceso de paz

 

El pasado 22 de septiembre de 2017 las FARC-EP conmemoraron el séptimo aniversario de la muerte del ‘Mono Jojoy’, un homenaje que cae mal en la coyuntura política del país.

 

(Imagen tomada de El Espectador http://bit.ly/2xX4sJU)

 

Si hubo un guerrillero que supo representar el gran nivel de violencia y delincuencia al que podían llegar las FARC-EP era Jorge Briceño, mejor conocido como el ‘Mono Jojoy’. Acusado de ser el autor intelectual de varios de los más duros golpes que esa guerrilla le dio al Estado y a la población civil (como el atentado al Club El Nogal), el homenaje realizado por los ex-miembros de esa guerrilla crea un mensaje que no cae bien en gran parte de la opinión pública donde se le da a ‘Jojoy’ un status de mártir.

 

El mensaje es claro: los ex-jefes guerrilleros no saben cómo funciona la política más allá de sus zonas de influencia y parecen no entender que su futuro político depende en gran parte de cómo se ganen la favorabilidad de la opinión público. Es claro que ellos ven sus actos de violencia como el camino a un objetivo y que, de este modo, se moldeó la dinámica del mismo conflicto armado, que es bajo ese parámetro que está enmarcado el homenaje. No obstante, el homenaje no solo es dañino para las víctimas y para el acuerdo de paz sino para ellos mismos.

 

Las Farc deben entrar en la dinámica política de que sus acciones suman o restan votos. El homenaje a ‘Jojoy’ deja el tufillo de que los exguerrilleros se tienen la suficiente confianza, de cara a las elecciones, para conmemorar la muerte de uno de los personajes que más violencia generó y salir ilesos en términos electorales. Eso, o son unos ignorantes de cómo funciona la dinámica de las votaciones en Colombia.

 

Homenajes como el de ‘Jojoy’ levantan ampollas en víctimas, opositores y hasta en gente que apoya el proceso de paz. Les quita credibilidad acerca de sus actos de perdón ante las víctimas y dan leña a que grandes críticos del acuerdo tengan material para decir que la paz con esa guerrilla es deleznable.

 

Y es que el momento actual del partido FARC-EP está sobre piso quebradizo. El gran conflicto de poder que se vive dentro del movimiento, la lenta entrada de la aplicación de justicia bajo el marco del acuerdo de paz y su histórica baja favorabilidad son factores que deberían hacer replantear al nuevo grupo político sobre cómo van a ser sus acciones ahora que están dentro de la vida política nacional y la institucionalidad.

 

Es verdad que ellos también tienen su propia memoria histórica y no podemos esperar que condenen o juzguen los actos de personajes como el ‘Mono Jojoy’, el ‘Negro Acacio’ o ‘Iván Ríos’. Para ellos, sus muertos son mártires. Y eso no se va a poder porque sus acciones hacían parte de la lucha.

 

Sin embargo, ahora que están en el juego electoral, sin duda tienen que ser más inteligentes: vivir su memoria histórica en silencio y por dentro –esto no quiere decir reuniones privadas con carácter mediático, como lo de ‘Jojoy’–, sino que aprendan que hacer ese tipo de homenajes los afecta en muchos sentidos y no pueden pretender darle estabilidad al partido cuando hacen actos que borran todo lo logrado con muchas de las víctimas. Lo mejor es llevar sus duelos generados por la lucha sin mucha bulla.

 

Se vienen tiempos difíciles para el nuevo partido FARC-EP; no obstante, en gran parte es en manos de ellos mismos que está el destino de su futura capacidad electoral y favorabilidad. Solo queda esperar si se van a aferrar tanto a su pasado violento con homenajes que los puede resquebrajar o si van tomar una nueva actitud en el futuro frente a esos actos bélicos cometidos bajo el marco de la lucha armada. Es la hora para los ex-guerrilleros de dejar atrás esos homenajes que hacen daño.

Autor entrada: Sebastián Narváez

Sebastián Narváez
Sebastián Narváez es Politólogo y Periodista de la Universidad de los Andes. Fotógrafo. Viajero.