¿Es el aborto un crimen?, a propósito de Margarita Rosa de Francisco

 

Yo no tengo una respuesta certera acerca de cuál debería ser la decisión en cada situación. Esto es algo que le corresponde a la familia, las cortes, consultores familiares, etc. Sin embargo, no es algo que deba ser sujeto a una política de Estado.

 

(Imagen tomada de LA FM http://bit.ly/2gElMM5)

 

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Recientemente salió en los medios un artículo escrito por Margarita Rosa de Francisco en el cual relataba su experiencia personal con el aborto. Decía la actriz que tomó la decisión de interrumpir su embarazo:

 

“(…) impulsada por mi rebeldía y mi ambición de ser yo misma, dispuesta a pagar el precio emocional que la vida me cobrara por mi libertad”.

 

Las reacciones no se hicieron esperar. Argumentos pro-life y pro-choice se esgrimieron en todos los flancos y, como suele suceder, no se llegó a ningún acuerdo.

 

La escritora paleolibertaria Vanesa Vallejo no fue indiferente y dedicó una de sus recientes columnas al tema. Para ella el aborto no debería ser un motivo de orgullo o una muestra de coraje:

 

“Abortar sí es un asesinato y no hay nada de qué enorgullecerse. No es coraje sino cobardía. Da tristeza que quieran normalizar y promover un crimen”.

 

¿Es el aborto un crimen? Es uno de los temas más álgidos dentro del libertarismo. Hay defensores y argumentos interesantes de parte y parte. Lo cierto es que no hay consenso, y no se vislumbra alcanzarlo en el mediano o largo plazo.

 

Como el tema paleolibertario ha sido objeto de debate los últimos días, quise compartir la opinión de Hans-Hermann Hoppe, uno de los referentes más importantes del paleolibertarismo, al respecto:

 

“Yo pienso que, independientemente de cual sea la posición respecto de si el aborto de estar o no permitido, este no puede ser nunca un tema de Estado. Es una decisión que le concierne exclusivamente a las partes interesadas, a saber: la madre y quizás el padre, quizás los abuelos, por lo que debe ser visto como un tema familiar que debe ser definido en ese ámbito. Yo me opondría a una solución que implique una ley del Estado diciendo si el aborto está o no esta bien. Dicho asunto ha sido enfrentado tradicionalmente dentro de las familias. Se genera presión sobre la mujer, ya sea para que aborte o para que no lo haga, y su decisión, cualquiera que ella sea, debe ser respetada porque ha sido tomada por aquellas personas que se ven directa o indirectamente afectadas. Hay muy pocos contradictores del aborto que digan: “incluso si el feto es el resultado de una violación, la mujer debe ser obligada a continuar el embarazo hasta la concepción”. Yo no tengo una respuesta certera acerca de cuál debería ser la decisión en cada situación. Esto es algo que le corresponde a la familia, las cortes, consultores familiares, etc. Sin embargo, no es algo que deba ser sujeto a una política de Estado.

 

Es interesante descubrir que incluso dentro del paleolibertarismo hay diferencias respecto de temas ciertamente complejos.

Autor entrada: Anónimo