Derechos de autor: ¿derechos de eliminación?

(Imagen tomada de Youtube http://bit.ly/2yo7HWr)

 

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Hace unos días, Felix ‘PewDiePie’ Kjellberg, el youtuber  más popular del mundo, desató una controversia debido a que usó la palabra nigger mientras jugaba en vivo el videojuego Playerunknown’s Battlegrounds. En la angloesfera, esta palabra es considerada particularmente ofensiva por sus connotaciones peyorativas hacia las personas de raza negra. Según muchos de sus seguidores, esto difícilmente es una noticia, pues ‘PewDiePie’ suele usar esta palabra durante sus videos en vivo. Kjellberg había desatado una polémica similar a principios del año cuando publicó un video con contenidos antisemíticos (que, según él, tenía una intención satírica), los cuales le costaron lucrativos contratos con Disney y YouTube. Esta vez, Sean Vanaman, el cofundador de Campo Santo, una compañía desarrolladora de videojuegos, respondió con una serie de tweets en que afirmó que usaría la ley de derechos de autor estadounidense para dar de baja todos los videos producidos por  Kjellberg en que apareciera Firewatch -el primer juego de Campo Santo- o cualquier otro producto futuro. Adicionalmente, invitó a otros desarrolladores a hacer lo mismo.

 

En caso de que el lector no lo sepa, es muy sencillo para cualquier compañía o individuo quitarle la monetización o dar de baja por completo un video de YouTube producido por alguien más. Esto se debe a que esta plataforma ha implementado una serie de sistemas automatizados que permiten a cualquiera marcar un contenido como sujeto de sus derechos de autor. Aunque existen algunas herramientas con las que el autor del video puede controvertir la baja de su video, si el tercero que hizo la reclamación persiste en ella, la única solución real es una corte. Esto, por supuesto, es inviable para la inmensa mayoría de los creadores de contenidos de YouTube. Este sistema ha sido ampliamente criticado pero existe, ya que permite a YouTube evitar legamente cualquier litigio producido por reclamaciones de derechos de autor.

 

Si bien creo que el lenguaje es arbitrario y que el significado de una palabra depende tanto del contexto, como de las intenciones de quien la emite, no busco aquí defender a Kjellberg. ‘PewDiePie’ usó esa palabra como un insulto contra otro jugador y, dado que una inmensa fracción de sus 57 millones de seguidores son niños y que la palabra es altamente ofensiva para muchas personas, el uso de ese lenguaje es, por lo menos, muy irresponsable. Habiendo dicho eso, es también importante considerar las acciones de Vanaman. En un reportaje realizado por el portal especializado PC Gamer, varios abogados conocedores del tema afirmaron que es legal dar de baja un video Let’s  Play, es decir, un video en que el autor realiza comentarios mientras juega un videojuego. Si bien la jurisprudencia es muy escasa y legalmente cada caso debe ser revisado independientemente, esto se debe a que es muy poco probable que un juez acepte que un video de este tipo se ajusta a la cláusula de uso legítimo en la ley de derechos de autor. Esta cláusula permite que se usen (pequeñas) partes de un material sujeto de derechos de autor con el objetivo de hacer un reportaje, critica, parodia, etc. Sin embargo, como se afirma en PC Gamer, un video Let’s  Play contiene esencialmente la totalidad del material sujeto de derechos de autor (las mecánicas del videojuego, su arte, música, etc.) por lo que difícilmente puede considerarse como uso legítimo.

 

Aunque la ley lo permita, el hecho que una entidad pueda usar las leyes de derechos de autor para evitar fácilmente que un video se mantenga en línea es muy preocupante. Es verdad que una persona debe estar dispuesta a que cualquier cosa que exprese en público sea criticada, controvertida o  ridiculizada. En este caso, eso implica que cualquier empresa está en todo su derecho de no hacer negocios con Kjellberg, así como sus espectadores simplemente pueden dejar de ver sus videos si se sienten ofendidos por su lenguaje. Sin embargo, Vanaman fue demasiado lejos: dejando de lado un momento el consenso que parece existir acerca de lo inapropiado que fue el uso de esa palabra, lo que hizo el cofundador de Campo Santo fue esencialmente eliminar un contenido porque no está  de acuerdo con lo que su autor dice.

 

Este lado de la discusión no ha salido mucho a luz porque se ha visto opacada por la indignación generada por ‘PewDiePie’. Aun así, hay que repetir que lo que pasó sienta un precedente muy peligroso: si, en el futuro, alguien publica un video comentando sobre videojuegos, fútbol o cualquier otro tema y casualmente menciona que es católico y se opone al aborto o que apoya el desarrollo de transgénicos o que no le gustan los subsidios estatales o cualquier otro tema ‘tabú’,  ¿es válido que el dueño de los derechos de autor remueva ese video arguyendo que el autor no representa sus principios? La respuesta corta es: ¡no!

 

Hay que hacer la salvedad de que tampoco es justificable que alguien se apropie de la propiedad intelectual de un tercero sin su autorización. En el caso de un video Let’s  Play,  la discusión gira entorno a si el contenido extra que aporta el youtuber en la forma de sus comentarios y la edición de los videos es suficiente para que se considere un contenido original. A pesar de que no tengo la respuesta (tiendo a pensar que sí) y que la ley se inclina hacia los dueños de los derechos de autor de los videojuegos, usar estos derechos como excusa para silenciar a alguien incomodo es inaceptable y socava uno de los pilares fundamentales de una democracia liberal. A diferencia de lo que personas como Vanaman piensan, el pluralismo no consiste en que todos seamos políticamente correctos.

Autor entrada: Juan Pablo Gallo

Juan Pablo Gallo
Juan Pablo Gallo es Ingeniero Químico e Ingeniero Ambiental de la Universidad de los Andes. Investigador y estudiante de maestría en Ingeniería Química. Admirador de la civilización occidental.