Derecho con estilo: porque importa el Legal Design

(Imagen tomada de Destino Negocio http://bit.ly/2hvbkTo)

 

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El usuario siempre tiene razón. Este es uno de los pilares fundamentales del diseño como lo conocemos hoy en día. Precisamente la idea de ofrecer bienes, servicios y productos que sirvan a prácticamente todas las necesidades específicas de los usuarios, recorre transversalmente todas las industrias. Por esto se invierte tanto dinero y esfuerzo en crear ofertas frescas e innovadoras que resuelvan sus distintas necesidades, de la manera más conveniente y simple. Así es que vemos como hoy en día surgen proyectos innovadores que ofrecen desde servicios financieros, pasando por comidas exóticas, hasta compañía para jugar videojuegos. Así se crea un mercado vibrante de posibilidades, en el cual el usuario es rey y se pone a su disposición el diseño para que todo lo que se le ofrece, sea lo más accesible e intuitivo posible.

 

Aunque esto se presenta en prácticamente todas las áreas, aún hay una que especialmente reacia al cambio, la legal. Por alguna razón, el derecho ha probado ser un hueso duro de roer para los emprendedores y para el diseño. No hay sino que leer los términos y condiciones de prácticamente cualquier aplicación o software para darse cuenta de esto. Mientras que estas ofrecen interfaces sencillas y amigables para el usuario, su parte legal se compone de documentos que parecen interminables, de párrafos largos y casi incomprensibles, donde se intenta explicar cuáles son las condiciones bajo las que se presta un servicio o producto.

 

Si descargamos una aplicación, un software o cualquier otro servicio, lo hacemos para ahorrar tiempo y hacer nuestras vidas más sencillas por medio de estas. Sin embargo, los textos legales que sirven como garantías de que estos servicios se prestarán óptimamente, son terriblemente tediosos y casi inaccesibles. Ahí surge la pregunta: ¿cómo hacer para que conviva la calidez del diseño con la aspereza de los textos legales?

 

Una respuesta es juntándolos y así es que surge el Legal Design, el Diseño Legal. La idea que está detrás de este acercamiento al derecho es más bien sencilla y se puede resumir como, si el diseño busca que las cosas sean lo más fáciles posible para los usuarios, por qué no hacer que los contenidos legales de estas, también sean lo más fáciles posibles. De esta manera lo que busca el Legal Design es prestar contenidos y servicios legales de las formas más sencillas y accesibles al público, a través del “design thinking”.

 

Ahora, ¿por qué es importante esto? Porque entregar información no es igual a informar. Con solo presentar los términos y condiciones sobre los productos y servicios que se adquieren, sin presentarlos de una forma comprensible al consumidor medio, se le sobrecarga y este no consigue entender, o ni siquiera lee, los términos de la transacción que realiza. Es decir, se pone tanta información de una manera tan complicada, que el consumidor promedio es incapaz de realmente informarse sobre las condiciones de lo que está adquiriendo. En resumen, casi nadie lee los términos y condiciones, porque son largos, poco atractivos y difíciles de entender. Esto va precisamente en la dirección contraria a su razón de ser, que es informar.

 

Con el Legal Design lo que se busca es que estos contenidos legales se presenten de manera tal, que el consumidor pueda entenderlos con el menor esfuerzo posible. Para esto, se vale de todo tipo de herramientas multimedia (videos, imágenes, infografías, etc.) y de técnicas de diseño para que estos textos legales se muestren de una forma atractiva y verdaderamente informen a los consumidores.

 

Si bien, se habla principalmente de los beneficios que el Legal Design puede traer en el campo de las transacciones privadas B2C (Business to Consumer), considero que queda por explorar sus aplicaciones en otros campos, por ejemplo, en la relación entre las instituciones estatales y los ciudadanos. Pues al dar información más clara y sencilla sobre las funciones de la administración, se podría disminuir considerablemente la asimetría de información entre los burócratas y los ciudadanos, empoderando a estos últimos. Así es que el Legal Design incluso llegaría a tener implicaciones, en términos de construcción de democracia y de empoderamiento del ciudadano ante la administración.

 

Precisamente por todo lo anterior, es que vale la pena renovar el armario del derecho, cambiar la toga por algo más moderno y convertir la disciplina jurídica en algo más accesible para todos los consumidores y los ciudadanos, que tienen que vérsela con ella todos los días.

Autor entrada: Germán López Ardila

Germán López Ardila
Germán López Ardila es abogado de la Universidad de los Andes, donde también realizó estudios en Filosofía y Cultura Grecorromana. Es un apasionado por conocer nuevas lenguas y culturas, así como estudioso del impacto de las nuevas tecnologías y las comunicaciones en la sociedad.