20 meses… y Bogotá sigue perdida

(Imagen tomada de Semana http://bit.ly/2x4GyKr)

 

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“El problema es que sus funcionarios se enfocan en vender la ciudad de los próximos 40 años cuando ellos solo tienen 4 años de ejecución (o menos con la revocatoria). “

 

El pasado primero de septiembre la administración distrital cumplió 20 meses desde que fue elegida, eso representa casi el 42% de su mandato. En este momento, es pertinente hacer un corte de cuentas serio alrededor de qué cambios ha vivido Bogotá en este tiempo. En primer lugar, hay que destacar un cambio importante respecto a lo paso que en los últimos 12 años, esta administración volvió a retomar proyectos inconclusos. Se terminó el deprimido de la 94, inició la construcción y entrega de varias obras de valorización y cupo de endeudamiento, como la Calle 153 entre 9na y 7ma, la ampliación entre 9na y 19, la Avenida Bosa, la Avenida Villavicencio, la ampliación de la Avenida Ciudad de Cali al sur, el Transmicable, la renovación del Coliseo El Campín, la Sede de la Universidad Distrital, entre otras tantas obras.

 

Sin embargo, el principal problema de la administración es precisamente que no ha hecho ninguna obra nueva propia. Se ha dedicado demasiado a recordar el desastre que dejó Petro para justificar su propia negligencia y ha dejado a sus electores ansiosos de ver obras de su autoría, que recuperen a Bogotá del espasmo en el que la dejó la izquierda. El controvertido metro elevado se quedó en anuncios superfluos de un gerente que solo aparece para responder las críticas de la oposición, tanta ha sido su incompetencia que el Ministro de Hacienda le hizo un llamado para que apurara la licitación antes de la Ley de Garantías. Igualmente, las troncales de la Carrera Séptima, de la que tanto insistió en anuncios, aún no tienen siquiera estudios (que se iban a entregar en agosto), solo un montón de obreros con máquinas por toda la séptima sin gracia ni sentido. El famoso proyecto de Lagos de Torca sigue en eso, un proyecto, aunque hayan expedido un decreto para su construcción lo cierto es que en medio de esta crisis no han podido recaudar los recursos para que la fiducia permita iniciar obras. Los ejemplos pueden seguir en abundancia, como la polémica con la reserva TVDH, los peajes urbanos, la extensión de pico y placa y la venta de la ETB.

 

Todos los ejemplos citados son fracasos de ejecución de la administración, la cual de mes en mes ha llegado casi a la mitad de su gobierno y, aun así, los cambios siguen sin ser notorios para el grueso de los ciudadanos. El mito del gerente ejecutor se desvanece entre su equipo de burócratas yuppies que han resultado tan incompetentes como los de su predecesor socialista. En realidad, lo que ha probado esta administración es que el problema no son las ideologías, sino, por el contrario, los políticos en general, porque son ineficientes en sí mismos. Alguien que en más de 20 meses con el presupuesto más grande del país y con un ejército de funcionarios, no ha sido capaz de romper la primera piedra de una obra propia, no puede más que probar que el problema aquí es el Estado, que no puede ni podrá ejecutar con eficiencia proyecto alguno por sus propias manos.

 




La administración distrital está enfocada en el camino correcto, sabe que el rumbo de la ciudad debe ser su responsable expansión, la dotación de infraestructura que le permita no perder competitividad como lo ha hecho en los últimos 15 años, la seguridad ciudadana y la modernización en la gestión de tráfico para lograr garantizar el bienestar general de la población. Pero sus formas han sido lentas, miedosas y asolapadas. No haber iniciado licitaciones como la de los buses de las fases 1 y 2 de TM, demuestra su completa incompetencia, igualmente no haber sacado los buses chimenea, ni siquiera haberles puesto validación con la tarjeta Tullave es una verdadera tragedia, porque como otras obras estos temas ya traían trabajo del pasado, pero sin razón alguna, a estos proyectos si no se les dio continuidad.

 

Esta lentitud la administración la atribuye a la presión política ejercida por la oposición. Que no solo se ha dedicado a oponerse a todo de forma obtusa, sino que han aprovechado la jocosidad involuntaria de las declaraciones del alcalde para hacerle verdadero bullying que a veces raya con lo infantil. Esto demuestra un nerviosismo evidente en la administración que por miedo a la revocatoria ha reducido el paso de forma francamente preocupante. Pues llegamos a 20 meses sin ejecución alguna y con la oposición crecida, el peor de todos los escenarios posibles. Desde estas líneas no puedo hacer más que recordar el consejo cuando hablé del cobro de valorización en una columna anterior: “La administración debe concentrarse en ejecutar y no preocuparse tanto por el que dirán aquellos que sumieron a la ciudad en un caos. El problema es que sus funcionarios se enfocan en vender la ciudad de los próximos 40 años cuando ellos solo tienen 4 años de ejecución (o menos con revocatoria).“

 

En añadidura a lo anterior, la administración se le acaba el tiempo para recibir la mano amiga del Gobierno Nacional, en noviembre empieza la Ley de Garantías y los recursos nacionales se congelan hasta junio del 2018, cuando la administración ya tendrá más de 30 meses de mandato y poco margen de acción antes de despedirse del palacio Liévano en 2019. Por otro lado, desde el gobierno departamental tampoco parece haber avance alguno, pues el Gobernador Rey, que con el Tranvía que tanto desprecia Peñalosa le podía dar algún salva vidas, se encuentra investigado y tratando de defenderse de las acusaciones del Senador Galán que viene del mismo partido que apoyo a Peñalosa a la alcaldía, fuego amigo le llaman. Todo parece indicar que el Gobernador ni con el seguro del cuestionado Leónidas Bustos podrá evitar el martillo de la justicia en su contra. Así que después de 20 meses, lo cierto es que Bogotá sigue perdida.

 

Adenda: Lo que paso con la justicia una manifestación clara de degeneración institucional, que en otras latitudes llevo al triunfo de la izquierda, mientras la derecha se entretenía en discusiones bizantinas sobre quién fue más corrupto. Solo miren la Venezuela de 1998, el horror que nos puede caer encima en el 2018 puede ser irremediable.

 

@Jmateo_martinez

Juanma-martinez@live.com



Autor entrada: Mateo Martínez

Mateo Martínez
Mateo Martinez es estudiante de séptimo semestre de Derecho en la Universidad de los Andes y Senior´s founder de la Sociedad de Debate Uniandina. Fue el primer campeón del Torneo de Debate Uniandino. Ha participado como voluntario del programa Congreso Visible. Sus áreas de interés son el Derecho Publico, Fiscal y Patrimonial. @jmateo_martinez