La carrera espacial a la colombiana

(Imagen tomada de El Colombiano http://bit.ly/2gvhPFr)

 

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En octubre de 1957, hace casi 60 años, uno de los mayores logros tecnológicos de la humanidad tuvo lugar, el satélite artificial soviético Sputnik 1 fue lanzado exitosamente, abriendo un nuevo capítulo en la historia de la tecnología espacial para la humanidad. Tanto así que luego de esta primera experiencia exitosa, no se ha detenido el avance de la tecnología satelital en el mundo entero.

 

Hoy en día esta tecnología no es una rareza exótica, sino una herramienta que hace parte de nuestra vida cotidiana. Hace parte de los sistemas de telecomunicaciones que utilizamos diariamente, como la televisión satelital, los sistemas de GPS o nuestro servicio de celular. Estos sistemas también tienen aplicaciones enfocadas a la ciencia, la investigación y la recopilación de información de la tierra desde la órbita espacial.

 

Una de las aplicaciones clave que tienen los servicios de comunicaciones satelitales en países como Colombia, con geografías difíciles, es que permiten el despliegue de cobertura en zonas alejadas del país que de otra forma serían inaccesibles por medios terrestres (cables, postes, etc.). Entonces, los satélites terminan convirtiéndose en un elemento vital para la transmisión de información y el principal puente para que comunidades de zonas alejadas, puedan conectarse eficientemente con el resto del país y del mundo.

 

Precisamente por esto, la idea de que Colombia tenga su propio satélite ha estado en el radar desde hace varios años atrás. En 2006, el Gobierno Nacional decidió que era el momento de darle impulso a la investigación en tecnología espacial. Por esto, ese año creó la Comisión Colombiana del Espacio (CCE) que tiene como fin ser el “motor” para que Colombia fortalezca sus conocimientos técnicos en este campo. Precisamente en este contexto empieza a sonar la idea que Colombia debería tener su propio satélite.

 

Paralelamente, un equipo académico de la Universidad Sergio Arboleda decide emprender el proyecto de construir un satélite en Colombia. Con un presupuesto limitado y siendo la primera vez que se adelantaba tal proyecto en Colombia, en abril de 2007 lograron exitosamente poner en órbita el satélite Libertad I, que era un micro-satélite de investigación cuyo propósito era recopilar información desde la órbita terrestre.

 




En 2009 un documento del CONPES, el 3579, establece los lineamientos particulares para el desarrollo de un Proyecto Satelital de Comunicaciones en Colombia. Al respecto, es importante aclarar que el tipo de satélite que se proponía en el CONPES era distinto al Libertad I, pues sería destinado fundamentalmente a comunicaciones, y no a recolección de datos. Este documento daba las bases generales para el primer proyecto de gran envergadura en temas satelitales por parte de Colombia que se llamaría SATCOL.

 

Es importante tener presente que hay muchas zonas alejadas en el territorio nacional, en las cuales la cobertura de servicios de comunicaciones está fuertemente limitada. Principalmente, por la dificultad –o incluso imposibilidad- técnica de llevarlas por medio de líneas fijas (cables) y la ausencia de redes terrestres, debido a todo tipo de barreras geográficas y naturales. Por eso se vuelve necesaria la comunicación a través de satélites, para poder llegar a estas ubicaciones alejadas de la geografía nacional. Sin embargo, en 2009 y 2010, las licitaciones para llevar a cabo este proyecto fueron infructuosas y no se consiguió una propuesta que se adecuara a los parámetros técnicos, económicos y jurídicos que se buscaban. Por tanto estas quedaron desiertas y el proyecto quedó suspendido.

 

Por otro lado, la Fuerza Área de Colombia también estaba interesada en comenzar a desplegar equipos satelitales propios y comenzó el desarrollo del satélite FAC-SAT 1, que era su propio proyecto para entrar a hacer parte de la carrera satelital. Finalmente, el año pasado, volvió a surgir la idea de buscar capacidad satelital que pudiera ser adquirida por el Gobierno Nacional. Sin embargo, en este caso, no se buscaba poner en órbita un satélite, sino usar uno de los que ya se encuentran disponibles y apuntan a Colombia, y que pertenecen a una de las empresas que hacen parte del mercado de capacidad satelital.

 

Al lado de Colombia, los demás países de la región han hecho importantes avances en materia satelital. Bolivia, Perú y Venezuela ya cuentan con sus propios satélites desde hace algunos años y los han utilizado para distintas funciones de observación y comunicaciones, que han resultado claves para el desarrollo de innovación en dichos países.

 

Con todo lo anterior en mente, es importante ver que Colombia poco a poco se ha venido metiendo en la carrera satelital, pero todavía es necesario hacer esfuerzos aún más grandes con el fin de que las comunicaciones satelitales terminen integrándose en las comunicaciones nacionales. Más cuando hay tantas regiones del territorio nacional, en las que este tipo de comunicaciones son las únicas posibles. Igualmente, se vuelve clave dar más relevancia a las comunicaciones y a la investigación espacial, si el país busca desarrollarse más en este sector e innovar en nuevas tecnologías  satelitales.



Autor entrada: Germán López Ardila

Germán López Ardila
Germán López Ardila es abogado de la Universidad de los Andes, donde también realizó estudios en Filosofía y Cultura Grecorromana. Es un apasionado por conocer nuevas lenguas y culturas, así como estudioso del impacto de las nuevas tecnologías y las comunicaciones en la sociedad.