Rusia: el peor referente para la libertad

(Imagen tomada de 15min http://bit.ly/2x2z4ZD)

 

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A mediados de julio de 2017 llegaron a mis redes sociales dos videos promovidos por grupos cristianos, uno de Colombia y otro de Perú, en el cual se usaba la ley Antipropaganda Gay rusa y diferentes ideas promovidas por el presidente Vladimir Putin para sustentar el discurso en contra de la “ideología de género”. Lo curioso es que los comentarios dejados por los usuarios alababan el contenido del video, tal vez porque encontraron un referente internacional con el cual sentir empatía. No obstante, desconocen que el gobierno autoritario de la Federación de Rusia es, en mi opinión, el peor referente con el cual sustentarse.

 

Lo más chistoso -o espantoso- es que uno de los vídeos que circulan en la red, en el cual Putin hace una entrevista para la NBC, está mal traducido. Los subtítulos no tienen nada que ver con las preguntas y respuestas del dialogo, es un completo engaño y una jugada sucia. El haber subido este video a YouTube es un buen ejemplo de lo que hoy en día se conoce como la ‘posverdad’, o tomar una imagen de autoridad para sustentar un argumento basado en la mentira.

 

Aunque considero inapropiado utilizar medios masivos de comunicación para decir mentiras, cada cual es libre de utilizar el medio que mejor le plazca, creer lo que quiera, investigar si son curiosos y, de este modo, construir su propia verdad, la cual depende de cada mente. Pero no voy a hablar de qué es verdad y qué no lo es. Este escrito va a tratar de por qué Rusia es el peor referente para los que defienden las ideas conservadoras a favor de lo tradicional, principalmente, porque en este país la libertad de expresión es fuertemente perseguida. Esta persecución llega al punto de promover la homofobia, encarcelar personas por jugar Pokémon Go en un templo ortodoxo y prohibir la Iglesia de los Testigos de Jehova. A continuación, los ejemplos:

 

Aunque lo más sabido por occidente es que en Rusia existe una ley Antipropaganda Gay, que pretende proteger a los niños de ver ciertas manifestaciones y que, por esto, las autoridades persiguen cualquier marcha o concentración que muestre una bandera arcoíris. Sin embargo, la realidad es otra. Esta ley, que ha llevado a la encarcelación de manifestantes, dio partida a que se crearan una serie de movimientos que persiguen a los homosexuales de diversas maneras. Uno de estos es un grupo liderado por supuestos padres de familia que stalkean los perfiles de las redes sociales de los profesores de escuela; si detectan que este apoya a los gais por un comentario o manifiesta su homosexualidad por el internet, los padres protestan y exigen que estos maestros no sigan dando clases.

 




Pero lo más extremista allí es la existencia de grupos neonazis llamados “Ocupay pedofilyay” que hacen supuestas caserías de gais. Los engañan por medio del internet, haciéndose pasar por otras personas y acuerdan un encuentro. Los engañados son asaltados, golpeados, humillados (les hacen tomar orina) y todo queda grabado y subido a la red. Aunque el fin de estas personas es cazar pedófilos, muchas veces los individuos ultrajados no lo son, esto se debe a una idea generalizada, compartida por muchos políticos rusos, de que gay y pedófilo es lo mismo. ¿Lo ideal no sería llamar a la policía si se encuentra a un pedófilo en las redes sociales?, pues en Rusia no. ¿Es bueno tener un referente internacional tan violento? Las personas que promueven estas “caserías” son raramente judicializadas, es más, parece que su actividad es apoyada por las autoridades y la policía, es decir, el Estado es permisivo ante actitudes claramente ilegales.

 

Otro ejemplo es la persecución a la libertad de expresión en redes sociales a cualquiera que cuestione la autoridad religiosa y de expresión. Por ejemplo, muchos crimeos fueron llevados a la cárcel e investigados por poner un tuit en contra de la anexión de su tierra a Rusia en 2014. La persecución a la libertad de expresión es tan severa en este país que un joven bloguero llamado Ruslan Sokolovsky fue sentenciado a tres años y medio de prisión por haber subido un video jugando Pokémon Go en un templo en Ekaterimburgo bajo los cargos de “insultar a los feligreses” e “incitar al odio”. En consecuencia, se ve, de nuevo, como la iglesia rusa tiene leyes que protegen su fe. Aunque los patriarcas ortodoxos no solo llegan hasta ahí, también persiguen otras creencias.

 

En efecto, después de haber fallado un juicio de apelación, la Corte Suprema rusa prohibió, a partir del 16 de agosto de 2017, la actividad de la Iglesia de los Testigos de Jehová debido a que la considera como una organización extremista. Sin embargo, detrás de esto está la Iglesia Ortodoxa de este país la cual no acepta el hecho de que exista gente que considera malo la transfusión de sangre. Y es este, tal cual, el mayor argumento de los patriarcas rusos para usar su amplia influencia y viciar la decisión de la Corte. En consecuencia, los bienes de los Testigos, que en su mayoría son centros de reunión, están siendo confiscados y expropiados. Todo un atentado contra la libertad de credo.

 

Por lo tanto, la persecución a las libertades individuales en Rusia es altamente influenciada por la Iglesia Ortodoxa, la cual considera todo lo “no tradicional” como extremista. Su influencia en las decisiones de los órganos administrativos del Estado ruso es tan fuerte que pocos se atreven a contradecirla, aparte porque en ella tienen un gran sustento y apoyo. Esto nos debe recordar que la separación de Iglesia y Estado es un principio republicano al cual jamás debemos renunciar y el cual los defensores de la libertad debemos defender. Además, que debería ser defendida por quienes exigen se respete su libertad de credo o de expresión.

 

Apoyo que la gente se exprese, que las organizaciones religiosas manifiesten su discurso y que haya debate, todo en paz. Pero tener a Vladimir Putin como referente es no ver más allá de las narices y es, en consecuencia, querer acabar con todo lo no tradicional y las diferentes libertades individuales. Así, estas ideas que generan odio, crean violencia y persecución. En una sociedad democrática debe haber cabida para todos, debe tolerarse a los intolerantes, no debe aceptarse la violencia social y la persecución estatal, los asuntos se deben discutir en paz y el Estado debe procurar por la libertad individual y la protección de la minoría básica: el individuo.



Autor entrada: Daniel Trejos

Daniel Trejos
Daniel Trejos es estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia. Ha trabajado como monitor de investigación en el Observatorio de Análisis de los Sistemas Internacionales. Amante y defensor de la libertad.