El hombre es la medida de todos los animales

 

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“El hombre es la medida de todos los animales.” ( Elias Canetti)

 

Iba a hablar sobre cómo el fascismo y la izquierda extrema suelen parecerse tanto: por destino manifiesto, sus aguas ideológicas desembocan en el lago de la demagogia y la tiranía. Quería analizar cómo un ícono de la izquierda colombiana, como Gaitán (“Forfeliécer”, lo llamaba Klim), tiene muchos aspectos similares, tanto en la forma como el fondo, con Benito Mussolini. Era una buena excusa para escribir de esa relación sentimental “Contra naturam” que llevó Francisco Franco con Fidel Castro durante varias décadas. La idea era hacerle un tributo a Plutarco y resaltar que en el populismo y el despotismo también existen vidas paralelas. Amiguetes, demagogos, amantes, granujas y autócratas, se ven, se encuentran y con un solo gesto, una sola palabra, hacen las alianzas hasta el fin de los tiempos. Luego pensé que era mejor disertar sobre Elias Canetti, un autor que vio lo que hay detrás de estos eficaces controladores del vulgo y sus nefastas consecuencias.

 





Canetti, un ciudadano del mundo que hablaba cinco idiomas y ganó el Nobel Literatura en 1981, dedicó buena parte de su vida a escribir Masa y Poder, un ensayo sobre la naturaleza y el control de las multitudes. Un libro que, como toda obra que rompe paradigmas intelectuales (no hay ninguna cita de Marx, o de Freud en sus casi 600 páginas), tiene,  en sus relecturas, siempre algo nuevo que decirnos. En nuestra naturaleza existen dos instintos: uno individualista que busca la soledad en conflicto, con otro que necesita al grupo y la pertenencia de algo mucho más grande: la masa. Entender esta lucha, para él,  permitía explicar el curso de la historia humana.

 

Solo se necesita una idea -a veces son políticas o religiosas-, un nefasto suceso, o un líder carismático, para activar esa  necesidad humana de dejar de ser un individuo libre y, sin reflexionar, pasar ser miembro de una masa que, según Canetti, funcionaba como un ser vivo, llegando a ser muy peligroso.

 

Dijo Ortega y Gasset, otro defensor del individuo, que “cuando mucha gente está de acuerdo es para una idiotez o una bellaquería”. Canetti  vio de primera mano hacer realidad esa frase, cuando su rico mundo cultural de la Europa central de las primeras décadas del siglo XX fue destruido, primero por el nazismo y luego por el comunismo.

 

Cuando uno lee Masa y Poder entiende la naturaleza histórica de ese animal de muchas cabezas, sus símbolos, y sus comportamientos. En lo personal, creo que las ideas de la libertad no tiene oportunidad de germinar ahí, donde la esencia del individuo pierde su soberanía frente a lo gregario. Para muchos parecerá contradictorio, pero si queremos un mundo más pacífico y mejor, es bueno que le apostemos más a las ideas que promueven el individualismo y las libertades personales que a colectivos de presión abanderados por supuestas buenas intenciones. Estoy hablando de grupos religiosos, supremacía raciales, social justice warriors, nacionalismos  y de cuanto grupo mayoritario quiera imponer a la fuerza su visión del mundo.

 

Elias Canetti, con algo de tristeza, se pregunta  al final de su libro si hay posibilidad de sobrevivir a las proporciones monstruosas alcanzadas por las masas. En su tiempo (fue mucho antes de internet y las redes sociales), su respuesta fue que para sobrevivir era necesario buscar una soledad creativa capaz de ganarse la inmortalidad, pero entendía que esta solución, por su naturaleza, no es para muchos.

 

Solo queda sentarse en calma, mirar lo sucesos del mundo y quitar sus aguijones.



Autor entrada: Andrés Ossa

Andrés Ossa
Andrés Ossa ha tenido un vínculo muy cercano con la industria de los libros desde su niñez, es el actual gerente de negocios digitales de Grupo Planeta para el área Andina y fue director de marketing por más de 8 años de Grupo Planeta Colombia. Ha cursado estudios de sociología, comunicación, marketing, gamification y gerencia. Se ha destacado por desarrollar proyectos en transmedia, e innovar, al buscar valores agregados en todos los elementos de participación en la producción de historias.