¿Es verdad que hay muchos impuestos en Colombia?

(Imagen tomada de Pulzo http://bit.ly/2vQsZLS)

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de la Revista John Galt.

 

Hace poco menos de un mes la revista Dinero escribió un artículo esbozando esta pregunta en su título. Como lector me acerque con acentuado interés esperando la amplia exposición de datos que ponen a Colombia como uno de los países de América Latina donde invertir es un verdadero acto de fe. Sin embargo, el contenido del artículo fue sorpresivamente todo lo contrario y la frustración me llevaron a elaborar estas líneas.

 

En primer lugar, el texto inicia describiendo cómo el tamaño agregado del Gobierno General (GG) es del 28%. Lo que según su análisis califica como “no es desmesurada”. Toda vez que comparado con el promedio de la OCDE (40%) nuestra carga resulta inferior. De entrada, el artículo comete un error conceptual gravísimo al pretender comparar a un país de renta media con los países desarrollados expresados en la OCDE, debido a que nuestra tropical república apenas llega a los 6.000USD per cápita, mientras la OCDE de media alcanza los 36.000USD, casi 6 veces más. Esto, sin tomar en cuenta discusiones más profundas alrededor de si el tamaño del Estado debe ser tan grande como de un 40% del PIB. No sobra recordar que EEUU se convirtió en la primera economía del mundo con un Estado de apenas el 5%.

 

Adicionalmente, el mismo artículo parece contradecirse manifestando que en la región estamos por debajo de la OCDE cuando colocan un promedio del 27% para América Latina, dato inferior que el 28% atribuido a Colombia. Error que me da pie para manifestar que con economías comparables, resultamos de mayor carga tributaria, eso incluyendo a los modelos de desarrollo como Venezuela, Ecuador o Argentina. Horror. Luego el articulo hace una afirmación simplista diciendo que la reforma tributaria del 2016 ‘solo’ aumenta el tamaño del recaudo en algo más de medio punto (0.68). Al contrario, diría yo que estamos medio punto más lejos de ser una economía más libre y medio punto más cerca de nuestros vecinos socialistas. Eso, sin considerar el profundo efecto que causó en el consumo la subida del IVA al 19%, cuestión que tiene en números rojos al comercio desde hace ya 6 meses.

 

En segundo lugar, el articulo profundiza la inadecuada comparación entre Colombia y la OCDE. Menciona datos como impuesto de renta, impuestos indirectos, cotizaciones a seguridad social, entre otros. En todos esos indicadores salimos en menores porcentajes, por lo que el artículo parecería indicar que podríamos aumentar impuestos en dichos rubros, cuestión absurda, en cualquier caso. Sin embargo, el articulo sí trae un dato bien importante, expone que el impuesto de renta a empresas equivale al 25% de los ingresos del Estado, mientras que en la OCDE esta cifra es de apenas el 8,8%. Es decir, nuestro Estado usurpa tres veces más a la actividad empresarial –que es la que crea empleo y crecimiento, mayoritariamente- que toda la OCDE. Situación inversa en cuanto a personas naturales que en la OCDE equivale al 24% de su recaudo mientras aquí apenas llega al 6%, ¡cuatro veces menos!

 




Acierta la revista al afirmar que dicha diferencia entre personas naturales y jurídicas es fuente de la baja competitividad local. Pero vuelve a caer en una flagrante equivocación al afirmar que en Colombia la administración tributaria resulta “eficiente” debido a que el costo del recaudo es de apenas el 0,56% mientras que en la OCDE es de 0,92%. El artículo no vislumbra que dicha “eficiencia” no es expresión de otra cosa que la inmensa evasión e ineficiencia de nuestra administración tributaria, limitada en recursos, pero bastante abundante en trámites, reglamentos, decretos, circulares, conceptos y, por supuesto, sindicatos (5 para ser exacto). Prueba de dicha ineficiencia son ,según portafolio, los más de $70,9 billones de 2014 en evasión tributaria solo en renta e IVA. Solo en personas naturales puede llegar a los $65 billones, según un exdirector de la DIAN que salió corriendo del país porque casi lo matan solo por tratar de cumplir su labor.

 

Lo más preocupante no es solo las penosas cifras de evasión, sino que, en recaudo formal, la DIAN percibe por renta casi $53 billones, pero en devoluciones por los beneficios diversos de nuestra legislación la DIAN devuelve casi $65 billones, según la senadora Claudia López. Es decir, aun con las tarifas criminales que se pagan en Colombia, se devuelve más plata de la que se recauda. Todo porque nuestra legislación es compleja, extensa y llena de huecos. De todo lo anterior, se puede concluir que nuestra administración tributaria es todo menos eficiente.

 

Si lográramos disminuir la carga impositiva lograríamos tener una economía más formal, más abierta a los negocios y donde la inversión de todo tamaño y procedencia podría ser mejor recibida. Pues la situación actual es que quien no desembarque en nuestras fronteras asesorado de un ejército de abogados y contadores, no puede hacer negocios en Colombia. Qué bueno sería que cualquier persona pudiera crear una empresa por internet en menos de un día, no tener que esperar a registrarse en hasta cinco bases de datos como cámara de comercio o RUT, para que si tiene suerte en poco menos de un mes se pueda formalizar, eso sí, desembolsando casi 1000USD para simplemente llenar un registro, según el índice de hacer negocios del Banco mundial.

 

Ya va siendo hora que dentro de las discusiones económicas locales, aparezca algún iluminado que mencione las tesis de Hernando de Soto. Quien acertadamente atribuye la informalidad de las economías latinoamericanas a la existencia de Estados burocráticos y excluyentes, donde la complejidad de los sistemas tributarios hace que cualquier extranjero que invierta en Colombia desarrolle todo un acto de fe, mientras entiende el impuesto de renta, IVA, consumo, ICA, Predial, cotizaciones a salud y pensiones y un largo etc., que incluye hasta impuestos a las bolsas plásticas.

 

Al contrario de lo que propone el artículo, que de forma implícita esta sugiriendo que se pueden subir los impuestos, lo que verdaderamente debemos hacer es simplificar al máximo nuestro sistema tributario, con tarifas bajas y planas. Sobre todo, para las empresas, así podremos competir con países como Perú que ya tiene su impuesto de sociedades cerca al 20% o Chile que con reforma socialista abordo y todo, su impuesto de renta a empresas apenas llega al 27%. Cifras de sueño comparadas con nuestro 40% de renta a empresas. Nuestra tasa efectiva de tributación llega a casi el 70% como ya comentaba en otra columna, ante dicho panorama tan desolador solo queda decir que en Colombia con tasas de tributación del 70%, el socio mayoritario de toda empresa… es el Estado.

 

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Autor entrada: Mateo Martínez

Mateo Martínez
Mateo Martinez es estudiante de séptimo semestre de Derecho en la Universidad de los Andes y Senior´s founder de la Sociedad de Debate Uniandina. Fue el primer campeón del Torneo de Debate Uniandino. Ha participado como voluntario del programa Congreso Visible. Sus áreas de interés son el Derecho Publico, Fiscal y Patrimonial. @jmateo_martinez