Colores de guerra: primera guerra mundial

(Imagen tomada de Wikipedia http://bit.ly/2ePXGwK)

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de la Revista John Galt.

 

La primera guerra mundial es, sin duda, uno de los conflictos más importantes en la historia de la humanidad y las civilizaciones de occidente, pues es en el transcurso de esta (1914-1918) en los que el curso de la política, la ciencia y los escenarios posteriores desembocaron en la segunda guerra mundial y en la concepción geopolítica y económica del mundo moderno. La gran Guerra y sus 4 largos años, no solo fue el escenario de uno de los conflictos más sangrientos y destructivos, también fue el escenario del impacto demográfico y ecológico que hoy por hoy sigue dejando remanentes para estudiar y comprender; su magnitud fue tan grande que traspasó los frentes europeos, llevando la muerte y la destrucción a otros escenarios y demografías que, de no ser por el dominio político de determinados territorios europeos, no habrían tenido que sacrificar un enorme número de hombres, mujeres y niños.

 

Hay una concepción errónea en la cultura popular sobre el desarrollo de la gran guerra, muchas personas creen que este largo conflicto se sostuvo en un solo escenario, Europa, los medios de entretenimiento y parte de la literatura moderna ha centrado sus esfuerzos en mostrar el peso y el impacto de la gran guerra en la zona inmediata, el frente occidental, el trauma de los soldados Americanos, Franceses, Ingleses y Alemanes en el calor de la guerra de trincheras, poco foco se le ha entregado al resto del cuadrilátero de combate, Oriente Medio, África e, inclusive, parte de Asia.

 

Durante el transcurso de aquellos 4 sangrientos años tanto alemanes como franceses, británicos y belgas utilizaron su dominio sobre los múltiples territorios africanos para mantener la guerra latente, pues las fuerzas aliadas mientras combatían en el frente occidental, centraron parte de su estrategia en invadir y atacar las colonias alemanas en territorio africano; el enorme dominio tanto de británicos como francés en el repartido escenario africano permitió tanto de manera forzada como voluntaria el reclutamiento de alrededor de un millón de soldados africanos, casi ciento cincuenta mil hombres africanos murieron luchando por los interés europeos, no se sabe cuántos centenares de sobrevivientes fueron mutilados, lisiados y heridos psicológicamente por la defensa y la conquista del escenario del blanco europeo en su propio continente.

 




Mientras la muerte teñía la tierra africana, Arabia no era la excepción, pues los interés británicos y franceses en los recursos naturales de determinados territorios bajo el anexo del imperio Otomano, los llevó a generar conflictos internos en los pueblos dominados por los otomanos Thomas Edward Lawrence, mejor conocido como Lawrence de Arabia, jugaría un papel importante en la rebelión árabe que complicaría el desempeño del imperio Otomano en la gran guerra. A su vez, como parte de sus fuerzas, los británicos llamarían a la guerra a la India, antigua colonia británica; el ejército de la India reclutó cerca de un millón de hombres para luchar en los esfuerzos del frente occidental.

 

Finalmente, el 369avo regimiento de infantería norteamericana (los combatientes del infierno de Harlem), una unidad de soldados Afroamericanos que durante su servicio en la gran guerra fueron condecorados con la croix de guerre (cruz de guerra) gracias a su remarcable compromiso y entrega durante el conflicto, sufrieron el abuso del racismo y el maltrato, mientras transcurría la formación militar y la convivencia con el resto de regimientos norteamericanos; sus acciones, hasta ahora han hecho eco en la historia militar norteamericana.

 

La gran guerra está llena de historias, de leyendas y de momentos épicos excepcionales, sacados casi de una película de acción, sin embargo, no podemos negar el impacto terrible de esta, la muerte, la destrucción y la deshumanización que llevó consigo, cerca de 10 millones de vidas se extinguieron y 20 millones sufrieron heridas y desapariciones. No podemos ignorar que en los momentos más preocupantes de la humanidad, en el filo del cuchillo, la muerte, la enfermedad y el dolor no discriminan nacionalidad, raza, creencias o concepciones filosóficas y, a su vez, que la gloria y el recuerdo no solo debe pertenecer a los hombres blancos que entregaron sus vidas en el frente. El fin de la gran guerra fue gracias, no solo a los cientos de europeos y americanos que lucharon con valentía, sino a los cientos de africanos, afrodescendientes, asiáticos, árabes y nativos americanos que, en busca de defender su nación, en búsqueda de gloria o respeto, dieron su vida en este conflicto.




Autor entrada: Daniel Alejo Aristizabal

Daniel Alejo Aristizabal
Daniel Alejo Aristizabal es estudiante de Historia en la Pontificia Universidad Javeriana. Columnista e investigador del Centro de Estudios de África, Asia y Mundo Islámico (CEAAMI) en 2017. Exmonitor de la cátedra de Mundo Antiguo Euroasiático.