La mal llamada “fiesta sexual” del fútbol: Club Independiente Santa Fe

(Imagen tomada de Pulzo http://bit.ly/2tutAQV)

 

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La celebración que terminó en abuso sexual, rondaba por los pasillos de la mesa directiva del Club Independiente Santa Fe desde hace más de cinco meses. El escándalo comenzó el 1 de febrero del presente año, cuando los jugadores celebraban el título de la Superliga acompañados de algunas trabajadoras sexuales. La víctima, quien realizó la denuncia ante la Fiscalía, asegura que uno de los integrantes del equipo acordó una cifra con ella como pago por su trabajo y durante el acto sexual, seis de sus compañeros ingresaron a la habitación del conocido hotel donde se encontraban y participaron de este, sin importar la negativa de la mujer. Al finalizar, no fue entregada a la víctima la suma pactada.

 

Las directivas del Club han sido enfáticas en su posición, aseguran no tener conocimiento del evento y, además, declaran que el escándalo hace parte de la vida personal de los integrantes del plantel deportivo, por lo que dejaría de ser un tema futbolístico. Sin embargo, hay quienes aseguran que Santa Fe pagó más de mil millones de pesos a la víctima por su silencio meses atrás. A raíz de lo anterior, las opiniones no se han hecho esperar, muchas de estas guiadas por la desinformación y la falsa moral de algunos ciudadanos. Dejando de lado las teorías que manifiestan que se trata de un show mediático para desprestigiar al equipo capitalino. Expondremos, a continuación, lo importante: una mujer fue violada, hubo un delito y, por ende, una víctima; sin importar su ocupación.

 




Cabe resaltar, como primer punto, que la Ley 1257 del 2008 tipifica el delito de violencia sexual y lo describe como el acto de obligar a una persona a mantener o participar en interacciones sexuales, mediante el uso de mecanismos que anulen o limiten la voluntad personal de la víctima, asimismo, que se obligue a la persona agredida a realizar algún contacto sexualizado con terceras personas. En otras palabras, acceder sexualmente a la mujer, aunque ella misma rechazaba el acto, e invitar a sus compañeros a realizar la misma actividad, es violencia sexual. Entonces, el acto del que son acusados los jugadores, es claramente un delito.

 

Por otro lado, las sentencias T-629 de 2010 y T-736 del 2015 reconocen la prostitución como un trabajo lícito, por regirse por el derecho comercial, tributario y laboral. Y como en cualquier otra actividad económica legal, no hay cabida para que la moral justifique algún tipo de discriminación en su contra. Ligado a esto y contrario a lo que muchos piensan, ¡sí! es posible violar a una trabajadora sexual. No solo porque ignorar la oposición de la víctima es una forma de arrebatarle su dignidad humana, sino también porque el propósito del encuentro entre trabajadora sexual y cliente, es el dinero. La ausencia de dinero en la ecuación, indica la ausencia de consentimiento por parte de la trabajadora y constituye al acto como una violación. Además, no pagar por los servicios sexuales es considerado discriminación, fomentando la desigualdad entre géneros y la segregación por su oficio.

 

Para finalizar, es importante recalcar que la violación colectiva (mal llamada “fiesta sexual” por algunos medios) es un delito, que debe ser tratado como tema institucional y requiere sanción por las entidades deportivas involucradas, en este caso el Club Independiente Santa Fe, tal y como comunicó ONU Mujeres. Adicional a esto, las mujeres que ejercen la prostitución tienen derechos como cualquier otro trabajador y de la misma forma, no pueden ser obligadas a realizar actos sexuales en contra de su voluntad. Es así como, la institución y la ciudadanía deben rechazar todo acto de violencia contra la mujer y actuar en pro de la protección de los derechos humanos y el correcto cumplimiento de la ley, incluso en casos de violación, que se quieren ocultar o minimizar por las condiciones de la víctima y el poder del agresor.



Autor entrada: Daniela Romero

Daniela Romero
Daniela Romero es estudiante de Medicina en la Universidad del Rosario. Apasionada por la salud y la política. Feminista.