¿Amor y capitalismo?

(Imagen tomada de Diario16 http://bit.ly/2taPvkQ)

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de la Revista John Galt.

 

¡El amor es un genial invento capitalista!

 

“El amor y el trabajo son cruciales para la felicidad humana porque, cuando están bien realizados, hacen que salgamos de nosotros mismos, conectándonos con gente y proyectos situados más allá de nosotros”.[1]

 

Más allá de producir bienes y servicios a manos llenas, como ningún otro sistema humano, el capitalismo requiere y promueve seis geniales libertades capitalistas. A las sociedades anteriores al capitalismo les bastó con la obediencia, la violencia y la represión. Por el contrario, el capitalismo requiere que todos sus ciudadanos se obedezcan, sean fieles a sí mismos, se conviertan en seres autotélicos. No mucho más les exige. Es una sociedad peculiarísima, y totalmente incomprendida. El capitalismo necesita que tú:

 

  • Tengas anhelos, sueños, metas, y trabajes por ellos.
  • Elijas tu mejor educación.
  • Tu mejor trabajo.
  • Crees proyectos y empresas.
  • Ames libremente (nuestro tema).
  • Luches por ser feliz.

 

Psicológicamente, no mucho más es el capitalismo. Ni mucho menos, pero qué enormes y exigentes libertades requiere: la principal, la de ser tú mismo, hacerte a tu imagen y semejanza. ¿La tienes?

 

Mis opciones amorosas

 

Aunque solo tuve una opción: ¡O te casas, o te casas!, pude elegir la mujer de mis sueños. Mi amor se lo debo al genial capitalismo. Antes del 1770 nadie lo pensó; ni siquiera los príncipes, ni los gobernantes; también ellos debieron obedecer las conveniencias de su familia, cual súbditos del pater familis.

 

Le debo al capitalismo la libertad de elegir a la mujer de mis sueños. Mil gracias. Mi vida habría sido triste y gris hasta finalizar los días si mis padres y parientes mayores la hubiesen elegido por mí, me la hubiesen impuesto, pensando en las conveniencias para nuestra familia.

 

Le debo al capitalismo la posibilidad de amar. A diferencia tuya, solo tuve una única opción; si eres menor de cuarenta años ¡tienes 63 opciones amorosas! En el breve lapso de una generación, la de mis hijos, ocurrieron dos magníficas revoluciones amorosas, también impulsadas por el genial capitalismo. El amor es una creación capitalista.

 

Las grandes revoluciones capitalistas del amor

“La condición que supera a todas las otras en importancia es el número de las relaciones que tiene una persona y la calidad de las mismas. Las buenas relaciones hacen a las personas felices, y las personas felices tienen más y mejores relaciones que las que tienen las personas infelices”.[2]

 

El amor es una construcción capitalista, inexistente en otras sociedades socialistas -todas lo han sido-, producto de cuatro enormes transformaciones sociales y humanas.

 

La revolución amorosa 1 (1770) que inventó el amor entre un hombre y una mujer, liberados del yugo milenario de sus familias extensas gracias a sus salarios, creadoras del matrimonio de los últimos 50.000 años, desde los Cromañón, con su magnífica innovación que salvó a los niños de morir al aportarles un padre, y a la madre un esposo. De paso, salvó a nuestra especie de su treceava extinción. Sin el matrimonio habríamos desaparecido para siempre.

 

La revolución 1 creó al amor y lo hizo como solo el capitalismo lo hace: mediante el salario. El cual les permitió a los jóvenes dejar atrás a sus familias y migrar a las geniales ciudades aparecidas con las primeras fábricas y comercios. En el instante en que cada muchacho y muchacha recibió su primer salario adquirió con él ¡la libertad de amar! Y liberarse por siempre del yugo milenario de su familia.

 

La revolución 2 sexual (18 de agosto de 1960) fue magnífica para todos los jóvenes de entonces, yo uno de ellos. En ese bello agosto fue posible tener sexo no conducente a hijos. Posible porque decenas de laboratorios repartidos por el mundo, motivados por ganancias millonarias, luchaban a muerte por diseñar un mecanismo biológico que liberara el sexo de la procreación, ocurrió por millones de años y condenó a todas las especies con reproducción sexual. Fue un logro del doctor Pincus con su gran equipo; se le debe considerar el libertador del placer y de la gran revolución sexual. Gracias.

 

Allí no pararon las cosas. La revolución 3 del amor simétrico (1980) permitió que las niñas estudiaran, se preparasen, obtuviesen título profesional y salarios  para ellas. Parece algo obvio y por millones de años no lo fue. Desde ese momento no dependerían de ningún hombre, y mucho menos de por vida. Cuánto le deben las mujeres al genial capitalismo, al que odian hoy las feministas.

 

Las anteriores tres abren la puerta para una recientísima revolución amorosa 4 (2.000), la cual hasta ahora da sus primeros pasos, como cuando se inventaron las primeras máquinas. La he denominado, la revolución 4 ¡de las 63 opciones amorosas! Que pasamos revisar.




¡Las 63 opciones amorosas!

 

“El estado civil explica mucha más variación en la satisfacción con la propia vida que la clase social”.[3]

 

La revolución 4 integra las conquistas previas. Ahora puedes elegir la pareja de tus sueños. Pueden tener sexo cuando les venga en gana. Y es una relación entre dos adultos con idénticos derechos reales o sea, capitalistas; no jurídicos, ni estatales. Genial.

 

Agrégale que no solo has de elegir una pareja ¡sino primero una o varias de 63 variantes! La que mejor se acomode a tus anhelos, sueños, ilusiones de vida, autotelias. Extraordinario.

 

Puedes elegir una colega, o amiga, o socia, o amante, o novia/o, o pareja o madre. O cualquier combinación de dos , tres, cuatro, cinco o seis roles. Completamente inimaginable, ni siquiera por la mente más juvenil de mi generación. Si le introduces la posibilidad de parejas de similar sexo y todas sus variantes, las opciones se hacen ilimitadas.

 

La única pregunta hoy capital es: ¿Qué quieres? Ninguna otra. Vives en el paraíso genuino de la afectividad y la sexualidad humana… Aunque solo pocos -o prácticamente nadie- lo saben. Todavía los jóvenes persisten en hablar de La Pareja, con mayúscula. Casi inexistente, demasiado inestable y compleja, pues involucra siete roles simultáneos.

 

¿Cuál de las 63 parejas que anhelas tener es mejor para ti en este momento de tu vida? ¿Cuáles son tus motivaciones afectivas? Elige. En ningún caso te quedes solo; esto es inadmisible en el paraíso de la afectividad, en el que todos tus antepasados habrían anhelado vivir. No bien, la soledad se expande como una epidemia. “En 2003, los hogares unipersonales pasaron a ser el modo de vivir más común en los Estados Unidos de América”.[4] Hoy las cifras son peores.

 

Libertad objetiva y subjetiva

 

“La época moderna ha combatido muchas enfermedades pero parece que una de las plagas de la humanidad en realidad ha empeorado – la soledad”.[5]

 

Para entender el problema de base de esta gran paradoja, le dedicaremos unos pocos párrafos al encantador tema de la libertad. Vamos con una cuestión en apariencia simple: Si te permiten pilotear un helicóptero, ¿eres libre de pilotearlo?

 

La respuesta correcta es sí y no. Sí porque tienes a la mano un helicóptero, un piano,… el instrumento que requieras. Aunque suena obvio, requieres el helicóptero para volar, como requieres el piano para interpretar una canción de piano, obvio, son sus condiciones materiales o reales. Algunos filósofos las denominan la libertad objetiva.

 

También es correcto decir no, porque la sola presencia física del helicóptero no te habilita para volarlo, has de aprehender su complejo y delicado oficio, el cual te demanda cientos de horas de entrenamiento. Solo concluido el curso poseerás las condiciones personales para volar, serás libre subjetivamente.

 

Esta sutil distinción nos permite entender por qué en el paraíso objetivo actual de la afectividad y la sexualidad tantas personas desisten y fracasan, muchachos, adultos y viejos. El capitalismo aporta las condiciones sociales y materiales objetivas (el helicóptero) para ejercer tales libertades; necesarias, si bien insuficientes.

 

Tú en concreto, y todos los jóvenes, han de aprehender -además- el delicado oficio del amor, el cual exige cientos o miles de horas de entrenamiento. Sin las cuales no podrás ejercer la magnífica libertad amorosa y sexual, posible por primera vez en la historia, condenados a fracasar, como ocurre a escala de epidemia social.

 

¿Cómo liberarte amorosamente?

 

“El sentimiento de soledad, más que el mero número de conocidos y contactos que una persona realmente tenga, es el correlato más directo la salud: cuanto más sola se sienta una persona, peor tenderán a ser funciones inmunológicas y cardiovasculares”.[6]

 

Has de saber responder las 4 preguntas del amor. Por ahora, te presento la primera.

 

En este momento de tu existencia, y hacia el futuro próximo, consideras esencial para tu vida:

 

1— Tener y criar hijos: NoTal vezImprescindible

2— Vivir con tu pareja integral: NoTal vezImprescindible

3— Convivir con un/a novio/a: NoTal vezImprescindible

4— Tener magnífica sexualidad: NoTal vezImprescindible

5— Desarrollar proyectos y emprendimientos: NoTal vezImprescindible

6— Tener magníficos amigos/as: NoTal vezImprescindible

7— Compartir actividades con buenos compañeros: NoTal vezImprescindible

 

Según tus respuestas iniciales ¿cuál tipo de pareja sería la mejor para ti, en este momento de tu existencia? Una vez, definas con claridad, tu pareja autotélico, te restaría responder las tres preguntas siguientes del amor.

 

  • ¿Cuáles son tus cualidades afectivas?
  • ¿Con quién?
  • ¿Eres para ella/él?

 

Podrían ser las preguntas más complejas e importantes de la existencia adulta. Ante las cuales millones de jóvenes, adultos y aún viejos están fallando condenándose a la terrible soledad. Los helicópteros están listos a volar, solo falta el esencial entrenamiento.

 

Te deseo un buen vuelo amoroso.

 

[1]  Haidt, Jonathan. La hipótesis de la felicidad. Editorial Gedisa. Barcelona. 2006.  Pág. 265

[2]  Ibíd. Pág. 120

[3] Netlee, D. Felicidad. La ciencia tras la sonrisa. Ares y Mares. Barcelona, 2006.Pág.78

[4]  Goleman, D. Inteligencia Social.  Editorial planeta mexicana.  México. 2006.  Pág. 12

[5]  Prager, D. A la conquista de la Felicidad.  Grupo Editorial Norma.  Bogotá. 1999.  Pág. 213

[6]  Goleman, D.  Op. Cit. 2006.  Pág. 342




Autor entrada: Miguel De Zubiría

Miguel De Zubiría
Miguel De Zubiría es psicólogo. Fundador y director científico de la Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani, junto con José Brito (Quito), creador del enfoque pedagógico Pedagogía Conceptual, Presidente de la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación, Presidente de la Liga colombiana por la vida contra el suicidio.