Por un capitalismo popular en Colombia

(Imagen tomada de El País http://bit.ly/2tCqPkT)

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de la Revista John Galt.

 

El capitalismo, contrario a como se nos ha vendido, es la única fuente para la creación de riqueza. Por esto, necesitamos un capitalismo popular en el que todos puedan ser partícipes.

 

Las bases para este capitalismo popular deben ser:

 

Tamaño del Estado:

 

El Estado se mantiene vía impuestos, entonces, a medida que aumenta el tamaño del Estado, disminuye la riqueza monetaria de los ciudadanos. Siendo así, o se tiene un Estado rico, o se tiene a unos ciudadanos ricos. Si queremos un capitalismo popular es necesario devolverle el dinero de los impuestos a los ciudadanos, para que mejoren su capacidad de ahorro e inversión, convirtiéndose de a poco en propietarios, primero de su vida, luego de su trabajo y después de lo que adquieran fruto de su trabajo.

 

Sistema jurídico y derechos de propiedad:

 

Tan importante como la defensa de los derechos de propiedad, es la adquisición legítima de la propiedad, el Estado debe encargarse primero de saber su procedencia, para después sí defenderla. La propiedad solo es legítima si no ha tenido dueño o si es adquirida mediante acuerdos mutuos, en los demás casos debe volver al legítimo dueño. En cuanto al sistema jurídico, es necesario simplificarlo, la burocracia es un monstruo gigantesco que frena el emprendimiento. A medida que se tenga una burocracia más sencilla, será más fácil emprender. Un sistema jurídico que se base en la defensa contra el hurto, el robo, las agresiones y la defensa de los acuerdos mutuos bastará para un capitalismo popular.

 




Solidez de la política monetaria:

 

La política monetaria solo puede ser sólida si el Estado no interviene en la misma, ni en los tipos de interés, ni en la oferta monetaria del país. Influir en el tipo de interés, rebajándolo, vía expansión crediticia, solo trae recesiones (teoría del ciclo económico). Influir en la oferta monetaria, aumentándola, vía inflación, solo disminuye el dinero de los ciudadanos, debilitando la capacidad de ahorro e inversión. Un Estado alejado de la Banca Central es la mejor opción para no entorpecer la función empresarial y para enriquecer a los ciudadanos.

 

Libertad de comercio internacional: 

 

El libre comercio es la base de un capitalismo popular, solo este, con bajas regulaciones arancelarias y no arancelarias, con un sistema jurídico sólido, con una política monetaria alejada del Banco Central, permite crear valor e intercambiarlo. Este faculta a los ciudadanos, de acuerdo a las múltiples potencialidades que tenga su país, a buscar los emprendimientos que generen las mayores ganancias. Si, por ejemplo, en X siembran kiwis y en Y siembran bananos, ambos de calidad, no se tiene por qué sembrar bananos también en X y kiwis en Y, de mala calidad, se pueden simplemente intercambiar de acuerdo a las apreciaciones subjetivas de los empresarios que intervengan en el acuerdo. Ahora solo basta pasar este ejemplo a una escala mundial. Si todos los países se dedican a crear valor e intercambiarlo, serán países ricos.

 

Regulaciones de los mercados crediticio, laboral y comercial: 

 

Como ya lo nombramos, se necesita a la Banca Central alejada del mercado crediticio. Con eso es suficiente. En cuanto al mercado comercial, se necesitan trámites sencillos y bajas tasas arancelarias. Esto para fomentar, en mayor medida, la empresarialidad. Acerca del mercado laboral, es necesario volverlo más flexible, no solo para fomentar el emprendimiento, sino para mejorar, aunque sea contraintuitivo, las condiciones de las personas que intercambian su fuerza laboral por dinero. Los mercados laborales más flexibles permiten tener mayores sueldos, además de menores tasas de desempleo. Así, los contratos quedan entre empleado y empleador, llegando a un acuerdo mutuo, que permite que las dos partes involucradas salgan ganando.

 

Estas son las bases que han usado los países ricos para volverse ricos. Un país de propietarios y empresarios, solo es posible con un Estado mínimo.




Autor entrada: Martín Sánchez

Martín Sánchez
Martín Sánchez es estudiante de Ingeniería Química en la Universidad Nacional de Colombia. Director Nacional de Juventudes del Movimiento Libertario. Coordinador local de Students For Liberty. Columnista en PanAm Post. Old Whig. @MartinSanchezD