Marketing político marxista para candidatos libertarios

(Imagen tomada de The New Yorker http://bit.ly/2sQOEm9)

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de la Revista John Galt.

 

Un libertario puede definir a cualquier adversario como el limitador de las libertades civiles e individuales y (de una manera muy americanizada) siendo este el buscador y el promotor de estas libertades.

 

Primero, hay que tener claro que el Manifiesto Comunista de Karl Marx es uno de los libros más influyentes de la historia junto con la biblia. Publicado en 1848 llevo a que, cien años después de su publicación, cerca de la mitad de la población mundial viviese en gobiernos inspirados en las ideas comunistas de este libro.

 

Ahora cabe preguntarse: ¿Cómo una ideología toma tanta fuerza en tan poco tiempo y aun es popular hoy en día?

 

Bueno, hay que tener en cuenta que la mayoría de los autores comunistas son pensadores que vienen de campos como la psicología o la dialéctica, es más, es imposible tener una plena claridad del comunismo sin haber entendido las ideas de psicoanalistas como Erich Fromm o Jacques Lacan. Esto, a diferencia del liberalismo que se enfocan en una comprensión económica o jurídica de las cosas.

 

Por esto, es que los marxistas suelen ser bastante utópicos y salidos de la realidad, pero son bastante efectivos en el análisis del pensamiento humano y su relación con el entorno.

 

Para tomar las mejores bases marxistas, se analizarán tres principios:

 

  1. Defínete a través de tus adversarios

 

Comencemos con un ejemplo: pensemos en un teléfono móvil, un teléfono móvil o celular no es más que una caja de plástico o de un metal ligero con una gran cantidad de circuitos integrados en su interior. De hecho, si una persona de hace 50 años lo viera no creería que es más que un pisa papeles. Sin embargo, lo llamamos teléfono móvil o celular porque su tecnología funciona gracias a un método de células presentes en el espectro electromagnético que transmiten la información de manera inalámbrica de un punto a otro, o de una manera más simple, lo llamamos así porque podemos llamar mientras nos movemos. Es decir, este objeto no se define por sus características intrínsecas sino por el modo en el que nosotros nos relacionamos con él.

 

Este es el principio básico de la dialéctica, la escuela de pensamiento de la cual Karl Marx basa el Manifiesto Comunista. La dialéctica expresa que los conceptos se definen por contraste a su opuesto, es por eso que de las 50 páginas del Manifiesto Comunista solo 1 define qué es el comunismo y el resto define el funcionamiento de sus antagonistas. Es decir, la mejor forma de vender una idea es definiendo a tu adversario.

 

  1. Dirígete a un público especifico

 

Hay dos corrientes políticas básicas. La corriente de masas o la corriente de sectas. En la primera aglutinas a todo el que sea posible. Por ejemplo, autores liberales como Stuart Mill o Friedrich Hayek apelan a valores universales que en principio todos podrían estar de acuerdo, como la libertad o el bienestar.

 

Por otro lado, en la corriente de sectas, identificas a un grupo de personas al cual irá dirigido tu mensaje pero que atraerá a otros con otras características similares. Marx por su propia ideología excluye a un grupo entero, que sería la clase burguesa, y no solo a los burgueses, sino a las clases medias. El pequeño industrial, el pequeño comerciante y el campesino combaten todos ellos a la burguesía para asegurar su existencia como tales capas medias y salvarse de su hundimiento. No son entonces revolucionarias sino conservadores.

 

Pero esta corriente de sectas no limita el tamaño de dichas sectas, es decir, puede ser tan pequeño como un salón de clases o tan grande como un país entero (Hitler y el nacionalsocialismo, Gandhi y la independencia india, Trump y el poderío norteamericano, o Mandela y la libertad de los sudafricanos del apartheid).

 

Entonces la pregunta sería: ¿Por qué Marx excluye a los burgueses y a los pequeños comerciantes?

 

Siguiendo el principio de definirse por su adversario, las identidades también se definen por sus antagonistas, es decir, que la mejor forma de crear un sentido de comunidad es definiendo a un adversario.

 




  1. Ofrecer la solución a un problema

 

La regla principal del marketing dice que hay que hacer sentir al público que tiene una necesidad y que esa necesidad puede ser suplida con nuestro producto o con nuestra idea.

 

Dicho esto, el marxismo no se limita a explicar la realidad, sino que ofrece una solución a un problema. El Manifiesto Comunista lo podríamos resumir con el siguiente esquema: los trabajadores tienen una serie de problemas y estos problemas pueden desaparecer, ya que han sido creados de forma artificial por los capitalistas que, como hemos dicho antes, en el relato marxista, serían el personaje antagonista que nos sirve para definir la identidad de los trabajadores.

 

La solución pasa lógicamente por utilizar la solución que nos propone Marx, la destrucción de las clases sociales y el empoderamiento de las clases más bajas y más numerosas.  Pensar en Uber, una plataforma que, en el caso de hacer publicidad, podría dar a este ejemplo los múltiples paseos millonarios ocurridos anualmente en Colombia, el mal trato de los taxistas hacia los pasajeros, los cobros excesivos, los taxis piratas, el robo de prima navideña, el recargo nocturno… en fin. Uber se presenta como la solución a todos estos problemas, es fácil de usar, seguro, cómodo, tiene facilidades de pago e inclusivamente a veces es más económico que tomar un taxi.

 

Recomendaciones para los libertarios:

 

1. Definir al antagonista es lo más sencillo, en Colombia es fácil hacer ver mal a alguien y más aún cuando ese alguien está a la luz y en la voz publica en todo momento, en candidatura, es fácil definir a los precandidatos actuales y sus virtudes y falencias, por decir algunos, Iván Duque: inteligente, pero inexperimentado. Claudia López: Brillante. Es más de izquierda que cualquiera (inclusive en ciertas opiniones que Robledo), pero no es capaz de parcializarse. Alejandro Ordoñez: viejo zorro, pero tradicionalista católico con segmentarismos con la izquierda, además de ser reelegido ilegalmente. German Vargas Lleras: experimentado en la política, dueño de la costa electoralmente, inestable, poco claro políticamente y puesto al mejor postor. Jorge Robledo: brillante, experimentado políticamente, con múltiples contradicciones en su discurso y vacíos en su poder dentro del Polo Democrático. Entre otros más.

 

Decir que todos los candidatos son estatistas y que el Estado es el limitador de las libertades (según dicen, atribuidas a voluntad) es difícil de explicar a las masas, pero definiendo las limitaciones de sus adversarios, puede un libertario marcar su posición y movilizar ideas.

 

2. Es imposible agrupar a una población bajo el significado de “colombiano”, nadie sabe qué significa qué es ser colombiano, y eso de que son aquellos que aplazan sus actividades por ver un partido de la selección es vacío. Tomar a los indignados, como lo ha hecho Claudia López con su política de anticorrupción, es demasiado vacío, todos pueden estar indignados, pero a todos les puede ser igual o menos indiferente. Reducir esa población seria la clave, identificarla el desafío.

 

3. Reducir los impuestos, formalizar trabajos, aumentar ingreso per cápita, mejorar el bienestar, promover la educación, la inversión extranjera. Problemas es lo que hay. Soluciones se han encontrado, pero encontrar soluciones particulares para una población que si bien no se identifica con el otro sí buscan políticas diferenciadas, es el mayor objetivo, y aún más, con el alto índice de ignorancia, es difícil mostrar soluciones técnicas a problemas ideológicos o soluciones prácticas a problemas teóricos.

 

El libertario busca explotar las libertades individuales en pro de la comunidad.




Autor entrada: Julián Camilo Valencia Gómez

Julián Camilo Valencia Gómez
Julián Valencia es estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en asuntos políticos internacionales. Le interesa el desarrollo sostenible, la capitalización de entidades públicas en mercados internacionales, así como las alianzas público privadas (APP).