Del siglo V al XV, oscurantismo no tan oscuro

(Imagen tomada de Sobrehistoria http://bit.ly/2saQ4pv)

 

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La historia se enfrenta a diario al elemento más importante en el que todo oficio debe enfrentarse, el cambio y el paso a nuevas propuestas, mucho más sólidas, más claras y evidentemente mucho más verdaderas, por eso en este oficio, como en muchos otros, es necesario revisar postulados anteriores y observar qué tanta vigencia poseen al día de hoy para permitir explicar la realidad de nuestro pasado. Como ocurre en muchos periodos de la historia, la cultura y el voz a voz han generado teorías y juicios que califican o colocan en duda y rechazan determinados momentos de la historia de la humanidad, ha pasado con el repudio a la historia romana por su barbaridad y su comportamiento desalmado con los pueblos europeos, ha pasado con la leyenda negra de la colonización de América y ha pasado con la edad media.

 

La gran mayoría de las personas conocen esta teoría, el oscurantismo (como suele denominársele a la edad media), es concebido como una época funesta para el desarrollo humano, una época de religión exacerbada, barbárica, violenta e ignorante, donde puede sacársele muy poco y casi nada de beneficioso en comparación con épocas posteriores como el renacimiento o el modernismo; tanto es así que los medios de entretenimiento de hoy nos pintan un panorama deprimente de lo que realmente fue la edad media, una época de tonos oscuros, brujería, inquisición y un pueblo bárbaro e inculto, pero permítame mostrarle, querido lector, que esta época no es tan oscura como se aparenta, permítame contarle de manera muy rápida qué tanto ocurrió en la edad media.

 

Partamos de aquello que no se puede negar, la presencia del poder religioso en la Europa medieval fue fuerte, sin embargo también fue necesario. Posterior a la caída de Roma, los pueblos europeos comenzaron a organizarse como sociedades mucho más complejas, el éxito de esta organización radicó gracias a la presencia del cristianismo, historiadores como LeGoff y Duby hablan del impacto de dos elementos fundamentales en la organización de los pueblos europeos, la iglesia y el cementerio; uno como un centro espiritual pero a su vez de reunión donde, además del mercado, los pobladores se aglomeraban para compartir y pasar el tiempo; el segundo que, con el paso de la complejidad poblacional, comenzó a tomar forma, el cementerio, debido a la necesidad espiritual, social y más importante, de salubridad, pues fue costumbre durante muchos años enterrar a los muertos cerca de los presidios del hogar, de encontrar un sitio para depositar a los seres queridos. El cementerio, entonces, surgiría como solución a estas necesidades, que a su vez se ligaría con la iglesia. Recordemos que es en estas épocas que la propensión a ser enterrado en zonas sagradas se había convertido en una tendencia para buscar la ascensión espiritual.

 

Aunque eran puntos importantes, no eran los únicos focos de los centros urbanos, los mercados y los festivales, eran también puntos de comunión de suprema importancia; en los primeros se desarrollaba el comercio, la llegada de mercaderes y comerciantes, permitía la entrada de productos y bienes de diferentes partes de Europa, y a su vez, aunque fue poco utilizado, gracias a estos hombres de paso, los pueblos gozaron en algunas ocasiones, como en Inglaterra, Francia e Italia, la circulación de monedas acuñadas, elementos de tradición de épocas pasadas, sin embargo, aunque llamativo, no fueron elementos con mucho fruto en los negocios, pues la circulación de estas, la variedad de monedas entre los territorios, haría que el intercambio fuera una herramienta mucho más útil.

 





Los festivales, por el otro lado, fueron momentos de celebración y júbilo en los pueblos y ciudades europeas medievales donde, como argumenta LeGoff, Davids y Duby, no solo se manifestaba la cultura popular, podía también verse el esparcimiento y el desarrollo del folklore, la tradición, los bailes y los elementos más propios de cada sociedad en la Europa de la edad media.

 

La arquitectura a su vez, fue un elemento que prosperó y se desarrolló con mucha más complejidad en la época medieval. Las iglesias, como ya lo mencionamos, no solo eran centro de comunión espiritual y social, eran zonas que, gracias a su desarrollo arquitectónico, proveían de espacios seguros contra invasiones. Recordemos que Europa durante los siglo IX al XIV es un territorio de constante cambio, de guerras e invasiones de múltiples sociedades, la arquitectura pues, aparecerá como un elemento no solo de habitabilidad, sino de defensa, los castillos y grandes murallas que cubrirán ciudades como Paris, Flandes o Londres, serán elementos fundamentales para la protección de los asedios que cada vez se hacían mucho más complejos, pues durante la transición del mundo postrománico, la ingeniería de guerra sufriría un desarrollo a gran escala, las máquinas de asedio y la llegada de los metales fundidos haría mucho más complejo el oficio de la guerra, trasformando a unidades de infantería revestidas en cuero, a hombres montados a caballo cubiertos de malla de metal y posteriormente en fuertes armaduras de hierro. La guerra convertiría el ataque y la defensa en elementos robustos, fuertes y de grandes periodos de ataque.

 

Finalmente, no podemos hablar de la edad media sin mencionar la economía, aunque el feudalismo evidentemente fue la base dominante del desarrollo económico de la época medieval en Europa, también permitió la aparición de elementos que posteriormente darían los pasos para el desarrollo del mercantilismo en el mundo del viejo continente. Los historiadores medievales, por sobretodo Thompson, analizan esta época por el surgimiento de la explotación de las materias primas, por un lado tenemos evidentemente el arado y la explotación de la tierra que, dependiendo del territorio que observemos, poseía unas reglas diferentes y unas fases de explotación distintas, no es lo mismo cultivar y ser un siervo en la Inglaterra del siglo XIII a uno de la Italia del siglo XIII, pues cada territorio manejaba el tema del señorío y el vasallaje de una manera particular, a su vez y Thompson lo centra en la Inglaterra medieval, la explotación de carbón, piedra y madera daría paso a la llegada de los gremios laborales, algo que  tomará forma y esencia tiempo después, pero que tendrá su nacimiento en esta época.

 

Es innegable que la gran mayoría de la población de la Europa fuera analfabeta, algo que la religión y las monarquías del momento aprovecharían para someter a los pobladores, tampoco podemos negar las cruzadas, las pestes y las guerras que acontecieron en esta época, pero sí podemos negar un denominado “periodo oscuro” en el medioevo, pues como hemos observado, muchos elementos que conformarían y le darían orden y vida a las sociedades europeas en siglos posteriores, tuvieron su origen en esta fase de la historia. No podemos pretender, querido lector, señalar de culpable a un periodo de transición, por las desgracias que fueron llegando, paulatinamente, conforme las sociedades se hacían cada vez más complejas. El medioevo fue una época, no solo importante, sino de desarrollo, de nacimientos intelectuales, que dio pié a la evolución de las sociedades europeas en años posteriores.




Autor entrada: Daniel Alejo Aristizabal

Daniel Alejo Aristizabal
Daniel Alejo Aristizabal es estudiante de Historia en la Pontificia Universidad Javeriana. Columnista e investigador del Centro de Estudios de África, Asia y Mundo Islámico (CEAAMI) en 2017. Exmonitor de la cátedra de Mundo Antiguo Euroasiático.