Una Europa responsable de sí misma

(Imagen tomada de Mashable https://goo.gl/3FHQhx)

 

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En tiempos recientes no se había presentado tan acalorada situación en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Alemania, quienes desde finales de la Guerra Fría han sido socios vitales en materia económica y militar. Hay varias razones que pueden explicar este suceso pero, particularmente, los hechos ocurridos a finales de mayo fueron causa del intercambio de declaraciones por parte de la canciller alemana, Angela Merkel y del presidente de EEUU, Donald Trump.

 

En este sentido, se podría afirmar que los recientes sucesos ponen a prueba la relación trasatlántica basada en la lealtad. Pero no es así. En primer lugar, no se puede caracterizar estrictamente la relación entre estos países como una férrea alianza, puesto que ambos han tenido sus disparidades en términos económicos. En efecto, la mayor crítica de Estados Unidos ha sido al sector exportador alemán, argumentando que este último sitúa en un escenario de desventaja a los vecinos europeos y, que además, debilita el mercado interno; el gobierno alemán no tardó en responder, pero lo trascendental es que aun en esta situación el trato entre estas potencias occidentales no se ha visto socavado.

 

Por otro lado, y con respecto al acontecimiento del pasado mes de mayo, es necesario anotar que los precedentes de este se pueden situar en los últimos encuentros del G7 y de la OTAN; y en lo que respecta a esta última, el presidente Donald Trump en una de sus declaraciones utilizó la frase: “bad, very bad” (“malo, muy malo”) para referirse a Alemania. Sin embargo, genera algo de satisfacción el hecho de que Trump encuentra en Merkel una líder fuerte y con mucho carácter. Siendo así, y ante la ahora nueva relación, esta ha señalado que los europeos tienen que tomar su destino con sus propias manos y, que incluso, no pueden contar con antiguos aliados como antes. Este llamado que hizo Merkel, sin duda alguna, debe infundir el coraje y la osadía que necesita Europa, pero no sería ella la única beneficiada ya que si nos atrevemos a ver más allá, es decir, un panorama universal, el mundo necesita de una Europa fortalecida para hacer frente a problemas como la migración y el terrorismo.

 




En relación con lo expuesto anteriormente, la canciller alemana ha afirmado que esta situación no  implica una ruptura con EEUU, y asimismo son y seguirán siendo estrechos aliados y fieles defensores de las relaciones transatlánticas. Una vez más deslegitimando el supuesto de que las relaciones se encuentran en un punto “muerto”. El hecho de que se fortalezcan unas relaciones con unos y se debiliten con otros, no implica la ruptura con quienes se debiliten, esto es así porque los Estados son interdependientes pero siempre buscan del máximo beneficio para sí mismos.

 

No cabe duda de que la nueva configuración del escenario internacional, en conjunto con la llegada de nuevos liderazgos, han sido factores que han impulsado el despertar de Europa y la concientización de que estos mismos deben hacer frente a los métodos y vías que pretenden utilizar para dar paso a soluciones eficaces y que permitan mantener el equilibrio de poder. Se hacía urgente y necesario que los europeos se diesen cuenta de que ya no pueden confiar su seguridad a otros y de que es el momento para tomar decisiones y actuar con firmeza. Por consiguiente, y como lo refleja la visita del primer ministro indio, Narendra Modi, a Alemania, los Estados europeos ahora se encuentran fortaleciendo sus relaciones con otros países, tales como Rusia, y no exclusivamente con países occidentales.

 

En afinidad con las declaraciones de Angela Merkel, los europeos se encuentran frente a la inevitable tarea de tomar su destino con sus propias manos, puesto que los momentos de ciega confianza en otros Estados ya no son seguros y no se sabe aún con certeza cuánto durarán. Es el momento de que Europa se posesione como un bloque fuerte en el escenario político internacional, dentro del cual Alemania, siendo una potencia económica, se encuentre en una posición certera sin vacilaciones en cuanto al liderazgo político del mismo y sin complejos a compartirlo ahora con la Francia de Emmanuel Macron.




Autor entrada: Maria Alejandra Agudelo