¿Qué solución hay para terminar con los paseos millonarios?

(Imagen tomada de Caracol Radio https://goo.gl/8gZUHH)

 

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El caso del doctor Fabián Herrera tiene consternados no solo a los bogotanos, sino también al país en general. Resulta indignante la inseguridad que puede acompañar a un joven al transportarse de una reunión entre amigos hacia su casa.

 

Pero, más allá de la indignación, vamos a mirar qué sucede de fondo. Como ya es conocido por la mayoría, y para el que aún no lo sepa, fue un paseo millonario. Esto quiere decir que 1) un taxi regulado por el MinTransporte incurrió en esta práctica, o, 2) un carro particular, haciéndose pasar por un taxi, cometió el paseo millonario. En este punto podemos preguntarnos por qué fracasa el modelo –o las regulaciones- de los taxis y se da lugar a este tipo de actos delictivos. Para acotar el contexto, podemos hacer un contraste entre el modelo de taxi y el de Uber, el primero hecho para satisfacer las demandas de los políticos de turno, pensando, más que en el buen servicio, en cómo ganar dinero (por eso las excesivas pólizas y la no vigilancia de la calidad del servicio), el segundo hecho para el beneficio del cliente; no resulta ser una casualidad que, al menos en Colombia, no se reporten casos de extorsión por parte de conductores de Uber.

 




¿Qué permite esta diferencia en la calidad del servicio? Principalmente dos regulaciones -o funcionalidades- que tiene Uber; la primera, que tienen un control total, mediante la plataforma, de sus conductores, esto no sucede con el modelo de taxis en el que, como expliqué anteriormente, cualquiera puede hacerse pasar por un taxi; la segunda, que esta aplicación maneja un sistema de calificación que permite al usuario evaluar a su conductor, descartándolo e incluso retirándolo de la aplicación si incurre y persiste en sus malas prácticas, algo que tampoco sucede en los taxis. Es cotidiano para los usuarios de taxi tomar un servicio en la calle y que, sin importar las buenas o malas prácticas del conductor, este siga circulando en las calles. Entonces, es evidente que dentro del modelo de Uber y otras plataformas tecnológicas como Cabify, un sistema de recompensa y castigo es lo suficientemente eficaz para evitar -o reducir al máximo- las situaciones que vulneran al usuario.

 

Si no queremos más historias como las del médico Fabián Herrera, si no queremos más paseos millonarios, si no queremos que esto nos suceda mañana a nosotros -porque nada nos exime de tomar un taxi y no volver a nuestras casas-, tenemos que acabar inmediatamente el modelo de taxis que maneja el MinTransporte, pensado, únicamente, no en la seguridad de los ciudadanos sino en los bolsillos de los regordetes políticos que les gusta regular nuestra vida. Sí a los taxis, pero sin pólizas que les concedan un monopolio sobre el servicio, y con un aplicativo para tener un sistema de recompensa y castigo, además de la seguridad de que quien comparte con nosotros un intervalo de nuestra vida, de camino a nuestra casa, no es alguien que nos va a agredir, robar o, incluso y de forma desafortunada, matar.




Autor entrada: Martín Sánchez

Martín Sánchez
Martín Sánchez es estudiante de Ingeniería Química en la Universidad Nacional de Colombia. Director Nacional de Juventudes del Movimiento Libertario. Coordinador local de Students For Liberty. Columnista en PanAm Post. Old Whig. @MartinSanchezD