Centro Democrático o Vargas Lleras: El futuro de Colombia

(Imagen tomada de El País https://goo.gl/xSzyBa)

 

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Luego de la decisión de la Corte Constitucional el día 17 de mayo, ya no será necesario el aval del gobierno para promover modificaciones a los proyectos de ley respecto a los acuerdos de paz y no será válida la votación en bloque dentro del congreso para las propuestas.

 

Lo importante aquí no es el hecho de que le han metido un real Freno de mano al Fast Track, que ha intentado impulsar el gobierno los últimos meses, sino más bien la apertura que da a las próximas votaciones presidenciales, donde el gobierno, en vez de tener una coalición seria, tiene un fortalecimiento de la oposición.

 

Y no está de más aclarar que el país es demasiado vacío ideológicamente. Un país mayoritariamente -representado en cerca del 51% de la población- en contra de un proceso de paz con un grupo armado que se declara ideológicamente de la vieja izquierda pro estatista marxista, pero así mismo está en contra de uno de los Estados de mayores políticas sociales en toda la historia desde la independencia de la nación, si no lo creen: “Ser pilo paga”, “Mi casa ya para Todos”, subsidios en transporte, vivienda, salud, educación, entre otros; con los que todos están en acuerdo, no por la efectividad del proyecto, sino por el fin del mismo.

 

Sin embargo, Colombia es de esos Estados con Repúblicas representativas donde la real ideología no es importante, sino, vean a Enrique Peñalosa que empezó en el Partido Liberal, luego hizo parte de movimientos independientes, seguido del Partido Verde y ahora otro movimiento independiente demasiado ligado a Cambio Radical.

 

 

Vargas Lleras llega totalmente perfilado a las elecciones del 2018, preparó su impulso político desde la costa caribe (región clave para las votaciones), conjuntamente con su posición de vicepresidente, la entrega de casas gratuitas de bajos recursos (su arma populista), su evidente desligamiento al gobierno de Juan Manuel Santos y su abierto inconformismo de los resultados del proceso paz que permite demostrar un cambio para el futuro gobierno, pueden llevarlo a la presidencia.

 

Por otro lado, el Centro Democrático no necesita gran parte de esto, ya lo tiene, es el único partido donde la lista cerrada en verdad beneficia al partido, tiene una cabeza de lista demasiado poderosa, políticamente, como para arrastrar a un grupo de candidatos que también recolectan cierto margen de votos y tienen una maquinaria política lo suficientemente cohesionada como para lograr sus intereses.  Poseen a Antioquia, parte de la costa caribe y parte del centro del país (sin mantener relevante a Bogotá), son los principales opositores del gobierno, la real fuerza política de la nación y los únicos (a diferencia del Polo Democrático Alternativo), que tienen una cantidad de votantes que, para bien o para mal, tienen una actitud de juicio de voto donde sus seguidores son frecuentes votantes.

 

Ahora, con la decisión de la corte se da espacio para que cualquiera de estos dos candidatos destruya los acuerdos de paz, construya el congreso en cuanto a su poder político permita y lleve el país en cuanto a temas políticos, a uno en el que no se presente un cambio de hecho y el poder se concentre en las mismas hegemonías legislativas que han estado en los últimos años. No será sorprendente que el tan afamado uribismo sea visto como el peronismo de derecha de América Latina. Aunque hay una salvación increíble, Iván Duque es el candidato menos uribista de todos. Es alternativo, innovador, vela por el desarrollo internacional y posee una proyección internacional más real y efectiva que el fracaso de política exterior de los dos gobiernos de Álvaro Uribe; es una posibilidad.

 

Un riesgo para los acuerdos, un cambio seguro, una nueva nación, Jamás.

Autor entrada: Julián Camilo Valencia Gómez

Julián Camilo Valencia Gómez
Julián Valencia es estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en asuntos políticos internacionales. Le interesa el desarrollo sostenible, la capitalización de entidades públicas en mercados internacionales, así como las alianzas público privadas (APP).