África y el deporte: búsqueda por una mejor vida

(Imagen tomada de Deportes RCN https://goo.gl/v6TnRJ)

 

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El deporte tiene el poder de inspirar. Tiene el poder de unir a la gente como pocas cosas lo tienen. El deporte puede crear esperanza donde alguna vez hubo solo desesperanza. Es más poderoso que el gobierno para romper barreras raciales”. En su momento Nelson Mandela pronunció estas palabras, poco después Sudáfrica se estaba coronando como la nación campeona del mundial de rugby de 1995, una hazaña que hoy sigue siendo un eco histórico para la nación del sur del continente. No podemos negar el poder de los deportes en la humanidad, han sido catalizadores de un grupo selecto de individuos con capacidades excepcionales, que han llevado no solo a redefinir las diferentes competencias en las que se especializan, son capaces, como en su tiempo lo fueron otros elementos culturales como la guerra y la religión, de mover e inspirar enormes cantidades de personas.

 

Cualquiera que indague sobre la historia del mundo africano, se encontrará tarde o temprano con el apartheid y el fuerte racismo que dividió a Sudáfrica durante muchos años en el siglo XX; aun así, de la mano de uno de los líderes políticos más importantes del pasado siglo y el slogan “un equipo, un país”, una de las selecciones menos favorecidas del torneo lograba, no solo vencer al claro favorito, Nueva Zelanda, sino coronarse como campeones y así marcar un punto y un aparte de la historia de Sudáfrica.

 

Tiempo después, precisamente en el año 2005, un poco más arriba del continente, Costa de Marfil se encontraba disputando una fuerte guerra civil, guerra que había dejado una suma de 4000 muertes en tan solo 3 años de conflicto. Ese mismo año la selección de fútbol de Costa de Marfil clasificaba por primera vez a un mundial de fútbol. Didier Drogba, uno de los iconos del fútbol marfileño y considerado un futbolista con una carrera excepcional, trasmitía un mensaje: “Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, este y oeste, os pedimos de rodillas que os perdonéis los unos a los otros. Perdonad. Perdonad. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejad vuestras armas y organizad unas elecciones libres”, tras un largo camino de mediaciones, el hombre que vistió la camiseta del Chelsea F.C por siete temporadas frenaba con éxito en 2006 una guerra civil que se había llevado la vida de muchos de sus compatriotas.

 

Pero el deporte no solo tiene el poder de detener guerras civiles o cambiar el lente racial de una Nación, puede funcionar como un salvavidas también. En un pequeño pueblo de Ghana hoy se esconde una de las figuras más importantes del fisicoculturismo africano, con tan solo 26 años, Samuel Kulbila es uno de los culturistas más prometedores en el continente africano, con tiempo, paciencia y un poco de ingenio ha diseñado, no solo su propio gimnasio, sino que ha creado su propio equipo con los restos de partes de autos y tractores y remanentes de cemento; el artículo de Zach Hudson en zelzh.com nos cuenta la historia detrás de su peculiar equipo de ejercicios.

 

 

The gym equipment, like dumbbells, are built with cement and a metal pipes. Scrap metals are also being used for barbells and other equipment. The reason why we improvised gym equipment is that we live far from the city where they have the real gymnasiums, and even if it were closer to it we wouldn’t be able to afford it after looking at the price, so that made us improvise ours”.

[Traducción] “El equipo del gimnasio, como las mancuernas, están construidas con cemento y piezas de metal. Los residuos de metal son usados para las barras y otros elementos del equipo. La razón por la que improvisamos el equipo del gimnasio es porque vivimos muy lejos de la ciudad donde hay gimnasios reales, y si aun así, si viviéramos más cerca no podríamos pagarlo después de mirar el precio, por eso hemos improvisado el nuestro”.

 

No se puede negar el pasado del continente africano, ha sido un territorio afectado constantemente por múltiples conflictos, ya sea desde el espectro internacional o nacional, conflictos que, como los que hemos visto en el caso de Costa de Marfil o Sudáfrica, han afectado a gran parte de la población llevándose consigo dignidades, seres inocentes y la posibilidad del desarrollo de una vida normal. No obstante, el deporte se alza entre las comunidades, el fútbol, el rugby, el boxeo, el fisicoculturismo y el atletismo han sido un medio de escape, no solo para los jóvenes africanos, sino para todas las generaciones. Estos deportes, estos hombres y mujeres excepcionales actúan como un ejemplo a seguir, son la válvula de escape, la alternativa a los conflictos, a la guerra, al azotamiento constante de la pobreza, la segregación y el estigma entre los pueblos, son las alternativas de pensamiento y a su vez son la inspiración de muchos, el puente para que tanto jóvenes como adultos puedan soñar en una nueva imagen, en un concepto diferente, no solo de sacrificio y de lucha, sino de unión y de redención a través de la sana competencia y la superación constante de sí mismos.

 

Invito, a todas las personas a observar estos ejemplos, a tomarse el tiempo de conocer un poco más el pasado de estos territorios y de estos hombres ejemplares, a darnos cuenta que la mejor vía para solucionar los problemas, los conflictos y las dificultades es a través del trabajo duro y la constancia, a encontrar ese elemento catalizador que permita la catarsis, así como el deporte y la lucha personal lo ha sido para estos deportistas para superar la guerra, la desigualdad, lo estigmas y la pobreza, invito a la sociedad a encontrar sus propios catalizadores, a luchar y no ceder ante la dificultad, pues estos hombres son el ejemplo; el ejemplo de lo que sucede cuando las metas están claras y los esfuerzos son continuos, nos permite no solo moldear el cuerpo a la imagen deseada, nos permite moldear la propia historia.

 

Porque al final de eso se trata, de sentar nuevos precedentes, nuevas marcas, nuevas imágenes que admirar y decir “yo también puedo”.

Autor entrada: Daniel Alejo Aristizabal

Daniel Alejo Aristizabal
Daniel Alejo Aristizabal es estudiante de Historia en la Pontificia Universidad Javeriana. Columnista e investigador del Centro de Estudios de África, Asia y Mundo Islámico (CEAAMI) en 2017. Exmonitor de la cátedra de Mundo Antiguo Euroasiático.