Educación de calidad vs Sindicatos: Paro de maestros

(Imagen tomada de Publimetro https://goo.gl/OU8g3a)

 

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Como se ha vuelto costumbre en Colombia, cada año, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) ha entrado en paro, consecuencia del incumplimiento del gobierno a un pliego radicado por ellos en el mes de febrero, con peticiones en su mayoría económicas, a las que el presidente ha contestado que no hay dinero para satisfacer. Y es que los docentes insisten en que sus salarios y servicios de salud son pésimos, al igual que la educación que estos les prestan a los estudiantes de colegios públicos.

 

Los docentes continúan exigiendo aumentos salariales cuando gastan 12% más que los demás funcionarios públicos del país; $26 billones del presupuesto nacional este año fueron ejecutados únicamente para pagar gastos de salarios, salud y pensiones de los profesores. Por lo que es gravísimo que el gobierno invierta tanto dinero en la educación pública y Colombia siga teniendo pésimos resultados en pruebas internacionales como las Pisa, donde ocupó el puesto 57 de 72 países, estando por debajo de la media de estas pruebas.

 

Siendo estos sindicatos los responsables de frenar el sano desarrollo de la educación del país, exigiendo de forma excesiva, pero oponiéndose a medidas, como las evaluaciones de docentes, que buscan mejorar la calidad educativa; convirtiéndose en auténticos vampiros que desangran las arcas públicas para, únicamente, su beneficio económico, como lo fueron las políticas en las que se le entregaron hasta tres pensiones a un maestro que seguía ejerciendo su profesión.

 

 

Así, con un sindicato que busca encontrar nuevos y exagerados beneficios año tras año, y presta un servicio de pésima calidad, es necesario hacer un cambio estructural a la educación pública en Colombia, tomando medidas que la mejoren y la alejen de la corrupción estatal, como lo pueden ser:

 

  • Implementación de colegios en concesión en todo el país, pues estos, históricamente, han presentado mejores resultados en las pruebas Saber que los colegios públicos tradicionales (encontrándose todos en nivel alto o superior), mayor índice de acceso a educación superior de sus egresados (49%), menor deserción escolar (0,7%) y a precios más bajos que los de los colegios oficiales, pues un estudiante en un colegio por concesión le cuesta al Estado $ 2’050.718 y los tradicionales $3’696.911.
  • Entregar los 3’696.911, que cuesta pagar un estudiante en un colegio oficial, en un bono redimible únicamente en instituciones educativas a los padres de los niños y jóvenes, lograría que los colegios privados compitan entre ellos para ofrecer educación de mayor calidad y dentro de estos precios, creando un modelo similar al del programa “Ser pilo paga”, pero sin sobrepasar los costos de la educación pública.

 

Por esto, al ser la educación algo primordial para el desarrollo de una nación y de los jóvenes, no se puede dar irresponsablemente a grupos de presión que ni siquiera les importa ser evaluados para ver qué tan capacitados están. El gobierno, preocupándose por la calidad educativa, y no por los sindicatos, adquiere la responsabilidad de entregarla la prestación de este servicio a entidades que sí estén capacitadas y que -a diferencia de la educación pública tradicional- formen individuos capaces de transformar la sociedad colombiana.

Autor entrada: Tomás García Machado

Tomás García Machado
Tomás García Machado es estudiante de Derecho en la Universidad de los Andes. @tomasgarcmac