¿Hay necesidad de una geología política?

(Imagen tomada de CESPE https://goo.gl/1BOIPI)

 

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Es sorprendente que, año tras año, la política colombiana se transforme cumpliendo a cabalidad los postulados evolutivos. Estas mutaciones sociales, que claramente son invisibles a los ojos de los colombianos, han cambiado la estructura jerárquica dentro del que hacer político. Para el ciudadano de a pie, la caracterización de la política no puede desligarse de los verbos hurto, robo, corrupción e ineficiencia, y es complejo encontrar conciudadanos que piensen de una manera distinta. Sin embargo, y haciendo alusión a quienes analizan la política desde otras perspectivas, creo que la política muta de la forma como lo hace cualquier especie que habite este planeta: con paciencia, cautela y sobretodo naturalidad.

 

Es de saber que la inmovilidad genera seguridad momentánea y esporádica. La historia nos ha enseñado que la innovación en los campos económicos y sociales ha permitido que los paradigmas culturales se consoliden de acuerdo a nuevos parámetros sociales. ¿Por qué no creer entonces que la política también hace parte de ese proceso evolutivo? Si bien aún presenciamos el eón ajedrecista en la historia de la política, donde cada uno mueve sus alfiles de acuerdo a los intereses de su reina (o corporativistas, como quieran llamarlos), es cierto que en el pasado la política se encontraba en el eón tiranista y, por qué no, el eón democracista.

 

Si, es evidente que la palabra democracista representa una complejidad descriptiva. Es difícil de creer que, hace muchos años, un grupo de ciudadanos griegos haya dado el poder dictatorial e institucional con el que contaban para así consolidar el buen gobierno del pueblo y para el pueblo; pero bueno, así se documentó. Lo que pasó después es una historia incierta. Algunos afirman que los geólogos y antropólogos de este mundo político, se dedicaron a realizar interpretaciones objetivas de estos periodos sociales para así lograr construir, paulatinamente, ciertas nociones democráticas que en la actualidad nos rigen. ¿Por qué no estudiamos geología política crítica? Otro interrogante social que seguramente se quedó en el escritorio de Sartori. Pobre de nuestra humanidad agobiada y doliente, no conocemos nuestra historia y no nos dedicamos a entenderla. ¿Qué hacer ahora?

 

 

Existen diferentes campos de acción que empiezan con el estudio de los periodos políticos históricos. Analicemos las problemáticas que permearon cada momento histórico y, de forma sistemática, dejemos de darle alas a los geólogos políticos que hace tiempo restringieron la entrada a este estudio para así dar, únicamente, sus interpretaciones de una historia que aún desconocemos. En un segundo momento, estudiemos con detenimiento como son sus estructuras evolutivas, ¿Qué cambian? ¿Qué se transforma? Y, la más importante, ¿cómo hacen que cambios drásticos se mantengan en la invisibilidad cultural? Son interrogantes que, desde una perspectiva Foucaultiana, se responderían gracias a las estructuras de poder que hoy nos entrelazan; pero desde una perspectiva naturalista, cómo saber cuando la política fue o no fue como la pintan en los estudios. En un tercer momento, tomémonos el tiempo de sentarnos, con nuestro café favorito en la mano, y escoger al azar con qué fichas queremos jugar: ¿las negras -y empezamos debiendo favores- o las blancas -y empezamos con la critica de ser quien empieza la gestión pública-)? Pregunta difícil. Para Kasparov, gran ajedrecista del siglo XX, el movimiento de un alfil implicaba un no movimiento de un peón. Para el político, el movimiento de un alfil representa un caso de corrupción apartado que no contribuye en lo más mínimo en la jugada maestra del nuestro actual juego. Frente a esto, no queda más que fomentar el aprendizaje frente al movimiento de alfiles y sobre todo, enseñar a la ciudadanía a defenderse con los  peones.

 

Por último, dado que en la actualidad la política se rige bajo los parámetros ajedrecistas, no olvidemos que este juego estratégico no consiste en comer la primera ficha que se encuentre. En este aspecto, la Fiscalía aparenta el juego de un niño de 5 años que sabe cómo comer un peón, pero no sabe cómo descifrar un jaque mate político que desde hace años atenta nuestra política. Lo que Colombia necesita es estudiar estos periodos históricos más allá del análisis de unos cuantos geólogos que hace años nos vendaron los ojos y nos han hecho creer que la política es inmutable y atemporal. Esos mismos que desconocieron nuestros saberes en términos evolutivos y olvidaron que nuestra profesora de séptimo siempre nos recordó: “No sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapte”.

 

Autor entrada: Andrés Felipe Barinas

Andrés Felipe Barinas
Andrés Felipe Barinas es estudiante de Economía y Ciencia Política en la Universidad de los Andes. Es liberal y activista. Hace parte del equipo losestudiantes.co y ha consolidado una lucha por la mejoría en los estándares de educación en Colombia.