Electricaribe: Vislumbrando una luz al final del túnel

(Imagen tomada de Jorge Robledo https://goo.gl/SAhe99)

 

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En el 2016 la EPM (Empresa Pública de Medellín) fue galardonada como la cuarta mejor empresa de servicios públicos en Iberoamérica, luego de haber recibido el sello BCX (Best Costumer Experience: mejor experiencia de los clientes). La percepción nacional frente a la EPM es ser una de las mejores empresas para trabajar en el país. Esto demuestra una vez más el talante y fortaleza de los paisas, una de las regiones más prosperas del país y que se ha destacado desde la época de la colonia hasta la actualidad, especialmente en el último siglo por estar a la vanguardia en aspectos tales como la tecnología, la educación y la cultura, entre otros.

 

Llama la atención que la EPM se destaque dentro del continente. Y es que mientras los paisas pueden sentirse tan orgullosos, los costeños -literalmente- vivimos en una constante penumbra; si la EPM se encuentra dentro de los primeros cinco puestos a nivel iberoamericano, Electricaribe debe encontrarse en los últimos cinco. Esta empresa española que opera desde 1989 en los departamentos de la costa caribe (Atlántico, Bolívar, Magdalena, Cesar, Sucre, La Guajira y Córdoba), ha significado para nosotros -los costeños- un martirio sin fin, los problemas de la empresa se remontan, incluso, a sus inicios, pero en la última década estos se han recrudecido de manera catastrófica.

 

Yo no vivo en la costa, hace un poco más de dos años estudio en nuestra capital y desde entonces creo que he experimentado dos o tres veces que mi vivienda se quede sin suministro de corriente eléctrica y en mencionadas ocasiones el suministro ha vuelto luego de un par de horas, máximo cinco. Si bien no vivo en Barranquilla -mi ciudad natal-, mi familia, mis amigos, mis compañeros, profesores de colegio y en general muchos de mis conocidos, viven, estudian y trabajan en la capital del Atlántico. Las historias que escucho y leo en mis redes sociales infartarían a cualquier cachaco (cachaco es para nosotros toda persona que no sea de la costa, no solo los bogotanos).

 

Desde: “llevo 14 horas sin corriente eléctrica“, hasta: “me llego la factura de la luz por 300 mil pesos y en todo el mes solo tuvimos corriente por 10 días“. La situación se ha vuelto tan crítica que las manifestaciones colectivas se volvieron el pan de cada día. Después de muchos intentos y de una cumbre de alcaldes y gobernadores de los departamentos que se ven afectados por la negligencia y la falta de compromiso de la Electrificadora del Caribe, el Gobierno Nacional decidió intervenir a la empresa el 15 de noviembre de 2016, nombrando a un representante del gobierno para que administrara la empresa durante el periodo de la intervención, en aras de mejorar la calidad del servicio y eliminar las continuos apagones que duraban casi semanas completas.

 

 

Como era de esperarse, después de que se cumplieran los 4 meses que duraba el periodo de intervención, los resultados eran casi que nulos y la empresa seguía presentando pérdidas económicas garrafales. Además, los problemas de suministro en vez de mermar habían aumentado. Es entonces cuando, después de un centenar de protestas, una década de oscuridad y el llamado de la región Caribe a la unidad, la Superintendencia de Servicios Públicos anuncia la liquidación de la empresa el 14 de marzo del presente año. Pero la cosa no quedó ahí, el descaro de la filial española, que no conoce ningún límite, decide quejarse con el Gobierno Nacional español por el ” mal trato” recibido en nuestro país (¡¡que verraquera!!). Y es que la excusa que ha repetido hasta el cansancio Electricaribe, es que el incumplimiento en el pago por parte de los usuarios y el robo de suministros fue la razón de ser, de su negligencia, incompetencia y casi que ineptitud.

 

Así como lo oyen, Electricaribe nos ha dicho a los costeños que si pagáramos más por su mal servicio, pues no nos prestarían un pésimo servicio. Lo bueno es que a pesar del berrinche por parte de la empresa, el Gobierno Nacional de Colombia ha reiterado que la liquidación sigue en pie y ya no hay vuelta atrás. Después de tantos años los costeños vislumbramos una luz al final del túnel oscuro, y no estamos dispuestos a conformarnos con zozobras.

 

La lucha aún sigue, no es el momento de confiarnos y dejar la escogencia de la empresa que reemplazara a Electricaribe a la suerte. Ahora más que nunca necesitamos ser veedores, necesitamos alzar nuestra voz en protesta para que la nueva empresa no sea escogida como se escoge casi todo en Colombia: a través de la politiquería, de quien da más y quien me conviene más. Debemos exigir una empresa que ofrezca el servicio de más calidad y de mayor competencia, y es que los costeños tenemos el derecho de sentirnos tan orgullosos como se sienten los paisas de su EPM. De lo contrario, estaremos condenados a más suplicios y más años de constante penumbra.

Autor entrada: Daniela González

Daniela González
Daniela González es estudiante de Derecho y Gobierno y Asuntos Públicos en la Universidad de los Andes. Participa en Modelos de Naciones Unidas. Le apasiona los derechos de las mujeres, animales y las minorías.