La guerra contra las drogas fracasó

(Imagen tomada de PanAm Post https://goo.gl/ZiMhWD)

 

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La guerra contra las drogas fracasó. El Estado, en este negocio, apartó a la competencia, concediéndole un derecho monopolístico de producción y comercialización a los grandes carteles, los cuales fueron los únicos capaces de entrar y mantenerse, tanto por su brazo armado como por su capacidad monetaria. Desde un punto de vista económico también se fracasó, si el Estado hubiera ganado la guerra, el precio de las drogas se hubiera reducido, al contrario, este aumentó el doble. Y por último, y no menos importante, la lucha contra el narcotráfico trajo más muertes que las que esperaba prevenir.

 

La alternativa que ya están empezando a analizar los gobiernos alrededor del mundo es la de legalizar la producción y comercialización de las drogas. Pero, ¿por qué hacer esto?

 

  1. El consumo de drogas es una decisión personal, el Estado no debe decidir qué consume o no un individuo. Desde que este no ocasione problemas, puede decidir sobre su vida. El deber del Estado es simplemente garantizar que no haya agresión entre los individuos, algo en lo que ha fallado en el día a día y más aún en la lucha contra el narcotráfico. ¿El Estado busca defender a un individuo contra sí mismo –su elección personal de consumir drogas- y no a los niños que mueren en medio de un tiroteo de dos carteles del narcotráfico? ¡Por favor!
  2. Al permitir que entre competencia legal a la comercialización de las drogas, se eliminará el componente violento de este negocio. Acabando las disputas por zonas de producción, rutas de distribución y por quién –mediante la fuerza- se mantiene. Además se verá la reducción de los precios -como consecuencia de la competencia-, logrando una verdadera derrota a los grandes carteles del narcotráfico, comunicándoles que su negocio ya no es rentable y que si quieren competir, deben acogerse a la legalidad.
  3. Retomando al punto 1, consumir drogas es una decisión personal. No obstante, si el Estado quiere prevenir el consumo, no debe atacar a la consecuencia de que haya demanda de drogas (los grandes carteles), sino que debe mirar por qué existe dicha demanda, volviéndolo un asunto de salud pública y creando programas que trabajen las causas y la prevención del consumo, que, dado el caso, podrían ser financiados mediante un impuesto a la producción y comercialización de drogas.

 

 

Sin embargo, después de aplicar estas medidas, individuos pueden aventurarse a nuevos negocios rentables, ilegales y violentos, por lo que el llamado no es solo a legalizar las drogas, sino también a bajar las barreras regulatorias que impone el Estado para incursionar en nuevos emprendimientos. Los que entran al narcotráfico, en su mayoría, son emprendedores que, al no tener más oportunidades y al ser este el negocio con menos regulaciones, ingresan sin prever sus consecuencias. Así que es necesario que haya menos regulaciones para tener más oportunidades.

Autor entrada: Martín Sánchez

Martín Sánchez
Old Whig. @MartinSanchezD